Fotografiando auroras boreales en Islandia: guía, consejos y mi experiencia real

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Por Alicia Ortego

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Hice un viaje relámpago en el puente de Mayo con el «gran» objetivo de tratar de ver y fotografiar las famosas auroras boreales en Islandia. Un sueño que tenía desde hace tiempo gracias a las fotografías que se pueden disfrutar en Internet. ¿El resultado? Una experiencia mágica, algunos mitos desmontados y una serie de consejos prácticos que hoy quiero compartir contigo para que tú también puedas capturar las luces del norte con tu cámara, sin importar tu nivel de experiencia

Algunas cosas que debes saber sobre las Auroras Boreales

Antes de emprender el viaje, al hablar con la gente y buscar información en la red, me topé una y otra vez con afirmaciones categóricas del tipo: «Ya no es época de ver auroras boreales en mayo».

Pues bien, déjame decirte que las auroras boreales no tienen una temporada fija como las setas o las frutas. Su aparición depende de un factor completamente ajeno a nuestras estaciones climáticas: la actividad del sol.

¿Cómo se forma una aurora boreal?

Para entenderlo de forma sencilla y saber qué estamos buscando exactamente, el proceso sigue una cadena de acontecimientos espaciales muy curiosa:

  • Tormentas solares: Nuestro sol sufre constantes explosiones y llamaradas inmensas que proyectan al espacio gigantescas cantidades de partículas cargadas de energía (el llamado viento solar).
  • El escudo de la Tierra: Unos dos o tres días después de la explosión, ese polvo solar alcanza la Tierra. Nuestro campo magnético actúa como un escudo protector, pero sus puntos más débiles se encuentran, precisamente, en los polos magnéticos (norte y sur).
  • El choque atmosférico: Las partículas solares son atraídas hacia estas zonas polares y penetran en las capas altas de la atmósfera, a unos 100 kilómetros por encima de nuestras cabezas. Al chocar con los gases de la Tierra (como el oxígeno y el nitrógeno), se libera esa energía en forma de luz.

De ahí que las auroras se muevan, bailen y cambien constantemente. Su duración, intensidad y ubicación en el firmamento son completamente imprevisibles.

La verdadera ecuación de la aurora

Sabiendo esto, queda claro que para ver una aurora boreal no importa el mes del calendario, sino que se cumpla estrictamente esta ecuación matemática del cielo:

Actividad solar + Cielo despejado (sin nubes) + Oscuridad nocturna = ¡AURORA VISIBLE!

Y aquí es donde reside la pequeña «trampa» de las fechas.

Las auroras se dan principalmente en latitudes cercanas al Círculo Polar. En estos lugares, desde bien entrada la primavera hasta el principio del otoño, las horas de noche cerrada son escasísimas o inexistentes debido al sol de medianoche.

Por eso, portales como la Wikipedia afirman que solo son visibles de septiembre a marzo. Pero, como verás a continuación, las reglas están para romperse. Yo las vi en mayo. Más tenues de lo habitual, pero reales y mágicas.



Viendo auroras boreales en Islandia en el mes de mayo

Cuando planeamos el viaje para principios de mayo, pensábamos que aún habría unas tres horas de noche cerrada y por tanto no sería mala época para ver auroras boreales en Islandia. Pero no. Ya no hay cielos oscuros a esas alturas del año, en esas latitudes.

El sol se pone hacia las 22.00 h (cada día unos minutos más tarde), y sale hacia las 3.30 a.m. Entre una hora y otra el cielo se queda en una estupenda y maravillosa «hora azul», que tanto gusta a los fotógrafos.

atardecer en Reykjavik con cielo azul y una gran nube roja sobre la catedral
Atardecer en Reykjavik, a las 21.36 h. Las últimas nubes se van disolviendo poco a poco

No lo supimos hasta que lo experimentamos. Como la primera noche se presentaba ideal en cuanto a cielo despejado, no nos lo pensamos dos veces y contratamos un autobús en el hotel para que nos llevara lejos de Reykjavik.

Nos desplazamos a 35-40 minutos de distancia por carretera, justo donde comienza el Parque Nacional de PingvellirEl sitio fue una elección de la propia compañía de autobuses, muy acostumbrados a este tipo de salidas. Las condiciones eran: salida a las 23 h y vuelta a las 2.00 a.m. Si vemos auroras, genial. Si no, pues nada…
Por cierto, que nos dijeron que las previsiones eran bajas o nulas.

La previsión de auroras se mide con el índice KP que tiene un rango entre 0 y 9, siendo 0 la nula actividad solar. En nuestro caso, había una previsión bastante baja, de sólo 3.

