Cuando pienso en la ruta clásica del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, la del camino de Soaso que lleva hasta la cascada de la Cola de Caballo, me acuerdo tanto de su belleza como del cansancio. Sí, es la ruta más popular, pero no por ello es más corta ni menos esforzada. Aquí tienes una guía completa para que prepares tu día en Ordesa.
Cómo planificar la visita a Ordesa
Emprender la clásica ruta de Ordesa es una experiencia inolvidable, pero requiere una buena planificación para disfrutarla al máximo. Para empezar, estos son los datos clave a tener en cuenta:
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Datos clave de la ruta |
Detalles |
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Recorrido |
Pradera de Ordesa – Cola de Caballo (Ida y vuelta) |
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Distancia total |
17,5 km aprox. |
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Desnivel positivo |
~550 metros |
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Tiempo estimado |
5,5 h a 7 h (según paradas y ritmo) |
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Dificultad |
Moderada (fácil técnicamente, exigente por distancia) |
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Época recomendada |
Primavera (deshielo) y Otoño (colores del hayedo) |
Mi experiencia personal
Yo viajaba con mis padres, de 75 y 76 años respectivamente. Hice 16 kilómetros, quedándome a poco menos de un kilómetro de la Cola de Caballo ¿Por qué?
Ellos estaban muy cansados, hacía mucho calor (era julio), y se quedaron esperándome más abajo. Pero claro, yo seguí montaña arriba y debatiendo en mi cabeza si llegar hasta el final, que me quedaba un rato entre ir y volver, o darme la vuelta y volver con ellos para bajar. Al final ganó lo segundo.
Esto te lo cuento porque nos llevó unas ocho horas, teniendo en cuenta su ritmo y las paradas que hicimos.

Acceso al Parque y Autobús Torla-Ordesa
Es muy importante conocer las regulaciones de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Si te planteas subir en bicicleta a Ordesa, debes tener en cuenta que sólo puedes circular por la carretera hasta la Pradera. No se permite circular en bicicleta por el resto de caminos del Parque.
Mapa con los principales puntos de la ruta clásica de Ordesa
Aquí tienes un mapa con los principales puntos de esta ruta, que luego te enseño. Además, puedes buscar alojamiento con los filtros de la parte superior. Una muy buena idea es dormir en Torla o Broto, para salir temprano por la mañana.

Imprescindibles que llevar
La montaña exige respeto y buena preparación. No olvides llevar:
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Respeto por el Entorno
Recuerda que estás en un Parque Nacional, un espacio natural protegido de valor incalculable. Es fundamental respetar la flora y la fauna, no salirse de los senderos señalizados, no hacer ruido excesivo, no molestar a la fauna y no llevarse muestras de rocas, flores, etc.
Por supuesto, no debes dejar ningún tipo de residuo. En la Pradera de Ordesa hay contenedores para tirarla, y también la puedes bajar a Torla.
Vi a gente bañándose en el río y pisando las piedras de las Gradas para hacerse una foto en el centro del mismo. Todo esto no está permitido. Consultando y siguiendo las normas del Parque Nacional no meterás la pata.
La belleza de Ordesa depende de la concienciación de todos.

La ruta clásica de Ordesa: de la Pradera a las Gradas de Soaso
Empezamos en la Pradera de Ordesa con optimismo. El camino es llano y estamos rodeados de bosques.
En el trayecto del bus ya alucinamos con los enormes y espectaculares riscos de roca que se alzan sobre los árboles. Anhelamos verlos más de cerca.


Un cartel que señala la dirección de las distintas sendas nos avisa de que tenemos unas 2,40 horas de camino hasta la Cola de Caballo, si llevas buen paso.
En el transcurso del mismo pasaremos por bosques, cascadas y pastos de alta montaña, en el cambio progresivo de la altitud a la que nos encontraremos en cada momento.
La cosa promete, y eso que no es otoño, la que seguramente sea la mejor época para visitar este enclave. Puedes ver las estupendas fotos de Ignacio Izquierdo para convencerte de ello 😉
El Bosque de Hayas y sus cascadas
Enseguida nos internamos en el gran bosque por el que discurre la senda en los primeros kilómetros. Vamos subiendo entre grandes hayas que se entrelazan con pinos y abetos en laderas empinadas.

A nuestro alrededor el musgo, las hojas, el susurro del viento y los haces de luz crean una atmósfera de intimidad difícil de describir. No caminamos en solitario, eso es imposible en verano, pero da igual. El tamaño de la Naturaleza nos empequeñece.
El camino ya va ascendiendo y a partir de cierto punto se hace más empinado, marcado en zig zag. Al tener sombra, y siendo este el comienzo, lo llevamos bien, pero confieso que la vuelta se nos hizo larga.


El agua está muy presente en esta parte de la ruta porque no se queda en las cimas, sino que se filtra en la caliza. Tras un viaje por las entrañas de la montaña, acaba saliendo en forma de surgencias y arroyos.




Un poco más arriba, insospechadamente, nos encontramos con la parte superior de esta cascada. La prefiero desde abajo, pero la visión del agua no sobra nunca 😏

Las praderas altas de Ordesa
Llegamos a las tierras altas, que dicho así, parece que estoy relatando una historia de conquistas, orcos y esas cosas 😎.
Aquí sales del bosque y empiezas a andar entre prados llenos de mil flores, mariposas y otros insectos.
El río Arazas sigue acompañándonos con su sonido y esa promesa de frescor que ahora se antoja inalcanzable. POr aquí no hay mucha sombra y, si haces esta ruta en un día de sol y calor, prepárate. En cambio, el camino es mucho más horizontal. Algo es algo.

