Cuando pienso en la ruta clásica del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, la del camino de Soaso que lleva hasta la cascada de la Cola de Caballo, me acuerdo tanto de su belleza como del cansancio. Sí, es la ruta más popular, pero no por ello es más corta ni menos esforzada. Aquí tienes una guía completa para que prepares tu día en Ordesa.
Cómo planificar la visita a Ordesa
Emprender la clásica ruta de Ordesa es una experiencia inolvidable, pero requiere una buena planificación para disfrutarla al máximo.
La ruta de la Cola de Caballo tiene una longitud de aproximadamente 17 kilómetros (ida y vuelta) y un desnivel acumulado de unos 600 metros. Generalmente, se estima que el tiempo necesario para completarla oscila entre 5 y 5,5 horas, aunque esto puede variar considerablemente según tu ritmo y las paradas que realices para admirar el paisaje.
Yo viajaba con mis padres, de 75 y 76 años respectivamente. Hice 16 kilómetros, quedándome a poco menos de un kilómetro de la Cola de Caballo. Ellos estaban muy cansados, hacía mucho calor además, y se quedaron esperándome más abajo. Yo iba debatiéndome entre seguir o volver con ellos y bajar, y al final ganó lo segundo. Ya volveré. Esto te lo cuento porque nos llevó unas ocho horas, teniendo en cuenta su ritmo y las paradas que hicimos.

Acceso al Parque y Transporte
Es muy importante conocer las regulaciones de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Durante la temporada alta (Semana Santa, verano y puentes específicos)
Si te planteas subir en bicicleta a Ordesa, debes tener en cuenta que sólo puedes circular por la carretera hasta la Pradera. No se permite circular en bicicleta por el resto de caminos del Parque.
Aquí tienes un mapa con los principales puntos de esta ruta, que luego te enseño y relato. Además, puedes buscar alojamiento con los filtros de la parte superior. Una muy buena idea es dormir en Torla o Broto, para salir temprano por la mañana.

Imprescindibles que llevar
La montaña exige respeto y buena preparación. No olvides llevar:

Respeto por el Entorno
Recuerda que estás en un Parque Nacional, un espacio natural protegido de valor incalculable. Es fundamental respetar la flora y la fauna, no salirse de los senderos señalizados, no hacer ruido excesivo, no molestar a la fauna y no llevarse muestras de rocas, flores, etc.
Por supuesto, no debes dejar ningún tipo de residuo. En la Pradera de Ordesa hay contenedores para tirarla, y también la puedes bajar a Torla.
Vi a gente bañándose en el río y pisando las piedras de las Gradas para hacerse una foto en el centro del mismo. Todo esto no está permitido. Consultando y siguiendo las normas del Parque Nacional no meterás la pata.
La belleza de Ordesa depende de la concienciación de todos.

La ruta clásica de Ordesa: de la Pradera a las Gradas de Soaso
Empezamos en la Pradera de Ordesa con optimismo. El camino es llano y estamos rodeados de bosques.
En el trayecto del bus ya alucinamos con los enormes y espectaculares riscos de roca que se alzan sobre los árboles. Anhelamos verlos más de cerca.


Un cartel que señala la dirección de las distintas sendas nos avisa de que tenemos unas 2,40 horas de camino hasta la Cola de Caballo, si llevas buen paso.
En el transcurso del mismo pasaremos por bosques, cascadas y pastos de alta montaña, en el cambio progresivo de la altitud a la que nos encontraremos en cada momento.
La cosa promete, y eso que no es otoño, la que seguramente sea la mejor época para visitar este enclave. Puedes ver las estupendas fotos de Ignacio Izquierdo para convencerte de ello 😉
El Bosque de Hayas y sus cascadas
Enseguida nos internamos en el gran bosque por el que discurre la senda en los primeros kilómetros. Vamos subiendo entre grandes hayas que se entrelazan con pinos y abetos en laderas empinadas.

A nuestro alrededor el musgo, las hojas, el susurro del viento y los haces de luz crean una atmósfera de intimidad difícil de describir. No caminamos en solitario, eso es imposible en verano, pero da igual. El tamaño de la Naturaleza nos empequeñece.
El camino ya va ascendiendo y a partir de cierto punto se hace más empinado, marcado en zig zag. Al tener sombra, y siendo éste el comienzo, lo llevamos bien, pero confieso que la vuelta se nos hizo larga.


El agua está muy presente en esta parte de la ruta porque no se queda en las cimas, si no que se filtra en la caliza. Tras un viaje por las entrañas de la montaña, acaba saliendo en forma de surgencias y arroyos.
La primera cascada del camino es la Cascada de Arripas, para la que no hay que desviarse del camino. Nos acercamos al mirador. Oh! es muy bonita, ahí encajada entre rocas y bosques. No sospechamos que es sólo un aperitivo de lo que veremos un poco más arriba.

La segunda es la Cascada de La Cueva, y para ésta sí que hay desviarse un poquito y andar sobre las enormes raíces de las hayas. Cuando llegas al mirador correspondiente… ¡impresionante!
Es un salto de agua limpio, elegante, como las paredes de roca que ella misma ha formado. Y el color de la poza, de un azul turquesa, increíble.

Y la tercera es la Cascada del Estrecho, mi favorita.
El nombre lo dice todo: el agua cae por una abertura estrecha de la roca desde varias decenas de metros. Los rayos del sol, al menos por la mañana, se cuelan formando haces de luz y polvo de agua que aportan magia a la visión. Me hubiera gustado volver a asomarme por la tarde, pero bajábamos tan cansados que no volvimos.


