Imagina una costa de acantilados con formas caprichosas y aguas cristalinas. Cuevas, arcos, playas minúsculas… Todo esculpido por la fuerza del Atlántico. Ponta da Piedade, situada junto a la ciudad de Lagos, ofrece un espectáculo visual de primer orden y en este artículo te invito a descubrirlo.
Cómo llegar a Ponta da Piedade y otros consejos prácticos
Ponta da Piedade está en la ciudad de Lagos y puedes llegar a ella de dos formas: por tierra y por mar, y a lo largo del post te hablo de ambas.
¿Qué perspectiva me gustó más? No sabría decirte. El atardecer desde arriba es mágico, y explorar las cuevas desde el mar también. Total, que me quedo con ambas.

Llegar andando a Ponta da Piedade
Si optas por ir andando desde la ciudad, debes saber que se tarda unos 45 minutos.
Puedes empezar en el Fuerte Ponta Bandeira, siguiendo la carretera hacia arriba hasta que, a la altura de la Praia do Pinhão te desvías para continuar por las pasarelas de madera que forman un circuito pedestre por los acantilados.
Otra opción es seguir las indicaciones de Google Maps desde el centro. Pasarás por detrás de las murallas del casco antiguo y seguirás hasta la Estr. da Ponta da Piedade, que es la calle por la que también puedes llegar en coche.
Si vas en coche: un poco antes del faro de Ponta de Piedade hay un parking público bastante amplio, y si no hubiera sitio, unas calles antes hay otros dos parkings donde aparcar.
También muy cerca del faro de este cabo, a continuación del parking, hay un chiringuito. Es el único donde puedes comprar bebidas, snacks, o sentarte incluso a comer. Ojo, cierra a media tarde, así que si vas a ver el atardecer será mejor que lleves tu propia bebida y picoteo porque no habrá nada abierto por allí.
Consejos para caminar por los acantilados
A la hora de hacer la ruta por arriba, ten cuidado cuando camines por los acantilados. Hay lugares en los que no hay pasarelas, si no caminos de tierra.
La tentación de acercarse a los abismos es bastante fuerte, pero mira bien por dónde pisas y no te pases de listo. Vi a algunas personas que se subían a las rocas por accesos muy estrechos y… no hay red de seguridad.
Otra cosa: lleva sombrero y protección solar. Mejor, incluso, si llevas algo con lo que taparte. No hay ningún sitio con sombra y te aseguro que el sol quema mucho.

Recorriendo Ponta da Piedade desde el faro
Mi primer contacto con este lugar fue desde el faro o Farol da Ponta da Piedade.
Fui andando desde el centro de Lagos y, cuando me iba acercando, estaba bastante cansada porque llevaba unos 45 minutos andando bajo el sol. Sólo tenía ganas de sentarme para mirar la inmensidad del océano.
Sin embargo, cuando llegué a la altura del faro y vi el panorama que se abría ante mí, supe que no quería perder el tiempo. ¡Menudo paisaje frente al mar! Sólo quería seguir andando y haciendo fotos como si no hubiera un mañana, buscando todos los ángulos posibles. Además, el sol estaba cayendo, pero eso lo cuento después.

Como te decía, puedes recorrer los acantilados a un lado y otro del cabo, donde está situado el faro, a través de unas pasarelas de madera la mar de cómodas. Son los llamados Passadiços da Ponta da Piedade.
En la mayoría de los extremos de los acantilados hay un pequeño mirador, así que toca desviarse del camino principal una y otra vez.
Muy cerca del faro tienes un acceso a la parte de abajo de la Ponta da Piedade. Son un montón de escalones estrechos que llegan hasta el agua. Dicen que 200 escalones, aunque creo que no son tantos.
Abajo suele haber pequeñas barcas esperando para dar una vuelta por el agua, si quieres pagar por ello.
El sitio es muy bonito. El color y la transparencia de sus aguas te dejan con la boca abierta, sin discusión. Pero es pequeño y suele haber bastante gente. Quizá en temporada alta pueda resultar un poco agobiante, porque las escaleras son muy estrechas y a veces se forma algo de atasco entre la gente que sube, la que baja, la que para a hacerse una foto…


Importante: desde el faro, la mayoría de la gente empieza a caminar por las pasarelas que van hacia Lagos y se olvidan del otro lado, el oeste. No te olvides de ese camino porque, aunque al principio parece que no es tan bonito, un poco más adelante verás un lado de los acantilados que parece una ciudad de torres amontonadas. Es, quizá, la vista que más me gusta de todas, y ya es mucho decir.

Paseo en barca por Ponta da Piedade
La otra forma de visitar Ponta da Piedade es contratar un paseo en barco o en kayak. Es perfectamente complementaria al paseo por arriba, porque desde el agua apreciarás mucho más los acantilados llenos de recovecos escondidos.
La mayoría de las excursiones duran 1 hora o 1,5 horas y, en el caso del barco, se hacen en embarcaciones pequeñas que permiten entrar en las cuevas y pasar bajo los arcos de piedra que forman esta parte de la costa. Es una auténtica pasada.


Además, el capitán suele explicar un poco la historia o curiosidades de las distintas playas y calas que hay entre los acantilados, así como de algunas rocas. Por ejemplo, te mostrará los fósiles de conchas marinas que quedaron atrapadas en las rocas.
A lo largo de miles de años, la erosión del viento y el agua ha moldeado arcos, grutas y pilares que se alzan majestuosamente sobre el Atlántico. Cada formación tiene su propia historia y misterio, como la famosa «Catedral», una cueva que, vista desde el interior, parece una iglesia gótica esculpida por la naturaleza.


Por supuesto, no te vas a librar del típico juego de “¿A qué se parece esa roca?”
Entre las opciones de excursiones que hay, tienes la diurna, por la mañana o por la tarde, generalmente más barata, y las del atardecer, bastante más caras. Puedes reservarlas desde aquí:
Tendrás que elegir, aunque si optas por una hora de la tarde cuando el sol ya está bajo, también estará bien.

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Atardecer en Ponta da Piedade, el mejor momento para recorrer este cabo
Si viajas al Algarve y no ves un atardecer desde el cabo de Ponta da Piedade, estás cometiendo un delito.
El atardecer en Ponta da Piedade es majestuoso. La luz baña los acantilados hasta volverlos dorados, las gaviotas y otras aves, incluidos algún pequeño halcón, vuelan llenando el aire con sus pasadas y gritos. El horizonte es tan amplio, que dan ganas de volar.
Superó mis expectativas con creces y poco más hay que decir, sólo mostrate algunas fotos más 🥰



Historia de Ponta da Piedade
La historia de Ponta da Piedade se entrelaza con la rica herencia cultural del Algarve.
Su nombre, que traducido al español es «Punta de la Piedad», podría estar vinculado a una antigua ermita o faro que se ubicaba en la zona, ofreciendo guía y protección a los marineros que navegaban por estas aguas traicioneras.
Desde la época romana, Lagos ha sido un puerto importante debido a su ubicación estratégica. En la Edad Media, la región fue un centro de comercio y exploración. Si quieres saber más, no te pierdas mi guía completa de Lagos.
Los acantilados de Ponta da Piedade fueron testigos de la partida de las carabelas portuguesas durante la Era de los Descubrimientos, cuando Enrique el Navegante impulsó la exploración de nuevas tierras.
Hoy en día, Ponta da Piedade es un símbolo de la belleza natural del Algarve y un recordatorio del profundo vínculo entre el hombre y el mar.

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