Islandia es un destino que redefine por completo nuestra relación con la naturaleza. La Costa Sur de la isla es, sin lugar a dudas, uno de los escaparates más impresionantes de este rincón del planeta. Aquí, los paisajes de Islandia muestran su versión más dramática e indómita: una sucesión perfecta de cascadas monumentales, valles verdes custodiados por volcanes activos, museos que guardan la memoria del pasado y playas de arena negra azotadas por el Atlántico Norte.
Si estás planeando un viaje a la isla de hielo y fuego, esta ruta que conecta la magia de Seljalandsfoss, la historia de Skógar y el magnetismo salvaje de Vík í Mýrdal es una parada obligatoria en tu itinerario. Acompáñame a descubrir cada uno de sus secretos y toda la información práctica que necesitas para organizar tu visita por libre.
Un consejo: cuidado con las expectativas en Islandia. Puede que te haga un día de muy mal tiempo y no puedas lograr todos tus objetivos, como subir al acantilado de Dyrhólaey desde donde observar a los frailecillos, pero estoy segura que podrás hacer la mayor parte de la ruta.
Seljalandsfoss: La famosa cascada que puedes cruzar por detrás
Nuestra ruta por los paisajes del sur comienza con una de las siluetas más icónicas del país: Seljalandsfoss. Esta cascada, alimentada por las aguas del deshielo del famoso volcán Eyjafjallajökull, tiene una caída vertical de 60 metros.
Lo que la hace verdaderamente única en el mundo no es sólo su altura, sino la posibilidad de caminar por un sendero que se introduce justo detrás de la cortina de agua. Eso sí, si hay mucho hielo piénsatelo dos veces, que no queremos disgustos.
La experiencia de contemplar el paisaje islandés a través del velo líquido, escuchando el rugido ensordecedor del agua al caer, es sencillamente inolvidable.
Cómo llegar y dónde aparcar en Seljalandsfoss
Llegar a Seljalandsfoss es sumamente sencillo. Se encuentra justo al lado de la Ring Road (la Carretera 1), a unos 120 kilómetros al este de Reikiavik. Es visible desde la propia carretera, por lo que no tiene pérdida.
El acceso a la cascada es gratuito, pero el aparcamiento que se encuentra a sus pies es de pago. Deberás abonar la tarifa correspondiente (unas 800 ISK) en las máquinas expendedoras automáticas situadas en el parking, o a través de la aplicación oficial Parka. Este dinero se destina íntegramente al mantenimiento y la conservación de los senderos y las instalaciones de la zona.
El secreto al lado: La cascada oculta de Gljúfrabúi
Muchos viajeros cometen el error de volver al coche tras ver Seljalandsfoss, perdiéndose una de las joyas más espectaculares de la zona. Si caminas unos 500 metros hacia la izquierda siguiendo el sendero señalizado, te toparás con Gljúfrabúi, conocida como «la cascada oculta».
Gljúfrabúi se encuentra resguardada en el interior de un estrecho cañón de roca. Para verla en todo su esplendor, tendrás que adentrarte en la grieta caminando sobre las rocas de un pequeño riachuelo. La recompensa al cruzar la entrada de piedra es una cascada mágica que se desploma en una cueva iluminada por la luz cenital. ¡Una auténtica aventura de película!




Skógar: Mucho más que la imponente cascada de Skógafoss
Continuando nuestro viaje hacia el este por la Carretera 1 durante unos 25 minutos, llegamos a Skógar. Esta pequeña localidad es mundialmente famosa por albergar otra de las grandes maravillas naturales del sur, pero lo cierto es que guarda mucho más patrimonio del que a simple vista parece.
La fuerza del agua en Skógafoss (y la leyenda de su tesoro)
Skógafoss es la personificación de la fuerza bruta de la naturaleza. Con sus 25 metros de ancho y 60 metros de caída libre, esta cascada genera tal cantidad de pulverización de agua que, en los días soleados, es prácticamente garantizado ver un arcoíris doble perfecto cruzando de lado a lado.