En este tramo hay una fuente en la que rellenar las cantimploras con agua fresca y riquísima, recién filtrada por la montaña. Hay otra, más abajo, en el bosque. Anótalas porque serán necesarias para repostar.
Más hidratados y sobre todo con el horizonte más abierto, ya podemos contemplar mucho más a gusto las cimas que nos rodean. Son paredes enormes, masas calizas que se levantan imponentes sobre nuestras cabezas y sobrecogen la mirada. Imposible abarcar estas sensaciones con una cámara.

Una curiosidad: el Meridiano de Greenwich o Meridiano 0, el primer referente para dividir el globo terráqueo en dos mitades de Polo a Polo, pasa por aquí. Justo por este camino.
Las Gradas de Soaso
Al pasar por el cartel que nos hace conscientes de que estamos andando sobre esa línea imaginaria divisoria del mundo, llegamos a las Gradas de Soaso.
Las Gradas de Soaso es una sucesión de cascadas que forman como escalones de agua y roca. Y son sencillamente preciosas.

Ya llevamos más de 7 kilómetros andados, aunque a ti se te haya hecho corto leyéndolo, y en principio estamos cerca de la meta.
Poco más arriba fue donde mis padres decidieron no seguir. El problema es que hacía muchísimo calor, el sendero se estrecha mucho en esta parte, y cada vez había más gente. Llegó un momento en que la experiencia resultaba agobiante. Es lo que tiene la temporada alta…


Fue entonces cuando mis padres me animaron a seguir. Yo también estaba muy cansada pero fui. Resulta que el Circo de Soaso está bastante cerca de las Gradas.
El tramo final: Llanos y Circo de Soaso
Tras superar el escalonamiento de las Gradas de Soaso, el terreno vuelve a dar una tregua y se abre por completo. Entramos en los Llanos de Soaso, una inmensa pradera alpina encajada en un valle en forma de «U» esculpido por antiguos glaciares. Aquí el sendero es prácticamente llano y cómodo de caminar, flanqueado a la derecha por las majestuosas paredes verticales del macizo de Monte Perdido.
Al fondo del valle ya se atisba el anfiteatro rocoso que conforma el Circo de Soaso, que es impresionante. A medida que te aproximas (aproximadamente 1,5 a 2 kilómetros desde las Gradas), el rumor del agua vuelve a intensificarse hasta alcanzar la Cascada de la Cola de Caballo. Allí el agua se desliza por una gran pared caliza abriéndose en abanico, una imagen icónica del Parque Nacional que recompensa con creces los más de 8 kilómetros de caminata recorridos desde la Pradera.
Es el lugar idóneo para hacer una pausa prolongada, reponer fuerzas con el almuerzo y admirar la inmensidad del entorno antes de iniciar la vuelta.




Variantes para el camino de regreso
Aunque la opción más habitual para volver a la Pradera de Ordesa es desandar el mismo camino de ida por la senda clásica, existen dos alternativas para variar el itinerario en función de tus fuerzas y experiencia:
1. Regreso por el margen izquierdo del río Arazas (Fácil y circular)
Si prefieres no repetir todo el camino y descubrir nuevas perspectivas sin añadir dificultad técnica ni gran desnivel, al bajar de las Gradas de Soaso y llegar al Puente de Arripas puedes cruzar al margen izquierdo del río Arazas.
2. Retorno por la Faja de Pelay y Senda de los Cazadores (Sólo para montañeros experimentados)
Esta es la opción panorámica por excelencia, pero exige una buena forma física y ausencia de vértigo.
Historia y Naturaleza del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
El Parque Nacional de Ordesa es uno de los primeros parques nacionales del mundo, siendo declarado como tal en 1918. Fue gracias a la labor divulgativa y conservacionista de Lucien Briet y Pedro Pidal, «el padre de los Parques Nacionales de España», que era Marqués de Villaviciosa de Asturias.
Unas décadas después, en 1982 y como respuesta al proyecto de una presa hidroeléctrica en el Valle de Añisclo, el Parque se amplió abarcando la zona del Monte Perdido que incluye los valles de Añisclo y Pineta. Menos mal, porque la belleza de esta parte de los Pirineos no tiene parangón.
Si vas a pasar unos días en los Pirineos, no te pierdas el Valle de Pineta, otro sector del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido que es una belleza. Aquí tienes una guía completa de Pineta.
Ese día ya no teníamos fuerzas más que para coger el coche y volver a Bielsa, nuestra base de operaciones, que además está a una hora y media de carretera. Sin embargo, cuando volvimos a Torla un par de días después para ir al Valle de Bujaruelo, fuimos a visitar el Centro de Interpretación de Torla.
Se trata de un edificio moderno con una exposición del Parque Nacional, situado junto al punto de partida de los autobuses que suben a la Pradera de Ordesa.
El centro trata de transmitir la pasión por la montaña y la naturaleza, la fascinación del ser humano por conquistar las cumbres más altas de la Tierra, y la adaptación de las poblaciones locales para habitar estas agrestes regiones.

Destacaría los hallazgos paleontológicos que hay en la exposición, como los dientes de tiburón o la mandíbula fosilizada de un cocodrilo, encontrada en Ordesa en 1994. También las fotografías antiguas y la mención a la presencia de mujeres en las expediciones a la montaña.
Todo en un entorno y formato muy didáctico, ameno y no muy extenso ¡Te lo recomiendo!


Espero que esta guía de la Ruta Clásica de Ordesa te sea útil para preparar tu viaje a los Pirineos. Sin duda, es una de las zonas más bonitas de esta cordillera y da para varios viajes.
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