La excursión la contratamos en nuestro hotel a las afueras de Reijkiavik, nada más llegar. Si no quieres apurar tanto, te recomiendo que reserves una antes de ir, por ejemplo esta de Civitatis tiene muy buena pinta y está bien de precio.

parque de pingvellir por la noche con campo de rocas en primer plano y lago al fondo
F/3,5 18 mm. ISO 800, 3″ de exposición – Buscando auroras boreales en Islandia

Una experiencia fotográfica entre dos realidades

Llegamos al lugar y nos encontramos con un magnífico escenario que parecía sacado de otro planeta. Un gran campo helado, lleno de pequeños montículos hechos con piedras apiladas (los famosos cairns, con los que tropezamos más de una vez en la penumbra).

Un gran lago se extendía a la derecha de la carretera, y unas imponentes montañas nevadas en el horizonte. Realmente espectacular. Espectacular era también el frío, aunque tuvimos mucha suerte porque no hacía mucho viento.

Enseguida nos pusimos a montar los equipos: trípodes y cámaras.Debo confesar que esta era mi primera salida nocturna seria con una cámara Réflex; no tenía apenas experiencia fotografiando el cielo. Afortunadamente, mis compañeros de expedición eran inmejorables, miembros de la Agrupación Astronómica de Madrid o AAM.

Comenzamos la tensa espera con los ojos clavados en el firmamento. Teníamos clara una premisa científica: el sensor de una cámara fotográfica es capaz de captar mucha más luz y color que el ojo humano en la oscuridad. Nosotros apenas podemos apreciar el color de los objetos astronómicos lejanos, pero la acumulación de luz en una exposición larga revela secretos invisibles a simple vista. Además, la gran mayoría de imágenes espectaculares que vemos en redes llevan detrás un revelado digital que intensifica los tonos.

Allí estábamos, tiritando, disparando al azar a un cielo que veíamos completamente oscuro… cuando el frío empezaba a hacernos dudar de si conservaríamos los dedos de los pies, alguien rompió el silencio: «¡Ahí, ahí está!».

Hice un par de disparos rápidos. Al mirar la pantalla LCD de mi Nikon… ¡allí estaban! Unas intensas franjas de color verde brillante cruzaban el encuadre.

A simple vista, mis ojos solo lograban distinguir unas bandas vaporosas de un tono gris ceniza que aparecían, se desvanecían, se curvaban y dibujaban arcos en el cielo. Pero la cámara no mentía: el verde estaba ahí.

Durante una hora y media vivimos una dinámica fascinante. Disparábamos, revisábamos la pantalla para entender la trayectoria de la luces, reorientábamos el trípode y nos emocionábamos con ese doble espectáculo: el directo sutil de nuestros ojos y el diferido vibrante de la cámara. Fue como habitar en dos realidades paralelas a la vez.

equipo con trípodes en el campo fotografiando auroras boreales en islandia
Mis compañeros ante sus trípodes en el campo helado de Pingvellir buscando auroras boreales en Islandia
fotografiando auroras boreales en islandia con coche con luces encendidas
Auroras Boreales en Islandia a las 1.06 a.m. F/3,5 18 mm ISO 1600 4″ exposic.
fotografiando auroras boreales en islandia
Auroras Boreales en Islandia a las 1.31 a.m., F/3,5 18 mm., ISO 1600, 6 seg. exposición

El «por si acaso» en el sur de la isla

Un par de días después, en otro sitio más al sur, la previsión era de KP5 pero el cielo estaba nubladísimo. Nos fuimos a dormir, y en un momento dado decidí hacer una foto a través del cristal de la ventana «por si acaso», ya que además me parecía que había unas nubes que se movían de forma diferente.

Aunque visualicé la foto en ese momento, no terminé de distinguir bien el color, probablemente porque no usé larga exposición ni una ISO más alta. Pero cuando llegué a casa y me puse a procesar las fotos, ahí había una aurora boreal, aunque estaba semi oculta por las nubes ¡Lección aprendida para la próxima!

Consejos prácticos para fotografiar auroras boreales

Desde mi humilde posición de eterna aprendiz, quiero compartir contigo los aprendizajes prácticos que me llevé de aquella gélida noche en Islandia, ideales si estás dando tus primeros pasos en la fotografía nocturna.

