mopti la venecia del niger

En estas tardes de finales de otoño, cuando el frío del invierno ya se siente, cuando el sol se esconde pronto aunque nos regala unos atardeceres preciosos… No puedo evitar acordarme de esa primera África que conocí, hoy impracticable.

Hablo de Mali. Y hoy me he acordado de que he escrito “poco” por aquí sobre él, así que os brindo un nuevo capítulo de aquel viaje del verano de 2008 que siempre guardaré en mi corazón y en mi cabeza como uno de los mejores 🙂

Mopti, la Venecia del Níger

Volviendo de Tombuctú, rodando hacia el sur pero sin dejar el río Níger muy lejos, llegamos a Mopti. Este es uno de los puertos más importantes del río que concentra la vida en esta parte del Sahel.

¿Cuántas Venecias hay en el mundo? incontables, muestra de la fascinación que ejerce esa lejana ciudad.

río niger y pinazas en la orilla

mercado de mujeres en mopti

Es día de mercado, el mejor momento para ver esta ciudad-pueblo con su gran mezquita de arquitectura saheliana.

Como siempre, no hay demasiada gente en las primeras horas del día. Poco a poco van llegando las pinazas cargadas de gente, enseres y productos. 

mercado de mopti
mercado de mopti
barcas del puerto de mopti

Y poco a poco el ambiente se va llenando de color. A pesar incluso del cielo encapotado y la lluvia que cae buena parte de la mañana.

El color de las mujeres con sus telas, los mejores vestidos para el día de mercado.

mujer de espaldas con peinado de trencitas y telas de colores en mopti
mujeres en el mercado de mopti

El color de las caras, de sus expresiones, de la vida que fluye en los muelles del puerto, sin parar.
Y los personajes que aparecen y te dejan con la boca abierta. Como aquél señor que llevaba una vetusta radio colgada del cuello.

Todo acompañado del ruido. Como el de aquéllos que llevaban una jaula de pollos con gran griterío y volar de plumas por parte de los pobres animales (¿cómo no sentir lástima?).

dos hombres llevan jaula de gallinas en mopti

O las voces de las vendedoras de pescado, que no querían que las fotografiáramos.

Los martillazos de los herreros, que en un aparte y bajo un frágil techado, elaboran cada clavo pacientemente en su pequeña forja. Uno a uno. Clavos como los que yo encontraba de pequeña por el pueblo. Como los que utilizaba mi madre para “enriquecer” la tierra de las plantas. Clavos con los que se ensamblan los tablones de las pinazas.

herrero haciendo un clavo en mopti
herreros de mopti

O las risas de los niños. 

niños riendo en mopti

Me fijo un poco más y me doy cuenta de que algunas pinazas no son un mero medio de transporte, sino una vivienda en sí. Efectivamente, así viven algunas gentes. Probablemente son pescadores bozo, la etnia más numerosa y fundadora de la ciudad, aunque también abundan los peul.

familia en barca mopti
niñas lavando cacharros en el río mopti
niña de mopti

Hacia el mediodía el mercado está en pleno apogeo, y nosotros decidimos ir a comer al único chiringo que está allí mismo, a orillas del puerto y del río, con todo ése espectáculo de vida frente a nosotros. Un sitio que es famoso por su pez capitán, un pez muy sabroso que se pesca en el Níger (el sabor está entre la dorada y el lenguado).

Mientras comemos un plato de pescado y un refresco, los chavales no paran de ofrecernos collares, pulseras, telas. Se están ganando las perras del día entre los pocos extranjeros que andamos por allí.

Les pedimos que nos traigan CDs, porque queremos comprar música de Mali. Merece la pena hacerlo en un país que ha logrado desarrollar una música y artisteo propios de gran calidad. Y al final me compro un CD de Habib Koité, gran músico maliense que habré escuchado miles de veces y las que me quedan! Podéis encontrarle en Youtube y Spotify. No lo enlazo aquí porque ya lo hice una vez y fue denunciado por varios usuarios y bloqueado.

Un paseo por la ciudad

buñuelos en un puesto callejero en mopti

Después de dar otra vuelta por el mercado y probar los buñuelos de mijo o maíz recién fritos, nos dirigimos a la ciudad. Vamos al barrio antiguo en las proximidades de la mezquita.

Calles de adobe con su reguero de aguas fecales discurriendo impertérrito a las cabras, los niños y niñas que no dejan de salirnos al paso para jugar y reírse con nosotros. Tranquilidad y calma en total oposición al puerto y el mercado. 

niñas en mopti
niños posando en mopti

¿Cómo estará Mopti ahora? ¿Podrán las mujeres salir a la calle con sus colores y su caras descubiertas? ¿seguirá el mercado en activo y con la misma energía?
Mopti es la “frontera” entre el Mali ocupado por los grupos islamistas.

Me siento rica y afortunada por haber podido compartir “los buenos tiempos” con aquellas gentes, aunque fuera por unas horas. Y espero sinceramente que superen la barbarie, si eso se puede superar.

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