Convivencia con los gitanos de Bulgaria: mi experiencia en Sliven

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Por Alicia Ortego

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Durante cinco días conviví con los gitanos de la mahala Nadezhda en la ciudad de Sliven, Bulgaria. La idea era viajar para conocer, compartir, intercambiar, dar y recibir. Tender puentes. Lo conseguimos. He aquí las notas de una gran experiencia con gitanos de Bulgaria, y la historia que hay detrás de este pueblo.

Durante cinco días he sido agasajada, junto a un grupo de amigos, por este pueblo tan injustamente desconocido y rechazado de forma casi automática por mucha (demasiada) gente. Siento mucha responsabilidad escribiendo este post, pero me digo a mí misma y a ti, lector o lectora, que escribo desde el respeto y el cariño.

Con este testimonio sólo pretendo contribuir a que haya un poco más de empatía en este mundo.

gitanos de bulgaria
Niñas de la mahala o barrio Nadeshda – gitanos de Bulgaria

Por otro lado, te diré que pensaba organizar este artículo de forma clásica: primero unas pinceladas de historia, y después mi experiencia. Pero ha salido largo y he decidido ser buena, así que lo he invertido.

Si buscas el «morbo» de saber qué tal me fue, lo encontrarás enseguida. Si después quieres, puedes seguir leyendo sobre la situación del pueblo gitano en Bulgaria y el mundo, desde una perspectiva histórica y de actualidad. Te recomiendo esta segunda parte, no sólo porque lo he escrito yo, si no porque alucinarás.

¿Cómo surgió este «viaje» de convivencia en Bulgaria?

Kim, un guía amigo desde hace muchos años, artífice del proyecto Afrovaca que te presenté en este blog hace tiempo, convocó por email a un grupo de amigos. Nos invitaba a hacer un viaje a la mahala Nadezhda, un barrio gitano de la ciudad de Sliven, en el este de Bulgaria.

Kim conoce a la gente de la mahala de Sliven desde hace años. Ha asistido a sus bodas, ha pasado allí temporadas, fascinado por la música que hacen, y es una suerte de manager de algunos de los que tocan en Barcelona. 

kim arnal
Kim asomado al balcón en la mahala Nadeshda

El plan, ya lo he dicho: convivir con una comunidad de gitanos de Bulgaria durante cinco días con sus noches. Conocerles a ellos personalmente, su situación actual y tender puentes, fomentar la empatía.

Lo haríamos con pocos planes concretos a la vista, más allá de «estar» allí, contribuyendo económicamente: pagando el alojamiento y comida, consumiendo servicios y productos de allí, y dejando un pequeño beneficio lo más extendido posible en la comunidad.

Dar, recibir, y contarlo después.

Algunos de nosotros lo han contado en su entorno más próximo. Por mi parte, lo cuento en este altavoz que es el blog, algo que hablé previamente con Kim. Es decir, lo hago con su aprobación y la de la comunidad de Nadeshda.

¿Por qué ir a convivir con los gitanos de Bulgaria? A mí siempre me suscitó curiosidad positiva la cultura gitana. No sería mi primer contacto con ellos, pero siempre fue más fugaz que en esta ocasión.

¿Por qué esa curiosidad? Quizá porque es un pueblo que la mayoría se empeña en denigrar con toda clase de tópicos. Sin dar ni los buenos días. Generalizando, que es gerundio. Quizá para compensar lo que no me gusta que hacen otros.

Total, que cuando recibí el email supe que me apuntaría. Creo que tardé media hora en enviar un Sí rotundo. 

Procedimos a comprar los vuelos, el seguro de viaje, y esperar a que pasaran los meses hasta que llegase el momento de partir.

Reconozco que cuando se acercaba la fecha, las vocecitas de mi cabeza me gritaban esos tópicos que todos tenemos en mente y de los que no soy ajena. Tenía un grado de incertidumbre más alto de lo habitual. ¿Dónde dormiríamos? ¿Y si no había química entre ellos y nosotros (o yo)? ¿Sería peligroso? ¿Qué comería? …

Pero al mismo tiempo me acordaba de la confianza que tengo en Kim, así que cuando llegué a Sofía, la capital de Bulgaria, me sentía tranquila, dispuesta a aprender muchas cosas y a que este fuera uno de los viajes más humanos que he hecho. Así ha sido.

niño gitano saludando con su mano y sonriendo
Un niño de la mahala saludando – gitanos de Bulgaria

Más allá de estas palabras, es difícil darle un nombre a esta experiencia.

Ninguno queríamos que se entienda, ni entenderlo nosotros, como un “turismo de miseria”. Tampoco como un “viaje antropológico”, pues no íbamos a estudiar nada en concreto. No ha sido un “viaje solidario”, no íbamos con ningún proyecto concreto bajo el brazo (otra cosa es que surja después) ¡Y desde luego no han sido unas vacaciones mondas y lirondas!

Podríamos decir que queríamos hacer, y hemos hecho, una microacción de entendimiento, comunicación y empatía. Una «acción social participativa». Porque la suma de las cosas pequeñas pueden llegar a hacer cosas grandes. Creo que es así como deberían ser todos nuestros viajes: microacciones de empatía.

Situando en el mapa a Nadezhda, la Nueva Orleans de Bulgaria

Sliven es conocida como “la capital de los gitanos”. En esta ciudad del este de Bulgaria, de tamaño mediano, hay al menos dos mahalas o barrios gitanos.

panorama de sliven desde monte karandila
Sliven desde el Monte Karandila. Nadezhda es un grupo de casas bajas con forma de cuadrado que está a la izquierda de la chimenea y de los tres edificios cuyos tejados se ven iluminados por el sol.

El caso es que nuestro destino es la mahala Nadezhda. Y este es el barrio que podríamos llamar «la Nueva Orleans de Bulgaria”

¿Por qué? Porque allí viven unas 300 familias de Musicandi, el oficio al que se han dedicado desde siempre. Generación tras generación. Unos son violinistas, otros acordeonistas, otros percusionistas… La música se respira en cada esquina, doy fe de ello.

Una de estas familias fue la que nos recibió y acogió en su casa. Con esfuerzo y cariño, mucho cariño. No fueron los únicos.  

tosko tocando la guitarra en su casa
Tosko tocando la guitarra en su casa – gitanos de Bulgaria

Diario de mi estancia con la comunidad gitana de Bulgaria

La visión de Nadezhda es menos apocalíptica de lo que me había imaginado. Las calles están pavimentadas y las casas están construidas con ladrillos o bloques de cemento. Son de dos pisos, algunas de tres. Ya no son las casitas de adobe que empezaron siendo. Muchas están en obras, en proceso de cambio. Muchas lucen buenas ventanas con climalit, que son una bendición para los fríos inviernos de Bulgaria.

