Hoces Duraton

A menos de dos horas de Madrid hay una pequeña joya natural entre pueblos medievales. Se trata del Parque Natural de las Hoces del Duratón. Un paraje sorprendente, insospechado, majestuoso y además lleno de vida natural, con el absoluto protagonismo de los buitres.

Sí, la provincia de Segovia guarda muchas sorpresas, y esta es una de ellas, indiscutible.

Por eso, al filo de la improvisación, consultando el tiempo y comprobando que haría algo de sol que calentara las frías temperaturas de estas tierras altas, decidimos ponernos en camino para pasar un día que acabó siendo perfecto.

Una de esas escapadas que acabarás recordando

curvas del río en las hoces del duratón

No era la primera vez que iba por las Hoces del Duratón, pero siempre es bueno volver a lugares como estos. Más si te gusta la fotografía, y si te gusta observar la fauna, en este caso las aves.

ladera de monte con pequeños árboles y río al fondo en las hoces del duratón

En las Hoces del Duratón puedes observar cómo los buitres vuelan sobre tu cabeza

Incluso a tus pies, si te asomas al borde de los verdaderos acantilados que se precipitan sobre el río.

buitre volando con las alas desplegadas en cielo muy azul en las hoces del duratón

Los buitres del Duratón

No sé qué tienen estos buitres que son tan elegantes, tan impresionantes por sus dimensiones, tan bonitos por su plumaje de varios colores. Hipnotiza verles sobrevolando tu cabeza.

Será porque son buitres leonados, cuyo plumaje recuerda a la piel de algunos felinos, o porque es tan fácil verles tan cerca.

buitre leonado volando en las hoces del duratón

Seguir a los buitres con la cámara y tratar de conseguir una instantánea poco o nada movida es todo un desafío al que no me puedo resistir. Aunque no tengo un gran objetivo (18-200 mm.) ni conocimientos suficientes, aun así no evito intentarlo. Quiero transmitir a los que no podéis ir a verlos lo maravilloso que es pasar un par de horas mirándoles. Mientras el sol te acaricia.

Y si dejas de mirarles, te sorprendes una y otra vez con las Hoces del Duratón. Ese cañón, «hoz» excavada por el río y las inclemencias del tiempo.

dos buitres volando con pared de roca al fondo en hoces del duratón

En las paredes de las Hoces del Duratón puedes apreciar, si te llevas unos prismáticos o tienes buena vista, los anidamientos de los buitres.

Precisamente entre los meses de Enero y Marzo es época de cría

Así que los papás y mamás buitres no dejan de ir y venir llevando comida para sus polluelos -estos sí, muy difíciles de ver-.

visitante con gersey azul mirando los buitres en la pared de roca de las hoces del duratón

Y van, vienen, se reúnen en las alturas trazando círculos, a merced de las corrientes de aire.

A veces en formación de a tres. Otras en grupos aparentemente caóticos de dos docenas o más de buitres. En solitario, o muy altos o tan cerca de ti que puedes mirarles a los ojos.

El momento mágico está asegurado, sólo hay que dedicarse a la contemplación (mi deporte favorito, oh yeah!).

columna de buitres volando en el cielo con algunas nubes blancas en hoces del duratón

Y todo esto rodeándote de las curvas del río Duratón, que aparece calmado siempre. Ejerciendo de perfecto espejo de la vegetación que le rodea. Ni siquiera en invierno, como es el caso, pierde color.

islote en el agua del río con un pequeño árbol hoces del duratón
agua de color verde del río en hoces del duratón

La ermita de San Frutos es uno de los lugares de más fácil acceso y más espectaculares de las Hoces del Duratón

Hay muchos puntos para admirar las Hoces del Duratón. Algunos hay que andarlos y otros como la Ermita de San Frutos, pues casi no.

Por eso siempre hay visitantes, y por eso lo desaconsejo en los meses de primavera y verano si no os gusta el ambiente «dominguero».

río a un lado y ermita románica a la izquierda en hoces del duratón

Pero sí lo recomiendo para ir un día de invierno u otoño, soleado, con un bocata y agua. Pertrechados para que cuando la gente se vaya a comer a la cercana Sepúlveda tú te quedes allí en compañía de los buitres y el sol.

Entonces sólo se oyen los gritos de estos, el agua del río y quizá alguna cascada invisible.

Lo bueno que tiene la Ermita de San Frutos es que se alza en una peña frente a una de las curvas más pronunciadas del río Duratón.

