Un viaje a Transilvania no puede pasar por alto esta ciudad. Antes de ir te planteas cuánto dará de sí, y al final concluyes que dos días en Brasov es el tiempo justo y suficiente para tomarle el pulso. Para pasearla, disfrutarla y visitarla con calma. ¿Tan poco tiempo? Bueno, es pequeña, aunque también una buena base para visitar otros lugares como el castillo de Bran, ese que se asocia a Drácula 😉
Consejos prácticos para organizar tu viaje a Brasov
Brasov está muy bien comunicada, no sólo con la capital, también con un aeropuerto internacional, y esto hace que sea ideal hasta para una escapada de fin de semana largo. Te cuento los detalles:
Cómo ir del Aeropuerto de Brașov (GHV) al centro de la ciudad
Desde 2023, Brasov cuenta con un aeropuerto internacional. Está situado en Ghimbav, a unos 12 kilómetros del centro de Brașov. Estas son las opciones más eficientes para llegar a tu alojamiento:
En tren o en coche
Si vienes de Bucarest, el tren sigue siendo la opción más auténtica y económica. El trayecto dura unas 3 horas y te regala unos paisajes preciosos al acercarse a los Cárpatos.
En Coche: Ideal si estás haciendo una ruta completa por Rumanía, aunque aparcar en el casco viejo puede ser un reto.

Dónde alojarse
Lo ideal es buscar algo en los alrededores de la Piata Sfatului o cerca de la Iglesia Negra. Estarás en el centro de todo y podrás salir a cenar y disfrutar del ambiente nocturno sin depender de transporte. Puedes buscar alojamiento en Brasov aquí.
Si quieres una referencia concreta, nosotras optamos por Casa Albert Boutique & Restaurant que además de estar en un patio antiguo muy tranquilo, tiene un bistrot que salva más que bien la primera cena en esta bonita ciudad transilvana.


Qué ver y hacer en dos días en Brasov
Si Bucarest es el caos con encanto y Sibiu es la ciudad que te observa, Brasov es el corazón amable de Transilvania. Rodeada por los montes Bucegi y coronada por su famoso cartel al estilo Hollywood, esta ciudad te atrapa desde que pones un pie en su Plaza del Consejo.
Te has decidido, ya sólo queda organizarte. La verdad es que Brasov está llena de rincones y sitios encantadores e interesantes a partes iguales. Aunque te hablo de cada lugar a continuación, apunta este itinerario para organizarte bien:
Día 1: el casco viejo y el monte Tampa
Empieza desayunando en la Piata Sfatului, el epicentro de la ciudad. Desde allí, la Iglesia Negra (Biserica Neagră) es visita obligada; su interior guarda una colección de alfombras turcas que te dejará boquiabierto (recuerda que cierran los lunes).
No te olvides de cruzar la Strada Sforii, una de las calles más estrechas de Europa, y subir al Monte Tampa. Puedes hacerlo en teleférico o caminando (una hora de subida) para tener la foto clásica bajo el cartel de «BRASOV».
Día 2: Bastiones, leyendas y excursiones
Dedica la mañana a recorrer las murallas y sus torres (la Blanca y la Negra) y visita el barrio de Schei. Allí se encuentra la Primera Escuela Rumana y la espectacular Iglesia de San Nicolás.
Por la tarde, aprovecha la cercanía para visitar el Castillo de Bran y la Fortaleza de Rasnov. Ambos están a menos de 45 minutos en bus local o taxi y son el complemento perfecto para cerrar el círculo transilvano. Te conté esta excursión en el post de Bran y Rasnov.
Si tienes más tiempo, puedes hacer esta excursión a los castillos de Bran, Peles y el monasterio de Sinaia en un día desde Brasov.

Los sitios que ver sí o sí
La plaza Sfatului o Plaza del Consejo
La plaza Sfatului es la «plaza mayor» del centro histórico de Brasov y en su centro está el antiguo ayuntamiento, un edificio compacto y bonito con su torre del reloj.
Cuenta la leyenda que la torre de la plaza Sfatului de Brasov es ni más ni menos que la del Flautista de Hamelin. Se dice que el personaje trajo a los niños hasta ella.
Desde esta misma plaza el monte Tampa te saluda con sus grandes letras que te recuerdan dónde estás, al más puro estilo de Hollywood.
No sé de quién ha sido la idea, pero no es el único cartelón que vi en Transilvania. Con el nombre que corresponde, claro. Es decir, estas letras también las vas a encontrar en Sibiu, Sighisoara, Bran, Rasnov…


Hoy en día, en lo que fue el ayuntamiento o Casa Sfatului, está la oficina de Información Turística y el Museo de Historia de la ciudad.
Además, en esta plaza está la Catedral Ortodoxa de la Dormición. Preciosa por dentro y por fuera, se distingue por su torre atípica, de ladrillo a dos colores. No dejes de colarte si la ves abierta.