Cada una tiene su estilo, depende de cada familia, pero lo que está claro es que se respiran nuevos aires en el barrio. La razón es la emigración. 

calle de Nadeshda barrio de los gitanos de bulgaria
Calle de Nadezhda, Sliven – gitanos de Bulgaria

En Nadezhda se habla mucho español. Porque muchos han emigrado a España. También a otros países como Inglaterra o Alemania, pero la mayoría han ido, van y vienen, a España. 

Trabajan en el campo o viven de la música, y con ese dinero están logrando que el barrio respire nuevos aires. Aunque hay mucho, mucho por hacer. Poco a poco, paso a paso, y por su cuenta. No porque no quieran ayudas del exterior, sino porque no las hay. Más bien lo contrario.

Nadezhda tiene una plaza como la de cualquier pueblo donde se ubican las tiendas principales, un par de cafeterías y casas de comidas. Una de ellas en una roulotte. Detalles, todo está lleno de detalles.

plaza de nadezhda
Plaza de Nadezhda – gitanos de Bulgaria

Muy cerca está la primera casa de apuestas, clavadita a las que han proliferado en todos los barrios de Madrid. Me temo que no será la última de esta plaga. De las tragaperras de los años 80 a los sitios de juego que buscan exprimir a todos, y en especial a los que menos tienen 🤨

La plaza hace un poco de frontera entre dos de las zonas diferenciadas del barrio, que te explico a continuación. Porque aquí también hay clases y diferencias, como en todas partes. 

El barrio entero está rodeado y limitado por las vías del tren y la industria de la ciudad. Hay algunas fábricas echando humo todo el día, lo que parece una central térmica, un depósito de coches… Y el muro. Luego te hablo de él. Así pues, sólo hay dos accesos, el resto está «acordonado» por los límites que acabo de mencionar.

Uno es el paso por debajo de las vías del tren. Es el que usan los viandantes, en especial los niños que cada día van al colegio con sus madres. El colegio está fuera, pero es sólo para los gitanos.

El otro, es el acceso que pueden utilizar los coches. Una entrada desde la carretera principal que cruza Sliven.

Hay personas que no han salido nunca de la mahala, o como mucho para algún viaje al médico u hospital. Estamos hablando de que este barrio es un guetto en toda regla. En la Europa del siglo XXI.

Los barrios de Nadezhda

Nadezhda tiene al menos tres zonas o barrios.

Está el barrio de los gitanos turcos, con casas más grandes y mejor acabadas. Es el más próximo al cinturón industrial que separa la mahala de la ciudad. Aquí hay más dinero, no cabe duda. Al menos una parte de ellos son musulmanes y la mezquita, moderna, de claro diseño otomano, despunta al fondo de la calle que recorre el muro del guetto.

Luego está el barrio de los gitanos búlgaros o no sé bien cómo llamarles para diferenciarles de los turcos. Aquí es donde viven nuestros anfitriones y casi todas las familias Musicandi.

calle del barrio de los gitanos de bulgaria
Una calle de Nadezhda – gitanos de Bulgaria

Y luego está la zona de los laho

Los laho son los pobres de los pobres. Son marginados dentro de los marginados por ser más pobres, más ignorantes, más… El sistema de clases y marginación que hay fuera se reproduce dentro.

Una siente verdadera impotencia al constatar que los humanos no aprendemos

Se cree que los laho venían del imperio otomano. No compartían idioma con los roma de Valaquia (hoy Rumanía). Les echaron y se tuvieron que trasladar a Bulgaria. Y de ahí su nombre, ya que al llegar les preguntaban de dónde salían y al no hablar el mismo dialecto, se limitaban a decir “valaco, valaco”. Laho sería una derivación de “valaco”, pues.

La diferencia les marcó y les sigue marcando. Los rasgos de los laho son distintos. De piel mucho más morena y ojos increíbles. Me atrevo a afirmar que su belleza es superior. La mirada es profunda, penetrante.

gitanos de bulgaria
Niños laho después de bañarse en el río – gitanos de Bulgaria

El suelo de sus calles es de barro y pasan hambre de verdad. Tienen todo tipo de enfermedades y su situación es más que penosa. Viven sin luz ni agua.

Esto lo sé porque nos lo cuentan, pero yo no llegué a entrar en esa zona. Los laho temen al extraño. Están permanentemente heridos, sufriendo el rechazo de todos.

Aunque conseguimos que Nicolás, el mediador de la escuela que trabaja con ellos, acompañara a los que quisieran ver de cerca esa realidad, decido quedarme en casa. Me asaltan las dudas sobre la visita y decido no ir. No quiero someterles a un encuentro que no piden y que no va a reportarles ningún beneficio claro, directo, a cambio de saciar mi curiosidad.

Quiero dejar claro que cada uno pone sus límites y yo decidí ponerlos ahí, en ese momento y ante esa circunstancia, pero no censuro a quien sí quiso ir y verlo con sus propios ojos. Esto es realmente muy personal.

¿De qué viven en la mahala Nadezhda?

Durante nuestros días en la mahala aprendemos que aquí se tienen que autogestionar para salir adelante. Por ejemplo, los laho (y algunos no laho) se encargan de recoger la basura a domicilio con sus taliga.

Cuando pasa una taliga, además del tintineo de la campanita hay como un pequeño salto en el tiempo. 

hombre con su taliga y caballo con pompón rojo
Orgulloso de su taliga, y no es para menos – gitanos de Bulgaria

En muchas casas se abren pequeños comercios. Allí venden zapatillas y ropa. Aquí trajes de boda. En la siguiente esquina chuches y cosas de papelería. Allí hay una esteticista, peluquera, o un barbero con sus carteles hipster y todo.

barbero de nadezhda afeitando a un cliente
Barbero de Nadezhda afeitando a un cliente – gitanos de Bulgaria

Resulta que muchas veces son ellas las que sostienen la economía familiar, la del día a día. Además de lavar, fregar, cuidar de los niños, cocinar, vivir con la suegra, cuidar de los mayores y de los enfermos.

Las mujeres son las primeras que se levantan en la casa y ya no paran hasta que se hace de noche y más allá, aunque sean las primeras en retirarse a descansar. Siete días a la semana, 365 días al año.  

mujer de nadehzda
Una mujer del barrio – gitanos de Nadezhda
mujer encendiendo una hoguera en la calle
Encendiendo una pequeña hoguera para cocinar pan – gitanos de Bulgaria

La mahala de Nadezhda también es conocida como “el barrio de la nuez”. Muchas familias recogen las nueces de los bosques que rodean Sliven y las pelan para venderlas en el mercado. Sacos y sacos vienen y van en las taligas (que también sirven para esto), en los meses de otoño.

