Soria es una de esas capitales castellanas que a menudo quedan relegadas en las rutas más populares de Castilla y León. Yo tenía mucha curiosidad por conocerla y recorrerla sin prisas, ya que otros sitios de la provincia me encantan, y como resultado de esta escapada aquí tienes una guía de qué ver en Soria capital en un fin de semana o 2 días.
Primeras impresiones de la ciudad de Soria
Fui a conocer Soria atraída por la historia de Antonio Machado y las ganas de contemplar el río Duero abrazando su entorno, por no hablar de los héroes de Numancia, cuyo yacimiento visité hace unos años y me encantó descubrir su historia.
Pero, si te soy sincera, antes de pisar la capital de la provincia del mismo nombre, imaginaba que me iba a encontrar con un centro histórico más o menos monumental, quizá medieval, de esos que guardan una estética homogénea de piedra y tradición.
La realidad es algo distinta: Soria capital es un lugar de contrastes. Su valioso patrimonio histórico convive muy de cerca con construcciones modernas y la actividad comercial cotidiana (también moderna), lo que genera una imagen urbana más diversa de lo esperado. O una imagen histórica más dispersa de lo esperado, por decirlo de otra forma.
Además, la ciudad ha crecido a espaldas del Duero, o manteniendo las distancias con el río. Es totalmente lógico por la orografía del terreno, pero digamos que el río queda casi oculto y tienes que ir a buscarlo, lo que en mi cabeza fue un pequeño chasco.
No niego que Soria no tenga carácter propio, porque lo tiene, pero mis expectativas no se correspondieron con mi imaginación. Esto es algo que no tiene por qué pasarte a ti, pero si sí te ha ocurrido o cuando la visites te sientes así, que sepas que no eres la única / el único.

Datos prácticos para organizar tu visita
Empecemos por el principio, es decir, lo que necesitas saber para organizar esta escapada a Soria capital, y luego vamos con los sitios que ver.
Cómo llegar a Soria capital
Dónde alojarse
Para aprovechar al máximo un viaje de dos días, lo ideal es buscar un alojamiento céntrico desde el que moverte a pie a todos los puntos de interés.
Mi recomendación para dormir: Durante mi estancia me alojé en Hostería Solar de Tejada. Está genial tanto a nivel de ubicación, como de comodidad. Yo conseguí un buen precio reservando con un mes de antelación y siendo días laborales.
Otro consejo que te doy es que te apuntes a alguna visita guiada porque te ayudará a entender mejor la historia de la ciudad y los sitios que ver en Soria capital. Aquí tienes varias opciones que puedes reservar online:

Qué ver en Soria capital: el románico y los monumentos clave
En Soria hay varias muestras de arte románico y es, sin duda, uno de sus grandes atractivos. No te deberías perder:
Iglesia de Santa María la Mayor (o Iglesia de Nuestra Señora la Mayor)
Situada en la Plaza Mayor, la iglesia de Santa María la Mayor conserva su sobrio origen románico, aunque con añadidos posteriores. De fachada sencilla, algo severa, no es sólo el valor histórico lo que hay que destacar.
Este fue el lugar donde el 30 de julio de 1909 se casaron Antonio Machado y Leonor Izquierdo. Tres años y dos días después, Leonor murió víctima de una tuberculosis y también se celebró aquí su funeral.
Hoy, junto a la puerta de la Iglesia de Santa María la Mayor, hay una estatua de Leonor y una silla vacía que la gente usa para sentarse y hacerse una foto con ella.

Iglesia de Santo Domingo
La iglesia de Santo Domingo está al final de la calle de la Aduana Vieja, y su fachada principal, del siglo XII, es una de las obras cumbre del románico español. Destaca el rosetón de ocho radios y las figuras esculpidas en las arquivoltas de la portada, que narran pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento.
Te aconsejo que vayas a las 19 horas ya que es cuando las monjas clarisas cantan en la iglesia. La entrada es gratuita y la iglesia está abierta casi todo el día, pero es en este momento cuando vas a disfrutar de un concierto gratuito y un pequeño viaje en el tiempo.
Eso sí, por la tarde la fachada ya esté en sombra, así que para las fotos es mejor acercarse a otra hora.


