estacion de canfranc

Actualizado el 28 septiembre, 2022

Suena exótico esto de la Jacetania, que yo personalmente no había oído en mi vida como tal, hasta que estuve allí. No, no está muy lejos, ni siquiera en otro país. Esta es una de las comarcas del Pirineo Aragonés más renombradas por su capital y debe su nombre a la localidad de Jaca ¿A que ahora ya te suena más? 😉

Qué ver en un fin de semana en la Jacetania

El fin de semana acababa de empezar. Estábamos en el Camping del Valle de Tena y no sabíamos muy bien qué hacer. Finalmente decidimos ir a comer a Jaca y luego ya veríamos.
Por el camino, vi los carteles que indicaban que la Estación de Canfranc estaba cerca y dije tímidamente que es un sitio que siempre había querido ver. Mis compañeros decidieron darme el gusto (y de paso dárselo ellos mismos), y subimos. La verdad es que está muy cerca!

cúpula de la estación de canfranc semitapada por árboles y la montaña detrás
Estación de Can Franc

Nos encontramos con algo de nieve, y de hecho arrancó a nevar cuando empezábamos a dar nuestros primeros pasos por la famosa estación. No daba crédito, qué suerte!! :) :)

El panorama era precioso y sólo lamenté no poder ver su interior. Creo que hay visitas guiadas pero no ése día  a esa hora. También parece que hay un proyecto para volver a ponerla en marcha…

estación de Canfranc en la Jacetania
Edificio principal de la estación de Canfranc con una fina capa de nieve

La Estación Internacional de Canfranc

Muy cerca de la frontera con Francia, la Estación Internacional de Canfranc se inauguró con gran pompa el 18 de Julio de 1928. Alfonso XIII del lado español y Gaston Doumergue (presidente de la República) del lado francés, presidieron el evento.

foto antigua con autobuses y viajeros montados en el techo y la estación de can franc detrás
viajeros al tren, unos vienen y otros se van…

En 1931 sufrió un gran incendio, y en la Guerra Civil fue ocupada por las huestes franquistas, quienes tapiaron el túnel que comunicaba con el país vecino. Unos años después, en la Segunda Guerra Mundial, los nazis se instalaron en el lado francés y ahí se cerró definitivamente el tráfico de pasajeros. No así el de mercancías, porque por allí entraba el wolframio para que los nazis construyeran sus máquinas de matar, y el oro de Suiza entraba a nuestro país. El oro robado, para guardarlo a buen recaudo gracias al caudillo.

final de vía vieja con nieve y al fondo puerta de chapa verde
estación de Canfranc en la Jacetania

En fin, que esta estación ha visto mucho y desde mi punto de vista es un sitio que lo transmite sin querer, con los edificios de aquella época en pie.

Jacetania estación de Canfranc
montañas con pinos abajo y restos de nieve arriba

Jaca, la capital de la Jacetania

Después de esta preciosidad, bajamos a Jaca. Otra sorpresa me aguardaba, y es que junto al casco viejo de la ciudad hay una ciudadela. Toda una fortaleza con su foso, torres de vigilancia que recuerdan a los fuertes del Caribe como el que vi en Riodulce (Guatemala) hace ya unos cuantos años, y las historias de piratas que les acompañan.

muralla y torre de ciudadela de jaca con cielo azul excepto nube de tormenta horizontal en parte superior de la foto
Fortaleza de Jaca

No estamos en el Caribe ¡claro que no! pero se me antojó que es la misma arquitectura. Para contradecir mi teletransportación al Caribe en el foso, hoy sin agua, resulta que hay toda una manada de ciervos circulando arriba y abajo a placer.

ciervos de Jaca en la Jacetania
Los ciervos de la ciudadela de Jaca

La ciudad vieja de Jaca

Aparte de la Ciudadela de Jaca luce llena de restaurantes, tiendas de ropa, y algunos comercios muy cuidados. Como fuimos a comer tarde, resulta que un puente de diciembre como ése estaba todo llenísimo de gente (y eso que hacía mucho mucho frío!).

ciudad vieja de Jaca en la Jacetania
Casco viejo de Jaca
calle de jaca con bares y sol de atardecer rincones de la jacetania

Conseguimos comernos un plato combinado en un restaurante de camareros adustos, junto a la Ciudadela. Así que ojo, si andas por allí en fechas festivas, ya puedes madrugar o mucho mejor: reservar antes.