Con las cáscaras, por cierto, se alimentan las lumbres y estufas, en especial las de los hamamis o baños para calentar el agua de la ducha. Una ducha de lo más aromática que da mucho gustito! 😊  

manos pelando nueces
Pelando nueces en Nahdezda – gitanos de Bulgaria

Nunca olvidaré a la abuela que saludábamos todos los días. Se sienta al sol y casca las nueces durante horas, pacientemente. Sus manos están tan arrugadas como hinchadas por ese trabajo ingrato. Espero que le llegue la copia de esta foto, que me pidió ella misma.

anciana gitana
La abuela que pela nueces – gitanos de Bulgaria

Casi parece que se vive muy bien en Nadezhda, pero no es así. Es un barrio marginal y como tal tiene muchos problemas. Otra cosa es que la mayoría de su gente sea resuelta y no se resigne a la pura miseria.

Los habitantes de esta mahala se enfrentan cada día a multitud de problemas. Voy a poner algunos ejemplos:

  • Saben que los bomberos se niegan a entrar en sus calles porque dicen que son demasiado estrechas para los camiones. Realmente no creo que esa pega se la pongan a los ciudadanos búlgaros, en el resto de la ciudad. Lo mismo ocurre con las ambulancias y los camiones de recogida de basura.
  • Las autoridades municipales practican cortes de agua sin avisar, y nunca se sabe por cuánto tiempo.
  • El paro ronda el 60%. Fuera de la mahala hay demasiados búlgaros que no quieren contratarles porque son gitanos. Incluso lo dicen abiertamente en las encuestas.
  • El futuro es tan difícil fuera del barrio, que tienen que emigrar para sostener a sus familias, aunque terminan volviendo porque éste es su lugar en el mundo y donde están sus seres queridos.

Primeros pasos en la mahala de Sliven

Llegamos un sábado del mes de octubre siendo noche cerrada. Viajamos en autobús desde Sofía y tras unas cuatro horas de trayecto, cogemos unos taxis hasta la estación de tren. Allí está el acceso subterráneo que he mencionado antes.

El taxista nos dice que tengamos cuidado, que hay mucho delincuente. Debe de creer que vamos a coger un tren. Sacamos las maletas del maletero y nos vamos derechos al túnel. El taxista ya debe de estar con la cabeza dando vueltas como la niña del exorcista, aunque no me digno a darme la vuelta para comprobarlo.

La entrada a Nadezhda es un pasillo oscurísimo. Tiene luces, pero por la noche están apagadas. Durante el día, encendidas. Pregunta al ayuntamiento de Sliven por qué hace eso.

paso subterráneo que da acceso a la mahala
Paso subterráneo que da acceso a la mahala Nadezhda – gitanos de Bulgaria

Nos acompaña Tosko, que ha venido al aeropuerto de Sofía a recibirnos. Es nuestro anfitrión y también un tipo vivo, simpático, inteligente, tenaz y gran músico. Se le coge cariño rápidamente.

Al empezar a bajar por el túnel me digo que no hay nada que temer, pero reconozco que no me metería por ahí sola ni loca, independientemente de que el conducto me lleve a un barrio gitano o no gitano.

Al otro lado nos esperan Flora, que es la esposa de Tosko, y Radostin, uno de sus hijos, muy amable, siempre sonriente, y creo que con un carácter más parecido a su madre. Nos abrazamos con afecto ya desde el primer momento.

Flora me gusta. Es tranquila, dulce, un poco tímida, entrañable y trabajadora incansable. 

Enseguida aparece un nutrido grupo de niños alborotados, de aspecto sucio y pobre (son laho, como sabríamos después).

Divertidos, ruidosos, sonrientes, guapísimos, nos dan la bienvenida con la inocencia y generosidad infantil de cualquier parte del mundo y nos siguen por las calles tenuemente iluminadas hasta la que va a ser nuestra casa.

No doy abasto chocando manos. Todos quieren saludarnos. Y cuando llegamos a la calle de Tosko, igual. Sale su hermana y me planta dos sonoros besos y un gran abrazo, y así uno tras otro. Es emocionante, me siento bien, y me acuerdo un poco de África y la importancia del saludo y el contacto.

niños gitanos de bulgaria
Niños de la mahala – gitanos de Bulgaria

Ya en casa nos encontramos con una mesa primorosamente dispuesta. Está llena de ensaladas, fiambres y otras viandas. No sería este el único “banquete”. Por si te quedas con la duda: comimos muy bien y volví con un par de kilos más.

Un recuerdo especial para la banitsa que nos hacía Flora para desayunar (hojaldre relleno de queso sírene, parecido al feta griego), el pollo asado, el puchero de patatas con carne magnífico, las ensaladas, el tomate y los pimientos embotados que guardan para el invierno, mmmm….

mesa llena de comida
Banquete preparado por Flora – gitanos de Bulgaria

En ese salón comedor nos instalamos cuatro personas en dos camas grandes. Junto con la cafetería de Flora, será nuestro cuartel general. Aquí tenemos sesiones de trompeta, violín,  guitarra y canciones de los Musicandi. Todo regado con cerveza y rakia, un aguardiente búlgaro.

La casa es humilde pero está muy limpia y es calentita. Sobre la limpieza: siempre están barriendo, lavando, fregando. Ellas, siempre ellas.

La música y el ruido en general serán nuestros acompañantes

El barrio no calla desde que amanece hasta que cae la noche y aún un poco más. Siempre hay alguien bailando y escuchando música a todo trapo. Nosotros también lo hacemos. Más de una tarde Tosko o alguno de sus hijos, Radostin y Bozhidar, sacan a la calle los altavoces y la mesa de mezclas conectada al ordenador para poner música.

hijo y nietos de tosko con instrumentos de música
La música y el ruido es parte de su día a día – gitanos de Bulgaria
barbacoa
Noche de barbacoa y música – gitanos de Bulgaria

Cuando salimos de la mahala para ir al centro de Sliven o hacer alguna excursión por los montes de alrededor, nos recibe el casi-silencio. Es increíble, pero cierto. El contraste es brutal. Parece que el resto del mundo está muerto al lado de la algarabía de la mahala.

Incluso cuando llego a Madrid, ya de vuelta, experimento esa sensación de que todo el mundo va muy callado. Nadie te saluda, no hay ruidos “de verdad”.  

A ritmo de pueblo 

Nos levantamos cuando el cuerpo lo pide la mayor parte de los días. Días, horas, que pasan sin hacer nada concreto y a la vez forman un momento especial en nuestras vidas. Están llenos de conversaciones intensas, encuentros y detalles. Es muy estimulante, relajante, entrañable.

En más de una ocasión me acuerdo de mis temporadas en el pueblo cuando era jovencita. Mucho tiempo en la calle, mirando la vida pasar, tomando algo, charlando, riendo. Sin prisas, sin objetivos concretos, pero siempre con los demás, en comunidad.

niñas de nadezhda
Niñas del barrio – gitanos de Bulgaria

Somos una pequeña atracción. Y lo bueno es que como mucha gente habla español, es genial porque facilita muchísimo la comunicación y comprensión.

Nos dan los buenos días o buenas tardes, nos cuentan que viajan a España a trabajar por temporadas. A pueblos de Albacete, Alicante, Barcelona, Ciudad Real… Ya hay una generación de jóvenes que han nacido en España y se sienten tanto de aquí como de allí.