San Juan de Rabanera
En el otro lado de la ciudad, pero muy cerca de la Plaza Mayor, está este templo románico de finales del siglo XII con influencias bizantinas.
Suele estar cerrada (creo que sólo abren para la misa de las 19 h), pero su portada, que pertenecía a la desaparecida iglesia de San Nicolás, justifica que te acerques a verla. Además, al lado está el Palacio de la Diputación del que luego hablo.

Concatedral de San Pedro y Claustro
Sobria por fuera, la concatedral también es uno de esos sitios que hay que mirar bien los horarios si quieres visitarlo, y aun así puede que no aciertes. Así fue en mi caso, que no logré verla por dentro y por lo visto es más espectacular que el exterior.
Además del edificio en sí, se puede visitar el claustro anexo pagando una pequeña entrada.
La Concatedral no está en el centro de la ciudad exactamente, lo que no deja de ser curioso. La encontrarás de camino al río y al Monasterio de San Juan de Duero, del que hablo a continuación.

Monasterio de San Juan de Duero
Junto con la promesa del río Duero, este era el sitio que más quería ver en Soria capital y no me cabe duda de que es una de las grandes joyas de la ciudad.
Tras cruzar el río por el histórico Puente de Piedra de origen medieval, se halla este antiguo monasterio de los caballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Estos caballeros fueron los que modificaron ligeramente la pequeña iglesia o ermita del lugar del s. XII, añadiendo dos templetes de influencia oriental en el interior. En ambos hay columnas con capiteles llenos de figuras en bajo relieve que parecen haber sido esculpidas ayer. Una obra de arte maravillosa.

Sin embargo, la fama de este sitio (y lo que yo quería ver) se la lleva su claustro de finales del siglo XII-principios del XIII. Es único en Europa gracias a sus arcos con clara influencia románica, mudéjar e islámica. No se ha conservado la cubierta, pero esto no hace sino realzar el conjunto mucho más.
Reconozco que al entrar en el claustro pensé que no era como lo había visto en las fotos. Me pareció más pequeño y anodino de lo que me había imaginado, pero en cuanto presté atención y lo recorrí con calma y con la cámara en la mano, todo cambió.
Datos prácticos:

Paseos con encanto natural e histórico junto al Duero
Desde San Juan de Duero ya puedes salir a la orilla del río. Una pasarela de madera permite caminar al lado de las aguas mansas que reflejan a la perfección los árboles y el cielo. Te aseguro que las vistas y la paz del sitio son geniales.
Atención: cuando cruces el Puente de Piedra continúa junto al río hasta la casa que hay junto al agua. En la esquina de dicha casa está el acceso a la pasarela. No se ve hasta que llegas o si ves que alguien sale de ahí. Luego ya todo es una gozada.
Seguro que en otoño la vista es soberbia, cuando las hojas de los chopos amarillean, pero incluso en septiembre conservan el verde de la primavera y el verano.
En este paseo, en dirección a la ermita de San Saturio, está el Monasterio de San Polo, de origen templario y escenario de las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer: El rayo de luna y El Monte de las Ánimas. El monasterio es propiedad privada, así que no se puede visitar, pero sí cruzarás por un arco que atraviesa el edificio.


Ermita de San Saturio, el santo patrón de Soria
Caminando alrededor de 2 km por este camino, se llega hasta la Ermita de San Saturio, que es una visita en sí misma.
En 1628 las reliquias de San Saturio son recibidas en Soria como santo patrón de la ciudad, aunque no es hasta 1743 cuando entra en las listas de santos de la Iglesia. Cada 2 de octubre se celebra la fiesta del patrón. “Haga frío o calor San Santurio, el día dos”.
No sabía qué esperar de esta ermita. Sabía que está edificada sobre los “acantilados” o cortados de roca que caen verticalmente sobre el Duero, pero nada más. Sin embargo, cuando llegué y entré (la visita es gratuita), me sorprendió.
Para empezar, lo primero que te encuentras es una sucesión de pequeñas cuevas, y es así porque este fue su origen.
Según la tradición oral, un noble soriano llamado Saturio repartió sus riquezas entre los pobres y decidió “retirarse del mundanal ruido”. Para ello, se fue a vivir a unas cuevas junto al Duero.
Sí hay constancia, en escritos de 1148, de un oratorio de San Miguel que después cambió el nombre por San Saturio. Mucho tiempo después, el oratorio se hundió y casi terminando el siglo XVII la ciudad de Soria decidió reedificar una iglesia.
En esa reconstrucción se mantuvieron las grutas naturales por las que se entra, y subiendo las escaleras del interior, llegas hasta las plantas superiores con la sala donde vivía el “santero”. La iglesia con altar barroco está llena de pinturas al fresco del pintor soriano Juan Zapata Ferrer, en las que se cuenta la vida del Santo.

