Bucarest no es una ciudad «bonita» al uso, ya lo conté en mi guía de la ciudad. Pero tiene un edificio que no necesita ser bonito, porque lo suyo es otra cosa: la desmesura. El Parlamento de Bucarest, antes Casa del Pueblo, te hace preguntarte en qué momento alguien dijo «un poquito más grande» y nadie se atrevió a decir que no. Aquí te cuento cómo visitarlo hoy, con los datos oficiales, mi expreiencia y la historia de cómo se construyó.
Lo visité hace años y salí con una mezcla incómoda de asombro y rechazo. Asombro por las proporciones, rechazo por lo que costó levantarlo. Pero no te equivoques, me pareció una visita interesante.
Cómo visitar el Parlamento de Bucarest
Esto es un edificio oficial donde se trabaja de verdad, no un museo al que llegas y compras entrada. Por eso, de entrada te advierto de que tu experiencia puede ser algo distinta a la mía, las salas se abren y cierran según la actividad de la institución.
A continuación, te resumo lo que dice la web oficial del centro de visitas, pero compruébala antes de ir, porque las condiciones cambian.
Cómo se organizan las visitas
El Parlamento de Bucarest sólo se visita con guía, nada de pasear por libre. Y se reserva con antelación:

Dónde comprar las entradas del Parlamento de Bucarest
Como has visto antes, siguiendo sus normas hay que llamar para reservar plaza y pagar al llegar. Esto no parece haber cambiado desde que yo fui y, cualquier «entrada oficial» que veas en otra web, viene de un intermediario.
Las entradas se pagan en la taquilla a la que debes ir a presentarte y mostrar tu DNI original y en formato físico.
ALTERNATIVA CÓMODA: Si no te apetece llamar a Rumanía y hablar por teléfono en inglés, la alternativa más cómoda es esta visita guiada al Parlamento de Bucarest en español. Dura una hora, incluye la entrada y se puede reservar online con cancelación gratuita hasta 48 horas antes (o hasta una hora antes si quedan plazas). El punto de encuentro es Bulevardul Națiunile Unite 4.
Una advertencia sobre esta visita guiada en español: en los comentarios de la misma vas a ver que varios viajeros cuentan que unos 15 minutos del tiempo de la visita se van en la identificación y el control de acceso (algo que debes hacer si vas por tu cuenta), y que sólo se ve una pequeña parte del edificio. Pero no es culpa de la agencia, es por cómo funciona un edificio con seguridad de parlamento.
En resumen, conviene ir sin esperar un recorrido completo. Tampoco lo vas a tener con la visita guiada del propio parlamento, en el idioma que sea.

Cómo llegar y por dónde se entra
El Parlamento está en lo alto de la colina de Dealul Spirii, en el extremo oeste del bulevar Unirii. Ojo, que la fachada que todo el mundo fotografía no es por donde se entra: la entrada de visitantes está en un lateral, frente al parque.
Algunos operadores hablan de entradas distintas entre semana y fin de semana, así que al reservar confirma por dónde se accede.

Horarios, duración y consejos
Mi visita al Parlamento de Bucarest
Fui una mañana soleada, de esas en las que la fachada de las postales luce limpia y casi bonita. Casi. Lo que no sale en las postales es que se entra por una puerta lateral, también monumental, naturalmente, frente al parque que se extiende junto al río.
Una vez dentro, lo primero que piensas es en la escala. Pasillos, escaleras, lámparas, alfombras, columnas, puertas, ventanas: todo está pensado para que te sientas pequeño, y funciona. Es una grandiosidad pomposa, de las que se miran a sí mismas. Impresiona y, a ratos, da un poco de risa.

Y luego están las historias. Dicen que algunas salas son como campos de fútbol, o que hay un vestíbulo con un techo que se abre para que aterrice un helicóptero. Te las cuentan con un orgullo tan tranquilo que acabas preguntándote para qué quería nadie aterrizar un helicóptero dentro de un parlamento.
Me quedé también con una lámpara gigante que parece un ovni, y con unas escaleras que dan para su propia leyenda, de la que hablo en el siguiente apartado.