Es una atalaya perfecta para llenarte de horizonte, viento, luz, roca, bosque bajo, agua, y los aleteos de los buitres.

hoces del duratón

Cómo llegar a la Ermita de San Frutos en el Parque Natural de las Hoces del Duratón

Sólo tienes que ir hasta Sepúlveda (Segovia) y seguir las indicaciones a las Hoces del Duratón que te dirigen hasta el pueblo de Villaseca. No hay que entrar en el pueblo, eh?

En Villaseca tomas una pista de tierra y piedras que según la época está en mejor o peor estado, pero que es bastante practicable.

La pista termina en un parking que se sitúa a 1 km de la Ermita propiamente dicha. La distancia que hay para andar no es más que esa, pero el paisaje y las Hoces se abren desde unos metros antes. Como tu boca.

campanario de ermita románica en hoces del duratón

La ermita es de factura románica (siglo XII). Suele estar cerrada pero las ruinas que la rodean -antiguas dependencias anexas de lo que fue un pequeño monasterio- son realmente bonitas. Aparte del emplazamiento, que como ya he dicho unas cuantas veces aquí, es espectacular.

No es difícil adivinar por qué sus constructores y los que decidieron ir a vivir allí eligieron este lugar, alejado del mundanal ruido…

arco de piedra y al fondo una cruz de metal en las hoces  del duratón
ermita románica en las hoces del duratón

En el Parque Natural de las Hoces del Duratón hay más posibilidades

El Parque ofrece unas cuantas rutas de senderismo, piragua, o andar por la ribera del río en las cercanías de Sepúlveda. Es cierto que no son para la época invernal y que nosotras deberíamos haber madrugado más e ir preparadas. No fue el caso porque sólo queríamos un poco de relax y alejarnos de la gran ciudad, sin más pretensiones.

No obstante, por aquí lo dejo, y si otro día surge, daré cuenta de esas otras rutas 🙂

paredes de roca cubiertas de bosque bajo en las hoces del duratón

Sepúlveda, perfecto contrapunto de las Hoces del Duratón

campanario con dos campanas y nido de cigüeña en sepúlveda


Rematar la jugada de las Hoces del Duratón dando una vuelta por Sepúlveda es una muy buena idea.

Allí que nos plantamos a las 16 h., con ganas de comer algo y dar un paseo por el pueblo.

vista de sepúlveda con carretera que hace curva
casa estrecha con balcones que divide dos calles de sepúlveda
calle con caserón de piedra y al fondo un arco de muralla en sepúlveda

Alrededor de la Plaza Mayor de Sepúlveda se dan cita un montón de restaurantes que prometen cordero y cochinillo asados, las especialidades de la zona.

A la plaza se accede desviándote a la izquierda delante de una de las antiguas puertas. Puertas que antes cerraban la ciudad por las noches. Hoy es un precioso arco de piedra.

Eso sí, preparad la cartera porque el plato no suele bajar de los 45 €. Que nos perdonen los gastroviajeros pero nos decantamos por unas raciones en uno de esos restaurantes.

De todas formas, a esas horas era muy probable que no nos hubieran dado mesa (de hecho, ni nos la ofrecieron). Probablemente no quedaran ni los huesos de los tiernos corderitos, je, je.

En fin, se trataba de entrar un poquito en calor y reponer fuerzas 🙂

casas de plaza mayor con balcones y restaurante iluminadas por sol de atardecer

Me quedé «enganchada» a uno de los lados de la Plaza

La que exhibe la fachada de una casa con un campanario encima y sin transición los restos de la antigua muralla medieval que parece que se van a comer todo el conjunto. Todo junto, casi fundido.

vista de plaza mayor de sepúlveda con ayuntamiento al fondo

Las casas, los callejones, enormes portalones con escudos familiares de rancio abolengo, balcones, fachadas con vigas vistas.

Todo en Sepúlveda te transporta a otros tiempos, a la Edad Media. 

calle empedrada con escaleras y barandilla de hierro entre casas de piedra en sepúlveda
torre de iglesia y muralla en sepúlveda
ventana de madera con balcón de hierro en pared revocada a mano en sepúlveda

El pueblo se recorre fácilmente y sólo depende de ti que te entretengas más o menos. Bueno, de ti y de los horarios de apertura de las iglesias si eres de los que te gusta entrar.

También hay algún museo y como digo, unos cuantos restaurantes y bares en los que pasar un buen rato, entrar en calor con un café, y charlar con el sonido de fondo de las fichas de dominó sobre la mesa.

cuatro hombres jugando partida de cartas en el bar en sepúlveda

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