A diferencia de Seljalandsfoss, aquí el terreno es completamente llano en la base, lo que permite aproximarte caminando por el lecho del río hasta casi tocar la caída del agua (siempre respetando las distancias de seguridad para no acabar empapado).
Como todo lugar mágico en Islandia, Skógafoss cuenta con su propia tradición oral. Cuenta la leyenda que el primer colono vikingo de la zona, Þrasi Þórólfsson, enterró un cofre lleno de oro y tesoros en una cueva oculta detrás de la cascada. Dicen que años más tarde un joven local encontró el cofre, pero al intentar tirar de él, la argolla de bronce se rompió y el tesoro volvió a hundirse para siempre.
El mirador superior y el inicio del trekking Fimmvörðuháls
En el lateral derecho de la cascada encontrarás una larga escalinata de aproximadamente 500 peldaños de metal. Subir requiere un pequeño esfuerzo físico, pero las vistas panorámicas desde la plataforma superior bien valen cada gota de sudor. Desde arriba podrás contemplar la caída del río Skógá desde una perspectiva cenital impresionante y, si el día está despejado, divisar la inmensidad del océano Atlántico en el horizonte.
Además, este mirador marca el punto de inicio del famoso sendero de trekking Fimmvörðuháls, una de las rutas de senderismo más espectaculares de Islandia que cruza entre los glaciares Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull hasta llegar al idílico valle de Þórsmörk.
Si no dispones de tiempo para hacer la ruta completa, caminar las primeras dos horas de sendero te descubrirá un desfiladero repleto de decenas de cascadas menores sumamente fotogénicas.
El Museo Cultural de Skógar: Un viaje al pasado islandés
Para complementar la sobredosis de naturaleza, es muy recomendable visitar el Museo de Skógar (Skógasafn). Este complejo cultural cuenta con una magnífica colección de edificios históricos reconstruidos, entre los que destacan las famosas casas tradicionales de turba islandesas (turf houses), una antigua iglesia de madera y una escuela de principios del siglo XX.
Es la oportunidad perfecta para comprender cómo lograban sobrevivir los antiguos habitantes de la isla en un entorno tan hostil y hermoso a la vez.
Yo tuve la gran suerte de conocer al señor Tómasson, quien a sus 92 años aún estaba por allí atendiendo a la gente. Nos contó que empezó a recoger objetos antiguos de su aldea en el año 1945, y después de las aldeas vecinas. Me refiero a libros, objetos cotidianos de pesca, agricultura y tareas domésticas. En 1949 se expuso por primera vez la colección en una sala de la escuela de Skógar.
Desde entonces (y afirmaba que aún hoy en día) los islandeses de los alrededores y también de puntos más alejados, enterados de su iniciativa, seguían haciendo aportaciones al museo. Un buen ejemplo de cultura colaborativa.
En 1968 se empezaron a construir las antiguas casas de turba donde se recrea con todo detalle (y lo recalco, con todo detalle), cómo vivían en tiempos pasados. Entrar en sus habitaciones es un viaje temporal al que sólo le faltan las personas.
Objetos curiosos en el museo de Skógar
En el museo propiamente dicho me llamaron la atención unos zapatos muy frágiles que había colgados de la pared. Nos contaron que están hechos con «piel de pescado» o piel de otros animales, muy fina.
Los reforzaban con suelas interiores hechas de lana tejida por las mujeres, de alegres colores y dibujos. Aun así para aquellos terrenos y clima, el refuerzo era más testimonial que otra cosa.
De todas formas no hay que olvidar que la lana que se teje en Islandia es hidrófuga, es decir, que repele el agua. Una de las grandes propiedades de los típicos jerseys que se venden en muchas tiendas (carísimos, por otro lado).
Volviendo a los zapatos, precisamente por su fragilidad las distancias se medían en pares de zapatos gastados!!