El equipo imprescindible

  • Cámara con controles manuales: Es indispensable que te permita gestionar el triángulo de exposición por ti mismo.
  • Trípode robusto: Vas a realizar exposiciones de varios segundos. Cualquier vibración debido al viento arruinará la nitidez de la imagen.
  • Objetivo Gran Angular: Necesitas abarcar la mayor porción de cielo posible. Un 18 mm (en formato APS-C) es un buen punto de partida, pero si dispones de ópticas más angulares (un 11 mm o un 14 mm) y luminosas (f/2.8 o inferior), los resultados serán sustancialmente mejores.
  • Disparador remoto o temporizador: Presionar el botón de la cámara con el dedo genera una vibración microscópica. Si no tienes disparador de cable o inalámbrico, configura el disparo retardado de la cámara a 2 segundos.
  • Composición: No fotografíes solo el cielo vacío. Añadir un elemento terrestre en el primer plano o en el horizonte (montañas, una cabaña, un coche o los propios trípodes de tus compañeros) aporta escala, profundidad y contexto a la narrativa de la foto.
aurora boreal en el parque nacional de Pingvellir en Islandia
Auroras Boreales en Islandia a las 1.24 a.m. F/3,5 18 mm ISO 1600 1,6″ exposic.

Cómo dominar el enfoque en la oscuridad

1. Configura el modo Manual

Cambia tanto el cuerpo de la cámara como el interruptor de tu objetivo a modo de Enfoque Manual (M).

2. Busca un punto de luz de referencia

Apunta con la cámara hacia un elemento lejano que emita luz o contraste: una estrella muy brillante en el firmamento, la silueta recortada de una montaña lejana o una farola en el horizonte.

3. Usa la pantalla y el zoom digital

Activa el modo Live View para ver la escena a través de la pantalla de la cámara. Utiliza los botones de zoom digital (+ / -) de la propia cámara para ampliar la imagen sobre ese punto de luz. ¡Cuidado! No gires el anillo del zoom de tu objetivo, usa solo el zoom digital de la pantalla.

4. Ajusta el anillo de enfoque

Gira con suavidad el anillo de enfoque manual de tu objetivo hasta que la estrella o el punto luminoso de referencia se vea perfectamente nítido, lo más pequeño y definido posible. Una vez conseguido, no vuelvas a tocar el anillo.

¡Ojo con las focales! siempre que cambies la focal tendrás que volver a enfocar. Por ejemplo, si disparas a 18 mm. y después cambias a 24 mm., tienes que volver a enfocar manualmente.

  • Si tienes un elemento más bien grande que esté bien iluminado, por ejemplo un edificio con luz (que esté lejos), puedes apuntar a dicho edificio y enfocar automáticamente. Después debes pasar el enfoque a manual y no volver a tocar el anillo de enfoque, aunque tengas que recolocar la cámara para hacer la composición que quieres.

Valores de exposición sugeridos

La fotografía nocturna es un juego de ensayo y error, pero puedes tomar estos parámetros como base para empezar a probar sobre el terreno:

  • Apertura del diafragma: Configura siempre el número f/ más bajo que te permita tu objetivo (f/2.8, f/3.5, etc.) para que entre la mayor cantidad de luz posible al sensor. Bueno, si tienes mucha opción de ISO a buena resolución, puedes cerrarlo un poco, ya que esto mejora el enfoque.
  • Sensibilidad ISO: Debes usar valores altos. En mi caso, dadas las condiciones de claridad de la hora azul de mayo, empezamos probando en ISO 800 y acabamos disparando casi todo el tiempo a ISO 1600. Si la noche es completamente cerrada y la aurora es débil, no temas subir a ISO 3200 o superior, vigilando el ruido de tu sensor.
  • Tiempo de exposición (Velocidad): Realicé pruebas desde 1.6 segundos hasta los 13 segundos. Mis capturas favoritas fueron aquellas con exposiciones más largas, entre los 8 y los 13 segundos, que permitieron registrar el rastro sedoso y los tonos de la aurora con total claridad. Si la aurora se mueve muy rápido y quieres congelar sus cortinas de luz, reduce el tiempo y sube la ISO.

Consejo extra: No te fíes ciegamente del brillo de la pantalla LCD de tu cámara en mitad de la noche; la oscuridad del entorno hará que las fotos parezcan más luminosas de lo que realmente están. Acostúmbrate a revisar el histograma para asegurarte de que la fotografía no está quedando completamente subexpuesta (oscura).

aurora boreal de cerca formando un arco y estrellas
Auroras boreales en Islandia

Lo que seguro te estás preguntando sobre las auroras boreales en Islandia

Sí, totalmente. Aunque una luna muy brillante resta contraste a las auroras más débiles, también ilumina de forma espectacular el paisaje terrestre (las montañas, el hielo y la nieve), permitiendo composiciones fotográficas hermosas y reduciendo el ruido en las sombras de tus fotos.

