camino Respomuso Pirineo

He estrenado el mes de Diciembre pasando un fin de semana largo en los Pirineos. Entre otras visitas, hice el camino de Respomuso, un trekking de nivel medio que no pudimos completar por el hielo. Sin embargo, hasta donde llegamos fue increíble. ¿Os animáis?



Así que… lo teníamos claro. Si el tiempo acompañaba, nos haríamos al menos una rutilla, porque mirar las montañas desde el coche, la carretera, los miradores y los pueblos, está muy bien. Son preciosas y no puedes apartar la mirada. Pero si encima te acercas más a ellas… ¡mil veces mejor!!

camino de respomuso en Pirineos de Huesca


El tiempo acompañaba, vaya que sí! Un cielo limpio y un sol radiante nos saludó por la mañana y tenía pinta de que iba a aguantar buena parte del día.
Madrugamos, pero no demasiado porque a pesar de que la atmósfera estaba limpia, hacía un frío del carajo. Varios grados bajo 0 en concreto…

Entre varias rutas posibles, nos decidimos por el camino que lleva al ibón de Respomuso. Esta es una senda pirenaica marcada como GR-11.

camino de respomuso

La idea era llegar hasta el final, donde se halla el circo de Piedrafita, con el ibón (lago) de Respomuso formando un marco incomparable.

Punto de partida del Camino de Respomuso: Sallent de Gállego

Desde el precioso pueblo de Sallent de Gállego, alcanzamos el embalse de La Sarra (4 km.) y dejamos el coche junto a la presa.

Después descubriríamos que podíamos haber cruzado el río y aparcar un poco más adelante. A cambio, ganamos unos 10 minutos de sendero por el bosque.

camino de respomuso
camino de respomuso

Desde este segundo aparcamiento y merendero hay un cartel que señala que en dos horas y media estás en el embalse de Respomuso. Pues nada ¡A por ello!

Hasta entonces habíamos visto las montañas con las primeras nieves, pero ni la habíamos pisado. Aquí ya sí. Había un poquito de nieve en el camino y sobre todo había hielo. Tuvimos que empezar a ir con cuidado, caminando por las márgenes del camino porque el centro estaba realmente helado y podíamos irnos al suelo (cosa que me ocurrió, ya de bajada).

carteles de madera señalando distintas rutas

La nieve y el hielo iban a más a medida que ascendíamos, y el paisaje también porque era realmente precioso!!

cascada congelada y pico nevado al fondo con cielo muy azul

Cascadas y arroyos semicongelados, luciendo preciosos carámbanos al sol, y bosques de hayas magníficos. A buen seguro estarían rojos un par de semanas antes.

río que baja entre rocas parcialmente congelado

No me lo podía creer y tenía que sujetar las ganas de hacer fotos para no retrasarme mucho. Mis amigos, pacientes, no se quejaban 😉

El camino está muy bien señalizado y es bastante cómodo en su mayor parte.

De hecho, hay pocas subidas empinadas y muchos tramos bastante llanos. En invierno hay que ir bien muy bien preparado, incluso por si hay aludes de nieve. Si no es el caso, esperad a que avance la primavera pero no dejéis de ir.

camino de respomuso

Los pasos congelados fueron poniéndose cada vez peor, hasta que tuvimos que pasar bajo una «cascadita» que se precipitaba de lleno sobre el camino.

Todo el agua que caía se congelaba y no había sitio para rodearla. Incluso las barandas que por seguridad hay en esa parte, porque la caída al río es muy vertical, estaban prácticamente vencidas por grandísimos carámbanos. Pasamos, al ir y volver, mojándonos… y según nos caía el agua sobre la ropa, se congelaba. Así de claro!!

hielo en el camino de respomuso
hielo en el camino de respomuso

El paso del Oso

Nos estábamos acercando al paso del L’Onso, o paso del Oso. Toda esta zona estaba en sombra y aunque la caminata hasta entonces nos había hecho entrar en calor, de nuevo pasamos frío…

hombre caminando en el hielo con chaqueta roja
paisaje en el camino de respomuso

Llegamos al torrente que hay que cruzar antes de acometer la última subida, la más empinada. También era zona umbría a aquellas horas y… no había manera.

Todas las rocas estaban congeladas, la capa de hielo era bastante gruesa y el espacio libre lo ocupaba el agua que bajaba con bastante fuerza. Estuvimos un rato mirando, buscando alguna vía para poder seguir. Pero no llevábamos crampones y nos arriesgábamos a un chapuzón. Mojarte los pies en esas condiciones era ponerse en una situación muy complicada… Además la continuación era un tramo muy vertical, en el que habría más hielo, y si la subida sería complicada, ni os cuento la bajada.

agua cayendo entre rocas con nieve y hielo en el camino de respomuso

Total, que nos dimos la vuelta con la espinita clavada de no haber podido subir al ibón.

Ni contemplar de mucho más cerca los orgullosos picos de más de 3.000 metros de altura de esta parte del Pirineo.
Pero a veces una retirada a tiempo es una victoria, más en la montaña y si no tienes mucha experiencia ni equipo adecuado.

Cuanto más lo pienso más claro tengo que podríamos habernos visto en serios aprietos de habernos empeñado en continuar así que…

montaña nevada con columna de nieve levantada por el viento sobre cielo azul
Los ventisqueros que veíamos en las cumbres nos decían que el viento debía ser muy fuerte allá arriba

Me quedo con un paseo fantástico de poco más de 4 horas, en el reino de las nieves y el hielo, donde cualquier rayito de sol se agradece y valora mucho más que en cualquier otro lugar.

Y por supuesto, nos hemos hecho la promesa de volver y llegar hasta arriba, faltaría más!!

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