También me gustó mucho una gran foto que presidía una de las salas, junto a la barca de pesca completa que se ha conservado. En la foto, un grupo de pescadores muy bien vestidos posan ante la cámara. Iban de compras a otro puerto y por tanto lucían sus mejores galas 😊
Todo ello me recordó a la novela que tenía entre manos, «Entre cielo y tierra» de Jón Kalman Stefánsson. Precisamente habla de aquéllos tiempos y de la durísima vida de la isla. Aquí tienes la reseña que escribí para Leer y Viajar.
Vík í Mýrdal: El epicentro de las playas de arena negra
Nuestra última gran parada en esta ruta por los paisajes de Islandia nos lleva hasta Vík í Mýrdal (comúnmente conocido como Vík).
Este pequeño y pintoresco pueblo costero destaca por ser la localidad más meridional de la isla principal y por estar rodeado de algunos de los acantilados y playas de ceniza volcánica más espectaculares del mundo.
Reynisfjara y los temibles pilares de basalto de Reynisdrangar
A las puertas de Vík se despliega Reynisfjara, considerada frecuentemente como una de las playas no tropicales más hermosas del planeta. Aquí, la arena es de un negro azabache purísimo, fruto de la erosión de las rocas volcánicas.
El paisaje se complementa con la sobrecogedora cueva de columnas hexagonales de basalto de Hálsanefshellir y los imponentes pitones rocosos de Reynisdrangar que emergen del océano como gigantes petrificados.
Las vistas panorámicas desde Dyrhólaey y el avistamiento de frailecillos
A poca distancia de la playa se encuentra el cabo de Dyrhólaey, un imponente promontorio rocoso de 120 metros de altura que se adentra en el mar formando un gigantesco arco de piedra negro.
Desde la zona del faro histórico obtendrás una de las postales más sobrecogedoras del sur de Islandia: playas negras kilométricas extendiéndose hacia el este y el oeste.
Si viajas durante los meses de verano (especialmente entre mayo y agosto), Dyrhólaey se convierte en el hogar de miles de colonias de frailecillos (puffins). Estas simpáticas aves de pico colorido anidan en las paredes de los acantilados y vuelan a escasos metros de los senderos, ofreciendo un espectáculo natural inigualable.
La icónica iglesia de Vík con el tejado rojo
Para cerrar la visita al pueblo, no dejes de subir hasta la preciosa iglesia de madera Víkurkirkja, reconocible por su característico tejado rojo intenso.
Situada en lo alto de una colina que domina todo el valle, ofrece una vista panorámica perfecta del pueblo de Vík con los pitones de Reynisdrangar recortándose al fondo sobre el mar. Además, debido a su elevación, esta iglesia está designada como el punto de evacuación seguro para los habitantes del pueblo en caso de que una erupción del cercano volcán Katla provoque un deshielo glacial e inundaciones.
Consejos prácticos para organizar tu ruta por el sur de Islandia
Para disfrutar al máximo de estos espectaculares paisajes de Islandia, una buena planificación es clave. Aquí tienes mis consejos:
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Lo que seguro te estás preguntando sobre la Costa Sur de Islandia
En definitiva, recorrer la Costa Sur es hacer un viaje directo al corazón de la Islandia más indómita y pura. Cada rincón de esta ruta te recuerda lo pequeños que somos y lo inmensa que es la naturaleza. Son paisajes que no se ven todos los días y que, te lo aseguro, se te van a quedar grabados en la retina para siempre.
¡Ahora te toca a ti! Prepara bien esa ropa impermeable, organiza tu itinerario y lánzate a descubrir los paisajes de Islandia en el sur. Si tquieres compartir tu propia experiencia visitando estas cascadas y playas, ¡cuéntamelo en los comentarios! Te leo.
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De verdad que me encantaría ser capaz de documentar cada viaje que he hecho como tú lo haces.
Gracias de nuevo por dejarnos este recuerdo.
JoseA.
Gracias Jose Antonio!! nada, todo es ponerse, que a veces cuesta pero tiene su recompensa ;)