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Nos vamos al Valle Escondido

Tomando la N-330, pasando Jaca en dirección a Canfranc, se llega a Borau y si decides continuar puedes llegar a Aísa. Este recorrido me lo recomendó el compañero blogger Miguel, de El Txoko de Lonifasiko, señalándolo como «el Valle Escondido». No encontramos referencias a dicho nombre, pero también es cierto que no llegamos a preguntar en ninguna oficina de información turística :) El caso es que es un nombre bien bonito para esta parte de la Jacetania: el Valle Escondido.

carretera estrecha con valla de piedra a la derecha y montes verdes alrededor con cielo nublado
El Valle Escondido

La carretera es muy estrecha y está llena de curvas. La subida desde Borau hasta un alto que hay que cruzar para volver a bajar y llegar a Aísa, se hace un poco larga cuando no sabes bien adónde vas y cuánta distancia queda.

Sin embargo el paisaje, con muchas hectáreas de monte y bosque alrededor, merece la pena. Precisamente por el aire de solitario que tiene. En la Jacetania no es fácil encontrar esa soledad y tranquilidad si no te vas unos kilómetros más allá de la ruta principal, llena de restaurantes, hoteles y reclamos para el turismo, especialmente el de las pistas de esquí.

paisaje de montaña y valle verdes con cielo azul

El pueblo de Aísa en pleno Valle Escondido

Cuando divisamos Aísa, tras la enésima curva, nos encontramos con un pueblo de postal. Sito entre pastos muy verdes, con la iglesia como protagonista, se derrama entre prados verdes.

pueblo de aísa con su torre campanario y prados alrededor en día soleado
Vista de Aísa, un pueblo precioso

Fue en ése momento cuando un enorme buitre nos sobrevoló muy cerca y se posó en un árbol a escasos 50 metros de nosotros, desviando nuestra atención como no podía ser menos. No acerté a sacar la cámara -no tenía ni idea de que podía vivir un instante como ése y no la llevaba preparada-, y el buitre echó a volar después de unos segundos de descanso. Lástima, era precioso e impresionante a partes iguales…

gran buitre volando sobre matorrales en uno de los rincones de la jacetania
Buitre leonado remontando el vuelo

Pero lo que no sospechaba es que ése y varias decenas más de buitres nos acompañarían en nuestro paseo por las calles de Aísa… ¡Fue lo mejor del día sin duda!

grupo de 10 buitres o más volando en el cielo azul
Buitres volando sobre Aísa
gran buitre volando en cielo azul con nubes blancas

El pueblo, por cierto, es el que mejor conserva la arquitectura y ambiente típicos del Pirineo, de los que yo vi. No hay prácticamente construcciones nuevas y dedicadas al turismo aunque sí hay varias casas rurales y pequeños hoteles. Pero de momento, como digo, no es mucho lo que hay. Es como una pequeña isla.

calle con casas de piedra en el pueblo de aísa
Calles de Aísa
calle con casas de piedra y al fondo blancas
Casco viejo de Aísa
pueblos de la Jacetania
buitre volando hacia la cámara con alas extendidas en V y rama de árbol en primer plano

Borau, el primer pueblo del Valle Escondido

Volvimos sobre nuestros pasos hasta Borau, otro pueblito que también conserva el encanto de la zona. Casas con tejado de piedra, chimeneas típicas y muros encalados.

pueblo de Borau en la Jacetania
Calles de Borau
casa tradicional de la Jacetania
Zaguán de entrada a una casa típica de la Jacetania
chimenea de piedra en tejado antiguo
iglesia de piedra vista desde abajo

Ermita de San Adrián de Sasabe

En Borau una vecina nos informó de cómo ir a la ermita de San Adrián de Sasabe, románica, que está a unos tres o cuatro kilómetros del pueblo, junto al río Rubierre. Data del siglo XII y por lo visto formaba parte de un monasterio que hoy debe de seguir enterrado ahí mismo. Dicen que aquí se guardó el Santo Grial, nada más y nada menos!

ermita románica entre árboles y varios caminantes alrededor
San Adrián de Sasabe

Lo cierto es que fue un importante centro religioso en el s. X, incluso fue la sede del Obispado de Aragón por esa época, cuando el emirato primero y el califato de Córdoba extendía sus dominios por buena parte de la Península Ibérica.

La presencia del Santo Grial aquí se justifica como un refugio temporal. Después fue a Jaca, después a San Juan de la Peña, continuó hacia la Aljafería de Zaragoza de la que ya he hablado aquí, Barcelona y finalmente la Catedral de Valencia ¡Menudo periplo para aquella época! Todo por ocultarlo y protegerlo de los sarracenos.

relieve románico con forma de cruz
relieves románicos de San Adrián de Sasabe

¿Te ha gustado la Jacetania? Con la visión de las cumbres nevadas, volviendo a Jaca, nos despedimos de los Pirineos. ¡Hasta la próxima!

montaña nevada bajo cielo nublado
Pirineos nevados

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