Algunos nos preguntan a qué hemos venido. Nuestra respuesta es la misma que he dado aquí. Hemos ido a visitarles, a conocerles. Sin más. Cabecean un poco y terminan aprobando, sonriendo.

Es raro, nunca han visto esto, que unos blancos vayan de «turismo» a su barrio. Pero oye, están en casa de uno de los suyos y parecen buena gente así que ¿por qué no? Sentimos que nos aceptan. Y la aceptación es básica para sentirte bien en un lugar.

charlando con varios gitanos de bulgaria en una calle
Uno de los muchos encuentros en la calle. Foto de Santi Palacio @wildportrait

Nos sorprende que en todas y cada una de las conversaciones nos digan que en España se sienten “bien tratados, sin racismo”. Así, sin aderezos de ningún tipo. En España sienten que les tratan como personas y en Bulgaria, no. Y puntualizan que es algo que va más allá del rédito económico que les supone emigrar.

Quizá lo esté idealizando un pelín, me digo a mí misma, pero… ¿cómo será el trato en Bulgaria? Leyendo sobre la historia de los últimos siglos y las noticias de actualidad, que luego te cuento, te puedes hacer una idea.

Desde luego cuando salimos de la mahala sí observamos miradas y gestos que son de claro rechazo, negativos. También miradas de extrañeza, pero sobre estas no puedo decir que la visión de un grupo de extranjeros acompañados por uno o dos gitanos sea muy común.

Curioseando en algunas tradiciones o reminiscencias del pasado

Un día salimos a un campito que hay cerca de la mahala. Nos van a hacer una demostración de la doma de caballos, uno de los oficios tradicionales que se están perdiendo. Nos muestran sus habilidades mientras cae el sol, y a la vuelta me subo con Kim a la taliga que lleva este mismo caballo. 

doma de caballos de los gitanos de bulgaria
Doma de caballos – gitanos de Bulgaria

Volvemos a la mahala por el arcén de la carretera disfrutando de un atardecer mágico. Me río por dentro pensando en la situación en la que estoy, y también lo comento con Kim. En cualquier caso no es la primera vez que me veo en un cuadro raro, en algún viaje.

atardecer
Atardecer desde la taliga – gitanos de Bulgaria

Al entrar en la mahala nos decimos que seguramente todo el mundo nos va a mirar, que la pequeña atracción que somos va a subir de nivel. Dos guiris montados en una taliga no se ve todos los días. Pero no.

La gente está a lo suyo en la puerta de sus casas, peluquerías o tiendas. Prácticamente nadie levanta la vista hacia nosotros. Toma cura de humildad, ja, ja, ja. 

Otro día nos acercamos a ver a una adivina o pitonisa. Ejem, ejem. Siempre he rechazado esta práctica, lo reconozco. Sentados en su propia cama, echa las cartas a todos (baraja de póker, no de Tarot). Yo no quería, pero ella se empeñó en dirigirse a mí y… no acertó en nada. Parece ser que yo «no abrí el canal». Insisto, yo para estas cosas soy muy racional. 

Y una tarde la abuela de la casa de enfrente nos hace un pan tradicional, cociéndolo enterrado en brasas. Es igual que la taguela tuareg, aunque un poco más grueso y delicioso 😊 

amasando pan
Amasando pan

También nos montamos un picnic en el río Tundja que pasa junto a Sliven.

Ellos lo hacen para celebrar San Jorge. Entre los taxistas de la mahala, los laho de la taliga, y las familias Tosko y Bozhidar, conformamos un grupo de lo más variopinto. Todo el mundo está contento. Se llevan los instrumentos y comemos escuchando esa música inolvidable. Ruido, siempre ruido alrededor.

¡Que nadie se calle! ¡Celebremos la vida! 

picnic con los gitanos de bulgaria
Nuestro delicioso picnic junto al río – gitanos de Bulgaria
músicos gitanos de bulgaria
Musicandi

Para terminar, tiramos flores al río. Es la tradición saralakali, y puede que esté conectada con el culto a Shiva. A mí me pareció preciosa.

gitanos de bulgaria
Teodora es nieta de Tosko y una de las niñas más buenas que conozco. Siempre sonriente, obediente, educada, alegre.

Las familias de Musicandi

Visitamos a varias familias de Musicandi, siempre de la mano de Tosko o de alguno de sus hijos, que también son músicos.

Un día conocemos al Bate (tío) Ravko, un abuelo con más de 70 años que aún toca el acordeón maravillosamente bien. 

abuelo tocando el acordeón
Bate Ravko tocando el acordeón – gitanos de Bulgaria

Otro día nos acercamos a la escuela del Bate Ángel, gran músico y líder artístico del barrio que se ha codeado con grandes músicos de Europa. Está muy enfermo el pobre, pero aun así nos recibe y nos habla de su proyecto de enseñanza de música a los chavales del barrio. Gracias desde aquí, Ángel. Espero que te mejores y que la escuela siga adelante.

niños tocando música en la escuela
Escuela de música del Bate Ángel en la mahala Nadezhda – gitanos de Bulgaria

Por supuesto pasamos por casa, y no una sino varias veces, del violinista Tosko y su hijo Bozhidar, antiguos compañeros de conciertos de nuestro Tosko.

El nieto, hijo de Bozhidar, también está aprendiendo a tocar el violín y nos hace una demostración uno de esos días. ¡Promete y mucho! Otro niño que, junto con su hermana, son una delicia. Con ellos y sus esposas pasamos ratos inolvidables a ritmo de violín y mucha conversación.

Los niños son los destinatarios del oficio de músicos. Las niñas, no. Los hombres no quieren que entren en el mundillo del espectáculo, que contiene demasiadas sombras pecaminosas…

músico tocando el clarinete y otro el acordeón junto a unos árboles en la experiencia con los gitanos de bulgaria

Una tarde nos acercamos al pueblo de Kamen, cerca de Sliven.

gitanos de bulgaria

El tiempo de las bodas gitanas

El otoño es la época preferida para celebrar bodas, aunque esto también está cambiando. Al fin y al cabo, la gente joven emigra y viajan a su casa cuando tienen vacaciones, muchas veces en verano.

No obstante, cuando nosotros fuimos en el año 2019 aún era fácil encontrarse con alguna en las calles de Nadezhda.

boda gitana en la calle
Boda en la plaza de Nadezhda – gitanos de Bulgaria
bailando en una boda gitana
Bailando en la boda – gitanos de Bulgaria

Los ritmos son muy orientales, una mezcla de música india, árabe y balcánica. Los bailes también. Mientras, los vecinos que no están invitados les rodean y observan en bata y chándal.

La novia parece una tarta de fresa o una barbie, con un peinado de postizos. Todo muy loco, muy exhibicionista.

boda gitana
La novia posando con amigas – gitanos de Bulgaria

Las bodas duran tres días y alternan celebraciones más públicas, al atardecer y con muchos invitados, con otras más privadas. Pueden llegar a costar 10.000 euros, lo que obliga a endeudarse hasta las cejas, o a gastar los ahorros de media vida.