Y, por supuesto, en esta plaza disfrutamos de las casas que componen los lados de la plaza. Son edificios preciosos, pintados de colores, entre los que destacan la Casa Negustorilor, sede de los mercaderes y comerciantes de la ciudad, o la casa Muresenilor, que llegó a ser la sede del primer periódico publicado en rumano. La Gazeta Transilvaneiei, allá por 1838.

La Biserica Neagra
Saliendo por una de las esquinas de esta plaza irregular, enseguida llegarás a la Iglesia Negra. Se llama así porque se quedó de ese color tras el gran incendio que asoló Brasov en abril de 1689. Después, las autoridades prohibieron edificar en madera.
Hoy esta iglesia no es negra, que para eso la han restaurado… pero conserva un no sé qué que atrae. Será su estilo gótico 😊

En el interior hay tapices y alfombras orientales que los comerciantes regalaron a la ciudad. Una tradición que comenzó en la Edad Media y que no es exclusiva de esta iglesia, sino que está presente en muchas otras. De todas formas, no esperes gran cosa…
Importante: cuando yo la visité estaba prohibido hacer fotografías en el interior, a pesar de pagar una entrada.

Las calles del casco viejo de Brasov
Antes o después, en tus dos días en Brasov, debes dejarte llevar por sus calles. Antiguos pasajes, comercios de todo tipo y condición donde la decoración vintage es lo que está de moda.
La calle más estrecha de Europa también está aquí, según dicen por ahí. Ventanas y fachadas barrocas. Tejados de tejas rojas, torres despuntando entre ellos. Detalles y más detalles. ¿Qué es un viaje sin los detalles?






Las murallas medievales
Otro planazo es seguir las murallas de la ciudad y recorrerlas de punta a punta. Un paseíto que pasa por los diferentes bastiones que la defendían, con sus carteles explicativos correspondientes.
Estas murallas fueron levantadas en el siglo XV por los sajones, y la curiosidad es que cada bastión (son como una torre amplia) era asignado a un gremio de la ciudad.
Está el de los Laneros, los Cordeleros, los Tejedores, los Herreros… Además hay torres-polvorín, estas sí que dedicadas al cien por cien a la defensa contra los enemigos… ¿turcos?


Muy tranquilo todo, no dejes de alternar la mirada entre los tejados de teja que uniformizan las vistas desde el exterior, y el monte Tampa cubierto de bosque que te llama, te llama…

A la izquierda del Bastión Tesatorilor, rodeando un club de tenis que parece estar fuera de lugar, pasrás junto a un bonito cementerio.

Un poco más allá, siempre a la izquierda, hay una iglesia cuya cúpula llama la atención. Se trata de la tumba del poeta Andrei Muresanu.
Andrei Muresanu fue poeta y revolucionario de Transilvania. Uno de sus poemas pasó a ser el himno de la Revolución de 1848 en la región. A mí no me sonaba de nada esta revolución, hasta que leí que en ese año se iniciaron las luchas obreras en Europa. La cosa empezó en Francia y se extendió por toda Europa. Fue la revolución que puso fin al absolutismo.


El barrio Schei
Mientras vas de torre en torre, siguiendo la muralla hacia el monte opuesto al Tampa, nos encontramos con el barrio Schei. Aunque está fuera del centro histórico, hay varias cosas que ver en esta zona.
Para empezar, una antigua puerta con cuatro torrecillas, la Poarta Encaterinei, junto a otra más «nueva» (del siglo XIX), marcan los accesos a la antigua Brasov.
Los sajones no permitían que nadie que no fuera de su condición durmiera en la ciudad, y además cobraban por entrar y salir, y por comerciar en el interior. Esta puerta es conocida como «la puerta de los valacos» por esto mismo.

Pasando por delante de ella, siguiendo de frente y girando un poco a la izquierda, ya junto al monte, te encuentras con un riachuelo y la continuación de la muralla.
Te recomiendo subir a una de las torres que se ven desde el otro lado, la Negra y la Blanca, que están un poco encaramadas en esa colina. Lo bueno o lo mejor es que en pocos segundos te encuentras en mitad de un bosque frondoso donde sólo se oye a los pájaros.
Se agradece mucho, pero mucho, como refugio del hiriente sol del mes de mayo (no quiero pensar cómo será el verano rumano!).

