ochagabía

Bajando del puerto de Belagua, nos dirigimos a Isaba, un pueblo que yo imaginaba más pequeño y con menos atractivos de los que encontramos. También, el que tenía más bares y restaurantes de la zona, algo que ni siquiera Ochagavía le supera, y que en fines de semana de gran afluencia como este del puente de Todos los Santos, puede suponer un poco problemático…  

Valle del Roncal. Empezamos en Isaba y la tradición de la Flor del Sol

cartel de isaba valle del roncal

Aquí nos topamos con una tradición aún viva, propia de las fechas en las que estamos: la Flor del Sol luce en las puertas de las casas.

flor de sol en pared valle del roncal

Es la Iduzkilore o Eguzkilore, una planta -parece un gran cardo, ya seca- bianual típica de los pastos montanos, que en su segundo verano de vida desarrolla una gran inflorescencia.

puerta con flores de sol en el dintel superior valle del roncal

Según la tradición (precristiana), los vecinos la cuelgan en las puertas para protegerse de los malos espíritus, brujas, lamias, genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo.

iglesia de isaba valle del roncal

Subimos también a ver la iglesia de San Cipriano, del s. XV, pero estaba cerrada cuando llegamos, así que sólo pudimos admirar su exterior, que parece más una fortaleza-palacio, con una balconada y todo!!.

puerta de iglesia con arcos románicos en valle del roncal

Callejeando, encontramos otros aspectos curiosos, como la casa de un indiano, con la esfinge de un indio sobre la puerta principal… o el escudo del rey Abderraman de Córdoba.

placa de piedra de casa de indiano de 1583 en valle del roncal

pavimento de isaba hecho con guijarros valle del roncal

Pavimento antiguo

…o sencillamente los tiestos pintados de rojo que adornan los balcones y que bañados por el sol pueden transportarte sin querer a un rincón de Andalucía, así a lo tonto 🙂

balcones con tiestos rojos y geranios del mismo color en isaba valle del roncal

Señoras que se asoman curiosas a las ventanas, balconadas de madera de distintos estilos, detalles en las puertas de las casas y las fuentes, que nos hablan de oficios quizá ya perdidos…

anciana asomada a la ventana valle del roncal

casa vieja de piedra valle del roncal

balcón de madera con visillos valle del roncal

caño de fuente con forma de animal en isaba valle del roncal

Y por si fuera poco… al lado del parking que hay a la entrada del pueblo, un dolmen del Neolítico nos da la bienvenida y nos despide.

Uztarroz y sus quesos

calle con casas de piedra y torre de iglesia al fondo valle del roncal

En un folleto de información de la zona, leemos que en Uztarroz, pueblo que nos pilla de paso para cruzar al valle de Salazar donde está Ochagavía, hay un museo del queso donde además venden este manjar… Sí, el queso del Valle del Roncal es famoso, y doy fe de que está buenísimo!! 
Resulta que, además de poder comprar dicho queso (la quesería -no tanto museo- está al lado de la carretera), nos encontramos con que es otro pueblo magnífico lleno de calles empinadas, que trepa por la montaña con sus adoquines.

Ochagavía, la última parada

Para tomar algo, y conocer un poco mejor el pueblo (el día anterior sólo paramos para recoger información de la zona en su centro de interpretación), es uno de los pueblos más célebres de la región. Desde luego es muy bonito, con sus cuidadas casas, de «rancio abolengo», los llamadores y cerraduras de las puertas -cada uno con su forma-, y los puentes sobre el río, justo al lado de la carretera que os llevará a la Selva de Irati.

puente de piedra y casas de ochagabía en valle del roncal

cruzando el puente de piedra de ochagabía en valle del roncal

portal románico en el valle del roncal


 

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