El oficio de los Santeros: esta fue una de las curiosidades que me encontré en San Saturio. El “santero” era el guardián de la ermita, un oficio que hoy en día se mantiene, aunque ya no es como antes. Este personaje vivía aquí, se vestía con un hábito que le hacía parecer un monje aunque no lo fuera, y se encargaba de mantener limpio el lugar así como de atender a las visitas. A cambio, recibía un sueldo de la ciudad, mitad en dinero y mitad en grano de trigo o cebada. Y una vez por semana iba al centro de Soria a pedir limosna con una caja que llevaba la imagen del santo.
Algunos “santeros”, sobre todo los de los años 60s y 70s del siglo pasado, fueron tan famosos como algo controvertidos, según explican en los carteles de una de las salas.
Para cerrar este paseo, puedes volver por la orilla opuesta hasta el puente de piedra, o subir por el paseo que llega hasta el cementerio municipal. Eso sí, además de ser algo más empinado, no hay apenas sombra, así que si hace calor no te lo recomiendo.

Cerro del Castillo y Parador de Soria
El Cerro del Castillo es el punto más elevado de la ciudad, y allí se asientan las ruinas de la antigua fortaleza medieval. No es que quede mucho del castillo, pero sí algunos tramos de muralla.
En el interior está el Parador de Turismo Antonio Machado (otro sitio para alojarse, aunque no está en el centro urbano), pero lo mejor está en los miradores que hay si sigues la carretera que baja hacia el río Duero.
Para ir a este cerro mi consejo es que lo hagas desde el centro de la ciudad, una vez pasado el cementerio municipal. Si lo visitas por la tarde, te recomiendo que bajes hasta el río desde allí arriba, y no te recomiendo mucho que lo hagas a la inversa (subir desde el río) porque puede ser una pequeña paliza.

El corazón de la ciudad
Si nos centramos en el casco histórico, estos son los sitios que hay que ver sí o sí:
La Plaza Mayor
La Plaza Mayor de Soria es el corazón neurálgico de origen medieval que albergaba los mercados de la villa. Presidida por el Antiguo Ayuntamiento (Palacio de la Audiencia), y la antigua Casa del Común, en uno de sus extremos está la Torre Doña Urraca.
La Torre de Doña Urraca se llama así porque la leyenda dice que allí estuvo cautiva durante un tiempo. En realidad, parece ser que es más leyenda que realidad, o al menos no se conocen escritos que lo confirmen, pero así se ha quedado. Hoy es un edificio que amenaza ruina y que no se rehabilita porque está en manos privadas que, parece ser, no quieren invertir en su arreglo.
Junto a la Iglesia de Santa María la Mayor, la de Leonor, está el Arco del Cuerno, por donde tradicionalmente se accedía a los festejos taurinos. Si lo cruzas y miras hacia arriba, verás que tiene un cuerno incrustado en la pared. Dicen que es el cuerno de un toro que saltó tan alto, que se clavó ahí. Pura leyenda, desde luego.
Además de estos elementos, en el centro de la Plaza Mayor está la Fuente de los Leones que, como su nombre indica, tiene leones de piedra. Se instaló en el siglo XVIII, aunque después se movió varias veces de sitio antes de volver a la plaza.


Calle del Collado
El Collado es la arteria comercial peatonal y vertebradora del casco histórico. Está llena de animación, tiendas tradicionales y no tan tradicionales, las típicas pastelerías sorianas y algunos bares.
Destaca el Círculo de la Amistad o Casino de Soria, y para encontrarlo sólo hay que fijarse en la escultura de bronce de un poeta sentado en una mesa del mismo material, con una inscripción sobre los poetas de Soria.
Por el Casino puedes entrar a la Casa de los Poetas, un pequeño homenaje a los escritores que cantaron a su tierra.
La calle del Collado se ve interrumpida por la Plaza el Rosel y San Blas, y en el centro de la misma están los Doce Linajes de Soria. Es como un monumento con los doce escudos de los linajes de Soria, que por las tardes se llena de gente sentada a su alrededor.