Luego te sugiero que vayas a la Piata Unirii, en busca de la Iglesia de San Nicolás (Biserica Sfantul Nicolae). Es la primera catedral ortodoxa de Transilvania, pero no es su único atractivo. Los frescos de su interior, y el cementerio contiguo, merecen el paseo 😊



Subir al Monte Tampa
Para subir al Monte Tampa, puedes hacerlo de dos formas. Caminando, o con el funicular del Monte Tampa.
Nosotras dudamos, pero nos parecía que la pendiente era muy acusada y que estaba muy arriba, así que optamos por el funicular. Ojo, suele cerrar los lunes, pero por ejemplo el 1 de Mayo (festivo) estaba abierto.

Después, decidimos bajar andando y fue entonces cuando nos felicitamos por haber subido en funicular… Si sólo la bajada nos llevó casi una hora!! Eso sí, el camino es precioso.
Un sendero que serpentea por el bosque de hayas, con algunos bancos donde parar a descansar, y cruzando varias veces la trocha del funicular, que pasa por encima de nuestras cabezas una y otra vez.

¿Y qué hay en el monte Tampa?
Estamos en una Reserva Natural que da hogar a osos, linces, zorros y otras especies, aunque es difícil que veas alguno si hay mucho público. Entre otras cosas, porque a la gente le encanta ir dando gritos por el bosque 😥.
Pero antes de entrar en el bosque, hay que hablar de las vistas. Las vistas aéreas de Brasov y los Cárpatos son bastante impresionantes. Ver el mundo desde arriba siempre es algo a considerar ¿No crees?

Te recomiendo que subas por la tarde, lo más cerca posible de la puesta de sol, a pesar de que eso signifique que tendrás que compartir la atalaya con un montón de gente.
Lo bueno es que la mayoría no esperan a que baje mucho el sol. La gente llega, se hace la foto-selfie de turno, y se va una vez cumplido su objetivo. La historia de siempre, de este mundo en el que vivimos.


Otros rincones de Brasov
Más abajo de las torres Negra y Blanca, por el paseo que se encajona entre el riachuelo y las murallas, puedes pasar por debajo de puentes y arcos hasta llegar a una zona con algunos murales grafiteros. Molan.


Otro sitio: en la otra punta del centro histórico, justo enfrente del actual Ayuntamiento de Brasov está el edificio Modarom, con pinta de sesentero al estilo soviético. Como poco, curioso y fotogénico.

Si dispones de menos tiempo o quieres enriquecer tu estancia con las explicaciones de un guía, busca el tour o visita guiada de Brasov.
Comer y cenar en Brasov
🍴 Lo he dicho al principio: el bistrot de Casa Albert es una buena opción para una cena tranquila a la luz de las velas, en un pequeño patio interior de ladrillo. Te olvidarás del bullicio de la calle peatonal del centro. Eso sí, cierra pronto, hay que ir antes de las 21 horas. No pudimos comer más que un plato de pasta con salmón, pero mamma mía!!
🍴 Las calles medievales del centro, anexas a la arteria principal que lleva a la plaza de Sfatului, tienen muchos sitios. Probamos el Camara Bunicului, que tiene una agradable terraza. Una buena ensalada, carne guisada con espelta… todo rico y a buen precio.
Otras opciones fueron:
🍴 Restaurante La Ceaun, en la plaza Sfatului, también un acierto. No es de los más baratos pero muy bien, altamente recomendable, oiga.
🍴 Restaurante Sergiana. Es un sitio típico, típico, y lleno de público local. Ligeramente más caro que los anteriores, pero sin pasarse para nada. Si quieres probar delicias locales aventúrate a ir. La carta sólo está en rumano, eso sí.


Por lo demás, tienes mini markets, puestos y pequeñas pastelerías donde venden delicias dulces y saladas que ya he comentado en la guía de Rumanía. Ocasiones y planes para comer no te van a faltar, no.

Brasov es, en definitiva, ese lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre torres de vigilancia y calles empedradas, pero con toda la vitalidad de una ciudad moderna. Es la puerta de entrada perfecta para enamorarse de Transilvania. Espero que esta guía te ayude a exprimir tus dos días al máximo y que disfrutes de cada rincón de esta joya rumana.
¿Ya tienes fecha para tu viaje a Brasov o te queda alguna duda por resolver? ¡Cuéntamelo en los comentarios y charlamos!
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