Un poco más arriba, insospechadamente, nos encontramos con la parte superior de esta cascada. La prefiero desde abajo, pero la visión del agua no sobra nunca 😏

Las praderas altas de Ordesa
Llegamos a las tierras altas, que dicho así, parece que estoy relatando una historia de conquistas, orcos y esas cosas 😎.
Aquí sales del bosque y empiezas a andar entre prados llenos de mil flores, mariposas y otros insectos.
El río Arazas sigue acompañándonos con su sonido y esa promesa de frescor que ahora se antoja inalcanzable. El sol pega de lo lindo, siendo ya media mañana, y no hay ni una maldita sombra en la que cobijarse. En cambio, el camino es ahora mucho más horizontal. Algo es algo.

En este tramo hay una fuente en la que rellenar nuestras maltrechas cantimploras con agua fresca y riquísima, recién filtrada por la montaña. Hay otra, más abajo, en el bosque. Anótalas porque serán necesarias para repostar.
Más hidratados y sobre todo con el horizonte más abierto, ya podemos contemplar mucho más a gusto las cimas que nos rodean. Son paredes enormes, masas calizas que se levantan imponentes sobre nuestras cabezas y sobrecogen la mirada. Imposible abarcar estas sensaciones con una cámara.

Una curiosidad: el Meridiano de Greenwich o Meridiano 0, el primer referente para dividir el globo terráqueo en dos mitades de Polo a Polo, pasa por aquí. Justo por este camino.
Las Gradas de Soaso
Al pasar por el cartel que nos hace conscientes de que estamos andando sobre esa línea imaginaria divisoria del mundo, llegamos a las Gradas de Soaso.
Las Gradas de Soaso es una sucesión de cascadas que forman como escalones de agua y roca. Y son sencillamente preciosas.

Ya llevamos más de 7 kilómetros andados, aunque a ti se te haya hecho corto leyéndolo, y en principio estamos cerca de la meta.
Poco más arriba fue donde mis padres decidieron no seguir. El problema es que hacía muchísimo calor, el sendero se estrecha mucho en esta parte, y cada vez había más gente.
Llegó un momento en que la experiencia resultaba agobiante.


Fue entonces cuando mis padres me animaron a seguir. Yo también estaba muy cansada pero fui. Resulta que el Circo de Soaso está bastante cerca de las Gradas.
La pradera del Circo de Soaso, con el Monte Perdido al fondo, es un sitio impresionante. Su forma evidencia que este lugar fue excavado por un enorme glaciar del que hoy ya no queda nada.


No llegué a la Cola de Caballo porque estaba preocupada por mis padres y sabía que teníamos que desandar el camino, con el mismo número de kilómetros, pero me doy por satisfecha. Una vez más he respirado y sufrido la belleza de Ordesa en la ruta clásica.


Historia y Naturaleza del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
El Parque Nacional de Ordesa es uno de los primeros parques nacionales del mundo, siendo declarado como tal en 1918. Fue gracias a la labor divulgativa y conservacionista de Lucien Briet y Pedro Pidal, «el padre de los Parques Nacionales de España», que era Marqués de Villaviciosa de Asturias.
Unas décadas después, en 1982 y como respuesta al proyecto de una presa hidroeléctrica en el Valle de Añisclo, el Parque se amplió abarcando la zona del Monte Perdido que incluye los valles de Añisclo y Pineta. Menos mal, porque la belleza de esta parte de los Pirineos no tiene parangón.
Si vas a pasar unos días en los Pirineos, no te pierdas el Valle de Pineta, otro sector del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido que es una belleza. Aquí tienes una guía completa de Pineta.
Ese día ya no teníamos fuerzas más que para coger el coche y volver a Bielsa, nuestra base de operaciones, que además está a una hora y media de carretera. Sin embargo, cuando volvimos a Torla un par de días después para ir al Valle de Bujaruelo, fuimos a visitar el Centro de Interpretación de Torla.
Se trata de un edificio moderno con una exposición del Parque Nacional, situado junto al punto de partida de los autobuses que suben a la Pradera de Ordesa.
El centro trata de transmitir la pasión por la montaña y la naturaleza, la fascinación del ser humano por conquistar las cumbres más altas de la Tierra, y la adaptación de las poblaciones locales para habitar estas agrestes regiones.

Destacaría los hallazgos paleontológicos que hay en la exposición, como los dientes de tiburón o la mandíbula fosilizada de un cocodrilo, encontrada en Ordesa en 1994. También las fotografías antiguas y la mención a la presencia de mujeres en las expediciones a la montaña.
Todo en un entorno y formato muy didáctico, ameno y no muy extenso ¡Te lo recomiendo!


Espero que esta guía de la Ruta Clásica de Ordesa te sea útil para preparar tu viaje a los Pirineos. Sin duda, es una de las zonas más bonitas de esta cordillera y da para varios viajes.
Sigue leyendo sobre Aragón
Este post puede contener enlaces a sitios de afiliados. Esto significa que si haces una reserva desde dichos enlaces, yo ganaré una pequeña comisión. En ningún caso tú pagarás más y en alguno conseguirás un descuento, como en IATI Seguros. Puedes leer más en la sección Descuentos que enlazo aquí.