Los novios son bastante jóvenes, aunque las edades van aumentando poco a poco. Hoy es más habitual que se casen entre los 16 y los 19 años (en Bulgaria la edad legal para contraer matrimonio es los 16 años).

Sin embargo, aún hay padres que imponen un matrimonio a sus hijas de 12 y 13 años, con chicos de 19 años o más. Dicen que es más habitual entre los laho, los más pobres. La historia se repite.

músicos tocando en la boda gitana
Los músicos reciben billetes por su música, una costumbre que también existe en muchos lugares de Asia y África

Tosko y Flora se llevan las manos a la cabeza, y no son los únicos, cuando se enteran de que esto ha ocurrido en alguna familia del entorno. Les parece tan horrible como a ti y como a mí que obliguen a casarse a una niña pequeña, y con alguien mucho mayor.

Un día hablamos largo y tendido sobre ello. Tosko expone sus argumentos sobre por qué le parece mal esta práctica. A saber: obligar a una niña pequeña a acostarse con un hombre es una aberración, ni siquiera ha desarrollado su cuerpo. Además los muchachos se ven atados a una madurez tan temprana, con responsabilidades como tener hijos, y no podrán terminar sus estudios, ir a la universidad o desarrollar una profesión que les permitan alcanzar un futuro mejor. No podrán levantar cabeza, salir de la marginación. Son sus argumentos, y los apoyo al cien por cien.

Quizá te lleves las manos a la cabeza tú también, pensando que aún se están casando con 16, 17 o 18 años. Sí, a mí también me parece muy pronto, pero recuerda que nuestra mirada ha cambiado con el paso de los años.

No debemos olvidar que los pueblos se mueven en todo el mundo al mismo tiempo, pero con distintos ritmos, y no hay que despreciarlos por eso.

Por cierto, la emigración también sirve para que se produzcan cambios en la forma de ver las cosas.  

En fin, si quieres ver un pequeño resumen visual de todo lo que te acabo de contar, mira este vídeo:

Y ahora sí, voy con la «chapa» sobre el pueblo gitano y su historia, que forma parte de la nuestra.

Rompiendo prejuicios sobre el pueblo roma

Las ideas que muchos asocian al pueblo roma, los gitanos, son muy poderosas. Roban, son violentos, mentirosos, sucios

¿A quién no le han robado la bicicleta o las zapatillas cuando era niño? Si empiezas una conversación sobre ellos en cualquier círculo no gitano, al menos en España, enseguida aparecerá alguien con una historia de este tipo.

Y no niego que te pueda haber pasado, pero ¿se merece un pueblo de millones de personas ser calificado como ladrón? ¿realmente todos son así? ¿de verdad?

Otra cosa es que muchos se vean obligados a vivir en condiciones de marginación y pobreza. En viviendas ilegales, sin las infraestructuras mínimas de agua y luz que el resto.

Con altas tasas de analfabetismo y escasas posibilidades de incorporarse al mundo laboral incluso con los estudios finalizados. Con una esperanza de vida mucho más baja que la de los demás.

Otra cosa es que se tengan que buscar la vida como puedan -mientras todos miramos hacia otro lado-, y en ese camino de “buscarse la vida” haya de todo. Gente más y menos honrada.

Y sí, son diferentes en cultura y manera de ver la vida. Como somos todos los pueblos de la tierra.

calle de nadehzda con gente
Calle de Nadehzda – gitanos de Bulgaria

Son pocos los pueblos que se han enfrentado a tal grado de generalización en la historia. Si piensas en la pobreza de buena parte de la población de India, es probable que no te se ocurra pensar que “todos los indios son ladrones o mentirosos”. Con los gitanos, en cambio, pasa cada día. Incluso en los gobiernos, los juzgados… A esto me refiero.

La invisibilidad, otra de sus condenas

¿Sabías que hace sólo 30 años, en Rumanía, hubo verdaderos pogromos (palabra que significa «saqueo y matanza de personas indefensas») contra los gitanos?

¿Sabías que se incendiaron aldeas enteras bajo la mirada indiferente de la policía? Fue justo tras la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, por cierto.

Es cierto que todo esto viene de muy lejos. Estamos más condicionados por la Historia de lo que creemos.

selfie con niñas de la comunidad de gitanos de bulgaria
Selfie con las chicas del barrio. Foto de Santi Palacio @wildportrait

El rechazo y la segregación se ha practicado y se practica

La historia de segregación de los gitanos en países que se precian de ser democráticos viene de lejos. Y lo peor de todo es que sigue vigente. Probablemente porque vivimos una crisis histórica muy importante.

En el fondo de todo hay una idea muy antigua: no se les llega a considerar humanos, desde luego no civilizados.

No quieren cambiar, son así. Desde pequeños les enseñan … No se adaptan porque no quieren. Son unos aprovechados. Les dan pisos y los destrozan. Viven gratis con las ayudas del gobierno.

No puede uno evitar el recuerdo del dogma nazi de “vidas que no merecen la vida» (Isabel Fonseca) 

Historia y situación actual de los gitanos de Bulgaria

Se ha consensuado desde hace unas décadas que los gitanos vinieron de la India. Probablemente eran parte de una de las castas más bajas, y de hecho se trajeron con ellos dicho sistema social.

Los distintos grupos de gitanos se diferenciaban, y así sigue siendo, por los oficios que les permitían viajar sin echar raíces.

cencerros de cobre que venden los gitanos de bulgaria
Cencerros de cobre que fabrican los gitanos de Bulgaria

Nomadearon, seguramente por obligación, por buena parte de Asia central.

Un nomadeo que forjó su carácter guerrero, también alegre, aprovechado, avispado, hospitalario, elegante, creativo. Un carácter que marcó muchas de las cosas que conforman su forma de ver la vida.

El desapego a la propiedad de la tierra, la casa. El casi desdén hacia el futuro en favor del presente, el amor a las joyas como propiedad transportable frente a muchos otros objetos. Mucho de todos estos axiomas han cambiado y lo siguen haciendo, pero queda un poso que es el que mantiene su identidad.

No me resisto a extraer algunas citas del gran libro de la antropóloga Isabel Fonseca “Enterradme de pie, la odisea de los gitanos (Editorial Anagrama), que te recomiendo muchísimo leer:

“ (…) la supervivencia de los gitanos ha dependido siempre del secreto. De disfrazar y desfigurar, de mantener ocultas costumbres y ambiciones, de enterrar el pasado, de mentir (…)  Los gitanos siempre han sido guerrilleros (…) y el milagro es que hayan podido evitar como grupo una asimilación que ha significado siempre una rendición” 

Isabel Fonseca

“Fiera, indomable y sensual, Carmen, la fatale original de ojos negros como el carbón, era, según la descripción de su creador Prosper Mérimée, “una potranca pura sangre hija de un semental cordobés”. Al ser una gitana, era también ladrona habilidosa. Y asesina”

Isabel Fonseca

Fue hacia el siglo XV, en Europa oriental, cuando comenzó el proceso de deshumanización del pueblo gitano

Sí, deshumanización. El príncipe Vlad Dracul, el padre del Empalador, capturó a unos dos mil individuos que según él eran “egipcianos”. Fue entonces cuando se fijó la creencia de que venían de Egipto. La palabra gitano es una derivación de este supuesto origen.