Para organizar tus salidas por libre en la isla, hay dos herramientas esenciales que debes monitorizar constantemente:

Vedur.is (Oficina Meteorológica de Islandia): Su mapa de predicción de nubes es crucial. De nada sirve un KP alto si el cielo está completamente cubierto de nubes bajas. Busca las zonas «blancas» (despejadas) en su mapa.

Aurora Forecast: Excelente servicio de predicción geomagnética que te mostrará la intensidad estimada del índice KP en tiempo real.

El frío severo de las noches islandesas agota las baterías a una velocidad de vértigo. Lleva siempre contigo al menos dos o tres baterías de repuesto y guárdalas en los bolsillos interiores de tu chaqueta, cerca de tu cuerpo, para que mantengan una temperatura cálida hasta el momento exacto de utilizarlas.

Capturar tu primera aurora boreal tiene mucho de técnica, pero también un altísimo componente de paciencia, abrigo y fortuna. Estar allí fuera, desafiando las gélidas madrugadas del norte mientras el cielo cobra vida propia, es una de las experiencias más sobrecogedoras que te puede regalar un viaje. No te desanimes si las primeras pantallas muestran imágenes oscuras o si el frío entumece tus manos bajo los dos pares de guantes; cuando el revelado en casa muestre esos destellos verdes entrelazados con las estrellas, sabrás que cada segundo de espera valió la pena. Prepara tu equipo, limpia tus lentes y lánzate a la caza de las luces del norte. ¡Buen viaje y buenas fotos!

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10 comentarios en «Fotografiando auroras boreales en Islandia: guía, consejos y mi experiencia real»

  1. Hola Alicia, soy Jose Antonio (compañero de viaje).
    Estaba ansioso por ver la actualización de tu blog sobre las Auroras Islandesas.
    Enhorabuena, por el texto y las fotos :)
    Yo por mi parte solo he hecho una pequeña investigación sobre cómo de oscuro se puede llegar a poner el cielo.
    He usado una página web que permite calcular el llamado Crepúsculo Astronómico, que es cuando el Sol está como mínimo a 12 grados bajo el horizonte.
    Se supone que se tiene un cielo oscuro de verdad cuando sobrepasa los 18 grados.
    Pues bien, para nuestro emplazamiento de Thingvellir, el 2 de mayo, se puede ver que NO llega a producirse Crepúsculo Astronómico:
    http://www.suncalc.net/#/64.272,-21.113,9/2013.05.02/01:59
    Hay que retroceder hasta el 10 de abril para tener apenas media hora de "oscuridad total":
    http://www.suncalc.net/#/64.272,-21.113,9/2013.04.10/01:59
    Como bien dices, para ver auroras no es necesario una época del año en particular, pero sí que ayuda bastante que sea de noche :)
    Y ahora que tenemos la lección aprendida, ya solo queda planificar el próximo viaje…
    Bueno, me quedo a la espera de que pongas más cosas.
    JoseA.

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    • Hola Jose Antonio!! qué bien que te hayas pasado por aquí, me alegro de que te haya gustado el post, y muchas gracias por completar la información del mismo en este comentario, seguro que resulta interesante para los próximos lectores!
      Pues sí, va a haber que planificar otro viaje, je, je, con noche incluida, aunque me dan miedo las temperaturas después de lo vivido! ;)
      Un abrazo, y cuenta con que poco a poco vaya contando nuestra pequeña-gran aventura por aquí… sólo me hace falta algo de tiempo, arf!
      Alicia

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  2. Hola Alicia,
    Aunque se trata de un post antiguo, no puedo evitar escribirte para felicitarte por él y para preguntarte como conseguiste alquilar un bus a ese precio. Las excursiones que veo por aquí con carísimas y me sorprende lo que comentas.
    Un antazo.

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    • Hola Patricia! Muchas gracias! El bus lo alquilamos a través del hotel en el que nos alojamos, cerca del aeropuerto, y nos juntamos unas 15 personas, así que creo que fue por eso por lo que salió tan bien de precio. Sí que lo hicimos esa misma tarde, nada más llegar y tras asegurarnos del pronóstico… También era Mayo, ya no se hacía totalmente de noche, quizá era temporada baja.

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  3. Muchas gracias, Alicia. Has sido muy amable y rápida. Enhorabuena por las maravillosas fotografías que has compartido de esa tierra maravillosa.

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    • De nada Patricia! Por lo que entiendo, estás allí, así que… Disfruta!! Si tienes suerte, las auroras se ven desde Reijkavik también, si son potentes y ahora que aun hay horas nocturnas. He visto fotografías preciosas desde el barco vikingo ? un abrazo!

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