Calle Aduana Vieja
Una de las vías señoriales más nobles de Soria es la Calle Aduana Vieja, que desemboca en la del Collado. Tiene hasta tres palacios renacentistas y medievales como el Palacio de los San Clemente o el Palacio de los Ríos y Salcedo, aunque sólo se pueden admirar las fachadas.
Un poco más arriba está el Instituto Antonio Machado, donde el poeta daba sus clases (sigue siendo instituto de educación secundaria), y siguiendo hasta el final llegas a la Iglesia de Santo Domingo (la de las Clarisas).
Edificio de la Diputación Provincial
El edificio de la Diputación Provincial está al otro lado de la calle Collado, por detrás, y sobresale por las estatuas de bronce dedicadas a personajes históricos de la provincia en su fachada, y el imponente Monumento al Fuego, un pebetero en homenaje a los Héroes de Numancia.
Junto a este edificio tienes la iglesia San Juan de Rabanera, que no sé si lo he dicho ya, pero creo que sólo abre para la misa de las 19 h.
Alameda de Cervantes (La Dehesa) y Rincón de Bécquer
La Alameda de Cervantes es el gran pulmón verde del centro y la verás si vienes de la estación de autobuses. Si no, está a un paso del centro igualmente. Por cierto, la Oficina de Información de Turismo está muy cerca.
Se trata de un parque con un par de avenidas jalonadas de bancos pintados de blanco, mucha vegetación y un gran refugio del calor. Cerca de las puertas hay un antiguo quiosco de música, y también un restaurante llamado El Kiosco.
La verdad es que es menos grande de lo que pensaba, pero está muy bien para descansar un rato.
Cerca de una de sus puertas laterales está el Rincón de Bécquer, una especie de parquecillo con varias fuentes y una escultura que rinde homenaje al poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer y sus célebres Leyendas compuestas en tierras sorianas. Junto al mismo se alzan las ruinas de un antiguo monasterio.

Museo Numantino
A un lado de la Alameda está el Museo Numantino que te recomiendo visitar sí o sí, y más si has visitado el yacimiento de Numancia, o el de Tiermes y Uxama.
El museo consta de tres plantas. En la primera tienes un recorrido por la historia de Soria, desde la prehistoria hasta la época romana, con piezas encontradas en los yacimientos de la provincia. En las plantas 2 y 3 están los hallazgos de los principales yacimientos celtíberos, con Numancia a la cabeza.
Hay piezas de cerámica delicadas y preciosas, joyas y el famoso caballo que hoy es el símbolo de la ciudad, además de muchos otros objetos y cartelería que explica cómo eran sus rituales funerarios, entre otras curiosidades.
Para mí es un buen sitio en el que invertir una hora aproximada, es casi gratuito y tiene un horario amplio, aunque cambia según la temporada.