El caso es que Vlad Dracul se los llevó a Valaquia como esclavos (hoy región de Transilvania), siendo el primer importador a gran escala de esclavos gitanos.

Son muy numerosos los documentos que registraron las transacciones de este comercio humano. Se vendían por lotes, o por familias: «Dos hombres, tres mujeres y cuatro niños gitanos, todos sanos y fuertes».

En la novela de Bram Stoker Drácula los gitanos aparecen como los encargados de cavar y llenar de tierra transilvana las cajas donde viajaba su señor, para “mantenerlo vivo”.

Se utilizó a los esclavos gitanos como trabajadores y guerreros. A ellas, también como esclavas sexuales. Durante más de cuatrocientos años esto fue así.

Mientras se clamaba por el abolicionismo en el continente americano, en Europa aún existía la esclavitud de los gitanos, al menos en Valaquia y Moldavia.

Los que se querían librar de este destino se intentaban escabullir como podían. Si les encontraban, pasaban a pertenecer a la Corona. Jurídicamente eran extranjeros y no tenían derecho a poseer tierras ni se podían establecer como los campesinos rumanos, húngaros o búlgaros.

Aunque la esclavitud llegó a abolirse oficialmente, las persecuciones no cesaron, nunca lo han hecho.

mercado de sliven
Mercado de Sliven – gitanos de Bulgaria

Saltamos en el tiempo.

Los gitanos fueron uno de los grupos más numerosos de las víctimas de los campos de concentración nazis. Cientos de miles murieron allí. En Auschwitz se les tatuaba la Z en los brazos. Sin embargo, los reconocimientos a las víctimas gitanas de los nazis son muy recientes y discretos.

Mientras a los alemanes no se les permitiría jamás dejar de disculparse ante los judíos, difícilmente podría molestarse alguien, en serio, por la idea de los sentimientos de los gitanos o por sus posibles protestas. Ni siquiera los propios gitanos.

Isabel Fonseca


En tierras alemanas fue Bismarck quien codificó en 1886 por vez primera la distinción ya practicada entre gitanos nativos y extranjeros, que se convirtió a su vez en un instrumento útil para expulsar a cualquiera que no fuese del país (mientras que los que estaban reconocidos como nativos serían controlados y fichados por la policía)”  

Isabel Fonseca


Recordemos cómo el controvertido y ultraderechista italiano Salvini propuso una medida como la de Bismarck en Italia. 


“En el siglo XVIII los alemanes, tomando prestada una táctica holandesa, instalaron carteles pintados en los caminos que mostraban gráficamente cómo se pegaba, azotaba e incluso ahorcaba a los gitanos capturados. Se informaba al mismo tiempo de que los que los denunciasen serían recompensados”

Isabel Fonseca

En otras fuentes de internet leo que durante los años de racionamiento, en las décadas de 1930 y 1940, el gobierno Búlgaro repartía el pan de la siguiente manera: un pan para el búlgaro “étnico”, medio pan para el búlgaro judío, y un cuarto de pan para el búlgaro gitano.

En Bulgaria, en el año 1958, se aprueba la Ley de supresión de la vida nómada. El gobierno designa lugares como el barrio de Sliven para forzar a los gitanos a establecerse.

Les obliga a asentarse ahí, establece el perímetro y alza muros que los ocultan del resto de la población. Sin ninguna infraestructura más. Los muros aún siguen en pie. Son guettos, y continúan su existencia en la Europa del siglo XXI. Yo lo he visto, cualquiera puede verlo.

muro de sliven
El muro de la mahala de Nadezhda – gitanos de Bulgaria

No cabe duda de que cuando soplan vientos de crisis se buscan chivos expiatorios que den salida a la frustración general, y los gitanos son una diana preferente.

La situación actual

Sigo buscando en internet y me encuentro con que el gobierno de Bulgaria, en el año 2019, anuncia nuevos planes contra los gitanos: limitar los nacimientos financiando abortos y retirar ayudas sociales a las mujeres gitanas que tengan más de dos hijos. En un país donde la natalidad está en claro retroceso.

También se propone crear escuelas laborales sólo para gitanos, y programas de trabajos forzados para algunos sectores. Lo puedes leer en este artículo de Xataka

Estas medidas, de salir adelante, profundizarían en la política de segregación que ya existe.

Las escuelas de los gitanos de Bulgaria son totalmente separadas, así como la atención sanitaria: salas de maternidad y consultas médicas sólo para gitanos. Al menos en Sliven.

Por otro lado, y como nuestra visita coincidía con las elecciones municipales, nos enteramos de que los partidos políticos ofrecen dinero a los gitanos por su voto. A razón de 20 leva, unos 10 euros, por persona y voto. Hay partidos que pueden pagar más, y esos son los que se llevan el gato al agua. Afirman que esto no se hace con el resto de la población. Al fin y al cabo están en Europa y llamaría mucho la atención semejante grado de corrupción.

Pero con los gitanos ¿por qué no? siendo un grupo social marginado, muchos en riesgo de pobreza, y que “de todos es sabido que no tienen escrúpulos”. Si lo denuncian, no les van a creer.

Desde luego para muchas familias esto supone un ingreso de 50 € o 100€ que en Bulgaria pueden dar bastante de sí. También es una razón más para que los políticos continúen sin invertir en esta parte del electorado. Prometen, claro, pero no cumplen. Interesa tener una bolsa de pobreza que da rédito en votos.

Ese año, en Sliven, se formó un partido político gitano. Ya hubo antes otras iniciativas, pero “les disuadieron”.

cartel del partido gitano que se presenta a elecciones municipales de sliven puesto en una puerta de chapa
Cartel electoral del partido de los gitanos. Es el nº 18 de los más de 50 que se presentan a las elecciones municipales de Sliven. Sí, sí, como lo oyes, más de 50 partidos para el ayuntamiento

La empresa Gallup International, en su encuesta mensual a la población búlgara, incorporó hace pocos años un bloque de preguntas sobre el pueblo roma. Por desgracia el artículo ya no está disponible, pero te puedo contar que las respuestas demuestran el enorme rechazo a los gitanos de Bulgaria en ese país.