En mi visita salimos al balcón, con la plaza delante y, al fondo, los enormes edificios administrativos del Centro Cívico. Entre turistas haciéndose fotos es difícil no pensar en lo que había antes en ese mismo sitio.
Algunos operadores avisan de que el balcón no siempre está disponible. Pregúntalo al reservar.


La historia del Parlamento de Bucarest
El terremoto de 1977 y los barrios demolidos
El terremoto del 4 de marzo de 1977 fue el pretexto para que Ceaușescu empezara a demoler partes del Bucarest antiguo. Había vuelto fascinado de Asia en 1971, y el resultado fue el llamado Proyecto Bucarest, con la Casa de la República como pieza central.
Se arrasaron unos 7 km² del casco antiguo y se realojó a unas 40.000 personas. Cayeron barrios enteros, un hospital y varios monasterios.
El monasterio de Antim y otros monasterios o iglesias fueron movidos sobre raíles para llevarlos a otros sitios. Antim, en concreto, está escondido entre bloques de la época comunista bastante cerca del Parlamento.
En las obras trabajaron entre 20.000 y 100.000 personas: soldados y «voluntarios». Las cifras oficiales hablan de 27 muertos, pero quienes trabajaron allí hablan de muchos más. Mientras tanto, el país vivía una austeridad brutal para pagar su deuda exterior. Destruyó para «reconstruir». Sin comentarios.

Quién lo diseñó: Anca Petrescu y la sombra de Elena
Aquí viene el dato que más sorprende: no lo diseñó el dictador ni su mujer, sino una arquitecta, Anca Petrescu, al frente de un equipo de unos 700 arquitectos. Era muy joven, y las fuentes discrepan sobre su edad exacta, así que prefiero no darte una cifra.
Se cuenta que, tras no entrar en la selección final, dejó su trabajo y pasó tres meses haciendo una maqueta recargada y dorada, y le escribió a Ceaușescu para presentársela.
Ceaușescu se implicó tanto que visitaba la obra por sorpresa y cambiaba de idea continuamente. Por eso el edificio es un popurrí de estilos. Petrescu recordaba que una vez notó que unas flores talladas en las columnas no eran iguales.
¿Y Elena, la mujer del dictador? Aparece en todas las leyendas. A veces acompañaba a su marido en las visitas a la obra. Dicen que mandó derribar tres veces unas escaleras hasta que encajaran con la longitud de sus pasos. Lo cuentan así, y así lo cuento yo: como leyenda, porque no he encontrado una fuente fiable que lo confirme.
Durante años se rumoreó también que Anca era sobrina de Elena, ya que Elena también era Petrescu de soltera. Yo no lo he visto confirmado.
Ceaușescu visitó el palacio por última vez en noviembre de 1989 para ver la primera sala terminada. Un mes después fue ejecutado junto a Elena.

Cifras y rarezas

¿Merece la pena visitar el Parlamento de Bucarest?
Sí, aunque no por bonito. Merece la pena ver en persona hasta dónde llega una megalomanía con presupuesto público, y para entender qué hizo un régimen con su ciudad.
No merece la pena si esperas un museo con tiempo para curiosear: es una hora corta, con burocracia y sólo una parte del edificio. Mi consejo es ir sabiendo qué vas a ver, y no a que te lo cuenten todo desde la ventanilla de la taquilla.
Qué ver cerca y seguir leyendo
El propio edificio alberga el Museo Nacional de Arte Contemporáneo o MNAC (entrada y visita independientes), y a pocos pasos queda el monasterio de Antim. Si vas a pasar más días, tienes mi guía de Bucarest en 2 días y mi ruta de 9 días en Rumanía y Transilvania.
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