Antonio Machado y Leonor: amor y poesía en Soria
Octubre de 1907. Ella tenía 13 años, y él 32 años. El nuevo maestro del Instituto de Educación Secundaria llega a Soria y se aloja en una pensión. La hija de los dueños, de nombre Leonor, sería su gran amor, aunque lo descubriría algo después.
El amor de Antonio se vio correspondido, y tras esperar a que Leonor cumpliera los 15 años de edad, se casaron. Él ya tenía 34 años para entonces. La sociedad soriana no vio con buenos ojos este enlace por la enorme diferencia de edad. Hoy en día se vería peor, o directamente sería ilegal.
Antonio Machado, de origen sevillano y Catedrático de francés, ya era un poeta conocido. Había publicado dos obras y además era un hombre de mundo que había viajado a ciudades como París o Londres. En aquéllos tiempos era casi una rareza, y más en un ámbito rural como el de Soria.
¿Qué vería él en ella, aparte de su belleza? Ni idea. Pero fue un amor profundo, romántico y duradero en el corazón, que no en la vida.
Después de su luna de miel en Fuenterrabía (iban a ir a Cataluña, pero en Zaragoza se encontraron con los trenes cortados por la huelga general de la “Semana Trágica” de Barcelona y tuvieron que cambiar de destino), se fueron a París.
Antonio mostró a Leonor “la ciudad del amor”, y todo fue bien hasta que ella enfermó de tuberculosis. La cosa se puso fea y volvieron a Soria en busca del aire puro, tal y como los médicos les aconsejaron. Pero ya era tarde. Tras tres años de matrimonio, la muchacha de 18 años murió.
Antonio ya no sería el mismo y pasaría el resto de su vida echando de menos a su querida Leonor. Hasta su muerte en Collioure, donde tuvo que exiliarse con su madre en 1939, cuando los fascistas ganaron la guerra.
El Olmo Seco y la capilla de Leonor
Hace unos años estuve en Collioure y fui a visitar la tumba de Antonio Machado. Fue muy emotivo. Hoy visité la tumba de Leonor, en el cementerio municipal de Soria, no lejos del casco histórico.
Antes de entrar en el cementerio está el Olmo Seco, junto a la Ermita de San del Mirón. Los expertos creen que es el mismo al que el poeta dedicó uno de sus poemas: “A un olmo seco”. Lo escribió durante la enfermedad de Leonor, y es una metáfora de ella. El poeta expresa su deseo (“otro milagro de la primavera”) de que su esposa se recupere de la maldita tuberculosis.

Junto a la tumba de Leonor, que puede pasar desapercibida, hay una capilla-memorial. Es una sala con carteles que explican algo de toda esta historia, así como fotos antiguas de la pareja y de Soria. Merece la pena entrar y pasar unos minutos leyendo. Suele haber poca gente o nadie.

Propuesta de itinerario: Soria en 2 días
Día 1: Recorrido monumental y centro urbano
Dedica la mañana a explorar el núcleo histórico. Empieza en la Plaza Mayor, pasea por la calle del Collado y la de la Aduana Vieja para admirar sus palacios, y acércate a San Juan de Rabanera y el Palacio de la Diputación.
Por la tarde, tras pasear por la Alameda de Cervantes, entra en el Museo Numantino y después dirígete hacia el río para visitar la Concatedral de San Pedro, sin perder de vista que a las 19 h puedes ir a escuchar a las Clarisas en la Iglesia de Santo Domingo. Para terminar, deja que la noche caiga en sus calles céntricas probando la gastronomía local o haz el tour de Misterios y Leyendas.

Día 2: Naturaleza, el Duero y los rincones machadianos
Dedica tu segundo día a la cara más poética y natural de la ciudad. Cruza el río para adentrarte en el impresionante espacio de San Juan de Duero.
Desde allí, realiza el paseo a orillas del Duero hasta la Ermita de San Saturio. Es un trayecto llano, accesible y rodeado de la vegetación que inspiró Campos de Castilla. No dejes de entrar a la ermita (ojo, tiene horario).
Vuelve al centro para comer, cruzando el puente que hay junto a San Saturio y desandando el camino hasta el Puente de Piedra, y visita lo que te falte de la ciudad.

¿Qué se puede ver en los alrededores de Soria capital?
El yacimiento de Numancia está a sólo 8 kilómetros de Soria capital, y te recomiendo que reserves medio día y hagas la visita guiada del yacimiento. Te aseguro que merece mucho la pena y te lo conté con detalle aquí.
Otra opción es hacer una ruta por la “Soria Romana” visitando otros yacimientos romanos y celtíberos. O bien, ir a los Picos de Urbión, visitar la Laguna Negra y pueblos preciosos como Calatañazor.
También puedes ir a Burgo de Osma, que merece muchísimo la pena, y/o acercarte al Castillo de Gormaz.
Muchos de estos sitios te los he enseñado en la ruta de fin de semana en la provincia de Soria, y en la ruta de Soria Romana que publiqué antes de esta guía de Soria capital.
En realidad, explorar la provincia de Soria puede dar para una semana tranquilamente, si no más tiempo.
Lo que quizá te estés preguntando sobre Soria capital
Espero que esta guía de qué ver en Soria capital en un fin de semana o un par de días te sirva de ayuda para descubrir esta ciudad. No es un conjunto monumental muy espectacular, pero como has visto tiene lugares que merecen ser visitados.
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