Algunos datos más

  • Hay entre 8 y 10 millones de gitanos en Europa.
  • 750.000 viven en Bulgaria, siendo alrededor del 10% de la población.
  • Más del 80% de los gitanos de Bulgaria está en riesgo de pobreza, y más del 50% viven en viviendas ilegales.
  • Las tasas de paro superan el 60%, y los trabajos que ocupan el otro 40% suelen ser muy precarios. Un ejemplo: el mediador de la escuela gana 400 € al mes.
  • Menos del 50% se declaran gitanos en las encuestas. Es decir, muchos deciden no declarar su origen étnico como forma de protegerse.
  • Más del 92% de los “discursos de odio” registrados en los juzgados búlgaros son contra los gitanos.

Podría seguir escribiendo y podría hacer eterno este artículo, que ya lo es un poco. Al mismo tiempo soy consciente de que es un pequeño resumen, pero creo que ya te he robado mucho tiempo.

Espero, no obstante, que con estas letras y fotos haya logrado despertar un principio de mirada más empática hacia ellos, los gitanos.

Un pueblo que está formado por personas como tú y como yo, por encima de todo. Con pensamientos distintos, costumbres diferentes, creencias y reglas. Pero PERSONAS por encima de todo.

Sí, estoy cayendo en la generalización, pero lo hago en positivo, para combatir a la otra.

Postdata: al día siguiente de volver a Madrid, Kim nos envía un mensaje para contarnos que la gente de la mahala anda preguntando por nosotros. Quieren saber si hemos llegado sanos y salvos a casa, preguntan si estamos contentos, y quieren que sepamos que ellos están encantados con nuestra visita. ¡También preguntan a Tosko que cuándo vamos a volver!

Ha pasado casi un mes y Kim insiste en que siguen preguntando si estamos contentos. Y como sé que vais a leer este artículo, os lo digo desde aquí directamente: ¡ESTAMOS MUY CONTENTOS! 😊😊😊

¿Te apuntarías a un viaje así? ¡Me gustaría saber tu opinión!

Puedes escribirla en un comentario al final del post.

Nota: sólo publicaré los comentarios que sean respetuosos.

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29 comentarios en «Convivencia con los gitanos de Bulgaria: mi experiencia en Sliven»

  1. ¡Hola! Soy Marco, del blog La Tortuga Búlgara.
    Un artículo valiente y necesario. Seguro que ha sido una experiencia muy enriquecedora… Seguro que sirve para concienciar, aunque donde más falta nos hace esta labor es precisamente en Bulgaria.
    Un saludo 🙂

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  2. Muy chulo todo, Gracias por tomarte tu tiempo en haberlo escrito!
    Yo fui a pasar casi un año en Sliven, cuando tenía 18 años (hace 4 vaya) y la verdad que me sorprende en como tan poco tiempo has logrado tantísima información y diferentes datos que la verdad la única manera es que te lo cuente alguien de alli, por que información más allá, hay poca….. yo tardé mogollón de tiempo en darme cuenta aún viviendo allí, ya que la respuesta no es la misma al preguntar a alguien que vive o empatiza con la situación del barrio o a la mayoría de la gente de sliven. De hecho en un principio debo de reconocer que me daba un poco de cosa entrar en nadezdha, por los comentarios de toda la gente de sliven que conocía y por esa razón pues no logré establecer relación con nadie del barrio y es una pena! con lo que me interesa su música 🙂 Pero vaya que fue una experiencia genial. Así que nada te agradezco el artículo
    Un saludo,
    Manu

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    • Gracias Manu!! Por desgracia te encontraste en el lado que les niega, como cuento en el post… y con respecto a la información, fueron 4 días intensos saliendo poco de la Mahala, hablando mucho con ellos y el hecho de que muchos hablen español ayudó infinito, también gracias a Kim, que lleva años yendo y teniendo relación familiar con ellos, y por último la documentación que he encontrado. Un placer que te haya gustado y descubierto el lado de Sliven que sí existe! Por cierto, con la situación del covid lo están pasando fatal, y completamente encerrados en el gueto por las autoridades, aunque parece que sin infectados. Abrazo.

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  3. Interesante artículo sobre tu viaje y experiencia con el pueblo gitano en Sliven, en la Mahala, importante poner sobre el papel aquello que a los ojos o no existe o molesta, creo que es necesario ahondar más en el pueblo gitano, en nuestro país tambien existe esa realidad, en pleno siglo XXI, en la Europa de la ciencia y el bienestar el pueblo gitano sigue con grandes capas de marginalidad ¿porqué?, creo que es necesario ir respondiendo a esas preguntas, denunciar las injusticias, pero tambien proponer alternativas que entre todos y todas se elaboren, con la participación muy activa del pueblo gitano como no podría ser de otra forma. Muchas gracias por tu artículo, ha sido un placer leerlo.

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    • Muchas gracias Jose Luis, estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices… se lleva años trabajando pero las iniciativas son escasas y no se elevan al gran público, a la población mayoritaria, y en cambio se siguen arrastrando los tópicos y la constatación de la marginalidad y la diferencia. La verdad es que hay creencias y pensamientos demasiado bien arraigados, siglo tras siglo, y los gobiernos no quieren abrir ése melón y abordarlo en toda su complejidad como debería ser. En el fondo hay mucho de puro racismo inculcado por todos, y aunque esté en ambos lados también creo que la parte mayoritaria, donde reside el Poder político, cultural, educacional y económico, es la que debe esforzarse más, en cualquier caso con la participación activa del pueblo gitano, claro está :)
      Un abrazo!

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  4. Muchas gracias por este estupendo artículo, Alicia. Está tan bien explicado que parece que yo mismo haya estado allí. Y las fotos de esos gitanitos, sus rostros sonrientes, limpios, puros… La música balcánica maravillosa. Yo estuve en Bulgaria y amo ese país muchísimo. Este artículo espero que mueva emociones, y, mejor aún, cambie conceptos de rechazo social tan arraigados en todo el planeta. Muchas gracias por transmitir tanto. Un abrazo muy fuerte y otro a todos los gitanos del mundo.

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      • Gracias Alicia por este artículo tan ilustrativo y emotivo, de una realidad tan ocultada como viva y llena de riqueza cultural y humana.
        Te diré que he tropezado, bendito tropiezo, con tu artículo por pura casualidad. Estaba buscando información del pueblo roma de Bulgaria y me encontré con esta joya.
        Mi interés surge de que el próximo octubre, también de la mano de Kim, viajaremos a Sliven y compartiremos nuestro tiempo y afectos con las magníficas personas que tu dejaste atrás en la Mahala.
        Sin duda nuestro viaje está algo empañado por el Covid, pero estoy convencida de que el intercambio de experiencias y emociones que supondrá lo compensará todo.
        Hasta nuestro regreso.
        Un abrazo

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        • Hola Olimpia! me alegro mucho de que te haya gustado y que hayas decidido a ir!! Espero que en octubre las cosas estén algo mejor, ojalá, será muy bueno para todos. Por favor, dales muchos recuerdos llenos de cariño a toda la gente de la Mahala de mi parte y disfruta mucho de este intercambio, de verdad que merece mucho la pena 🥰
          Abrazos!

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  5. Me encontré con este blog sin saber que realmente era lo que tanto buscaba y necesitaba… Gracias Alicia por compartir tu experiencia en este viaje y dar luz sobre lo que sucede en estas comunidades. Sin duda Dios ha movido de gran forma mi corazón y ha confirmado mi deseo de servir a esta comunidad. Más allá de un viaje corto, mi deseo es poder instalarme en medio de ellos por algunos meses o incluso años. Esto, en el mediano plazo (dentro de algunos dos-tres años, como Dios me vaya marcando). En su momento, agradecería mucho poder contactarme con tu equipo para ver la forma dr hacer esto posible… ¡Muchas gracias!

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  6. Me devoré este artículo sin darme ni cuenta. Me sale definirlo como “excelente”, pero creo que se me queda algo corta como definición. Enhorabuena por un texto realmente necesario y por la proximidad que, se nota, puedes llegar a generar con la gente. Es algo que, por mucho que nos gustara, no todos podemos tener.
    En fin, genial artículo, gracias por escribirlo.

    Saludos!

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  7. Me a encantado gracias por tu esfuerzo y gran trabajo, sobretodo por tu respeto hacia ellos seres humanos como nosotros ,tratados como una subespecie ,”los civilizados”del primer mundo nos deberíamos auto analizar darnos cuenta de lo poco empaticos y prepotentes que somos,del raquitismo de sentímientos hacia nuestro prójimo y de la nula capacidad de aceptación de otros que simplemente son diferentes en manera de pensar y vivir gracias en gran parte a nosotros nuestro rechazo y nuestra maldad . Dios te bendiga

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  8. Hola hermoso artículo. Me gustaria saber mucho mas sobre los gitanos estoy muy confusa al respecto.Hace poco vi una serie turca Uç kuruç q trata sobre un barrio gitano en Turquía y muchas de sus costumbres coinicden con lo q contaste. Voy a ponerme de tarea a investigar, vivo en Argentina y aca los gitanos viven en carpas con vestimenta larga y colorida las mujeres, se acercan ofreciendo lectura de manos y uno les huye. Hablan $montenegrino desconozco su religión. En la serie turca eran musulmanes, y cumplian con rituales correspondientes Gracias x tu lindo artículo

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  9. Me ha encantado lo que cuentas y las preciosas fotografías, que maravilla compartir unos días en un lugar con una cultura musical, para mi gusto, la mejor del mundo, espero que la escuela de música funcione y muchos niños puedan salir de le pobreza con esa música que debería ser reconocida y valorada así como a ellos mismos. Gracias por el artículo!

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  10. Hola, que tal?
    En primer lugar quiero felicitarte por tu artículo y por lo bien que defines a los gitanos búlgaros.
    Me llamo Nuria y soy de Valencia. No he visitado Bulgaria, de momento, pero lo que relatas respecto a la forma de ser y de vivir de los gitanos búlgaros lo conozco perfectamente tal como lo cuentas. Tengo una nietecita medio española medio gitana búlgara.
    Cuando mi hija me presentó a su novio, me dijo que era búlgaro, gitano y que se iba a ir diez días que tenía de vacaciones a Bulgaria, casi me da un infarto. Lo primero que quería hacer era conocer a su familia.
    Fue una sorpresa muy grata. Viven en un pueblo cerca del mio, en un piso bastante céntrico. La puerta siempre está abierta. Me sorprendió que no paraba de entrar y salir gente del piso. A pesar de que había tanto tráfico de personas estaba muy limpio. Siempre está limpio. La suegra de mi hija, como bien dices, se encarga de todo. Me da la impresión de que es un matriarcado. Ella trabaja, atiende la casa, los nietos, en fin, todo. La mesa siempre está llena de comida y tienes que comer porque si no se ofenden.
    Ellos son de otra región, de Pleven, situada al norte del país. Es la región más pobre de Bulgaria. Vienen de una aldeita que se llama Ralevo o algo así. Por las fotos y vídeos que me envió mi hija desde allí, parece que estén en el siglo XVIII.
    A ellos no les veo tocar instrumentos, pero sí tienen la música y el baile en la sangre. Están siempre con su música bien alta. He compartido con ellos varias celebraciones y como dices, conectan los altavoces a un ordenador.
    Son cristianos ortodoxos y mi hija quiso complacerme bautizando a la niña en la iglesia católica. La madrina es una prima de mi hija, pero el padrino fue el hermano de mi yerno. Realmente no era padrino por ser ortodoxo. Fue testigo que, al fin y al cabo, realizó todo el ritual como si lo fuese. Fue bonito. El cura no cabía de gozo. La iglesia llena de niños gitanos que se portaron muy bien. Yo alucinaba, se portaron mejor de lo que se portan nuestros niños (más tarde me enteré de que estaban amenzados con que irían al infierno si se portaban mal en la casa de Dios).
    Si algún día te decides a conocer a los gitanos de Pleven y escribir un artículo como este, me gustaría leerlo también.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Saludos.
    Nuria Burriel

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    • Hola Nuria, muchísimas gracias por compartir tu experiencia y tus palabras hacia el artículo, me emociona mucho 🥰
      Un abrazo enorme y sí, si surge ir al norte de Bulgaria volveré a este comentario para localizar el nombre de su pueblo 😉
      Un abrazo!!
      Ali

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  11. Hola,
    Muy interesante el artículo. Me es especialmente útil porque nos encontramos , mi pareja y yo, en proceso de adopción y uno de los países que nos han recomendado es Bulgaria. Iba a ser Vietnam pero ha habido un giro por temas de reestructuración administrativa en el país que está haciendo que las esperas se alarguen mucho más de lo habitual.
    Siguiendo la recomendación de las Ecai, he empezado a buscar información sobre la etnia gitana, porque ya nos han asegurado que los niños susceptibles a adopción internacional son gitanos. Los niños No gitanos se quedan para la adopción nacional. Al parecer los Búlgaros adoptantes rechazan a todos los de etnia gitana y son los que entran en adopción internacional.
    Me ha gustado leer sobre ellos a través de tu experiencia, verles en fotos y hacerme una idea.
    Ha sido un buena manera de empezar a buscar información.
    Gracias.

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    • Hola Anna,
      Muchas gracias por tu comentario y aportación. Me parece tremendo que discriminen también en esto a la población gitana y me lleva a sospechar una muy mala práctica con respecto a los niños que se dan en adopción porque me resulta extraño que los gitanos los den de manera voluntaria, sinceramente, teniendo en cuenta su sentido de comunidad. Por supuesto, esto es una lectura que hago yo y es muy personal, no tengo información al respecto y puede que sea un prejuicio más por mi parte. También entiendo que ante la desesperación de no poder sacar a sus hijos adelante (o nietos, o el parentesco que sea), lo hagan, igual que ocurre en el resto de la población.
      En cualquier caso, me alegra que te haya servido para informarte y espero que contribuya un poco al conocimiento de esta etnia.
      Un abrazo

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