Islandia es una tierra alucinante donde los paisajes indómitos roban todas las miradas. Sin embargo, si rascas un poco bajo la superficie y te acercas a las tradiciones e historia de Islandia, tu viaje pasará de ser una simple sucesión de postales a una experiencia mucho más completa.
La identidad de este pequeño país insular está profundamente unida a su entorno extremo. En esta ruta cultural por el sur de la isla, te llevo a descubrir cómo el pasado vikingo y el ingenio moderno se dan la mano en lugares emblemáticos como la granja Friðheimar y la histórica sede de Skálholt.
La granja Friðheimar: historia viva y sostenibilidad en el Círculo Dorado
Nuestra primera parada nos lleva a explorar la cara más tangible de la cultura islandesa moderna y su relación con la naturaleza. Viajando hacia el sur, nos desviamos ligeramente para visitar la famosa granja Friðheimar, un espacio que combina a la perfección la herencia antigua y la innovación tecnológica.
Los exclusivos caballos islandeses y su legado vikingo
El primer objetivo en Friðheimar es conocer de cerca a los famosos caballos islandeses. No te dejes engañar por su estatura; no son ponis, sino una de las razas equinas más robustas, puras y longevas del planeta.
Estos animales descienden directamente de los ejemplares que trajeron los colonos vikingos en sus barcos tradicionales a finales del siglo IX. Aquellos navegantes escogieron sólo a los caballos más fuertes, capaces de resistir una navegación por el Atlántico Norte (¡y en los barcos de entonces!).
Desde entonces, el aislamiento geográfico ha hecho el resto: en Islandia está estrictamente prohibida la importación de caballos para evitar enfermedades y mantener la pureza de la raza. Nunca ha entrado otra raza en Islandia, ni se ha cruzado con otros caballos
Un dato curioso y algo amargo para la cultura islandesa: si un caballo islandés sale del país para una competición o exhibición, jamás puede regresar.
Aunque verlos en las exhibiciones organizadas es interesante, mi rincón favorito para admirarlos sigue siendo contemplarlos en libertad, pastando en los prados infinitos del sur, desafiando el frío viento con su característico pelaje espeso.
El ingenio de los invernaderos geotérmicos islandeses
La otra gran joya de Friðheimar demuestra cómo los islandeses han aprendido a domar las fuerzas de la naturaleza. Aquí cuentan con enormes invernaderos alimentados con climatización geotérmica donde cultivan tomates, pepinos y frutas en un entorno donde, de otro modo, sería imposible la agricultura.
Todo el cultivo es estrictamente orgánico. Utilizan abejas importadas de Holanda para la polinización biológica, la cantidad de tierra utilizada es mínima, y el agua y la tempratura provienen de la Tierra.
La climatización geotérmica consiste en un sistema de calefacción que canaliza directamente el agua que bulle en el interior de la tierra. Se regula con termostatos. El agua fría proviene de manantiales y no hay necesidad de tratarla, como el agua del grifo que se bebe allí.
Al circular por las carreteras del sur durante la noche, verás a lo lejos estos invernaderos completamente iluminados en medio de la oscuridad. Es una estampa fascinante y un testimonio de la resiliencia de la sociedad islandesa.


Skálholt: el epicentro de las tradiciones e historia de Islandia
Si buscamos conectar con la espiritualidad y la historia medieval de la isla, la parada obligatoria es Skálholt. Hoy parece un rincón pacífico y aislado, pero durante siglos fue uno de los puntos más importantes de toda Islandia.
Fundada en el siglo XI, Skálholt fue una de las dos sedes episcopales del país y el lugar donde se erigió la primera escuela de Islandia. En el año 1075, el cronista Adán de Bremen la llegó a describir como «la mayor ciudad de Islandia».
Pensando en la historia y cultura islandesas, paramos en Skálholt, un lugar de especial importancia espiritual desde la Edad Media.
Visitar este paraje bajo las ráfagas de viento y aguanieve nos recuerda la sobriedad con la que se ha forjado el carácter insular. Detrás de la iglesia actual se extiende un cementerio sencillo y frugal.
Sin embargo, lo más valioso que custodia la memoria de Skálholt es su vinculación con la alfabetización. Islandia cuenta con una de las tasas de alfabetización más altas del mundo desde hace siglos.
Existe una profunda tradición de lectura y escritura arraigada en el alma de sus habitantes. Como suele decirse allí: “todo islandés lleva un libro en las entrañas y terminará por escribirlo”.


La cultura del bienestar: los ‘hot tubs’ y las auroras boreales
No se puede entender el día a día de este país sin hablar de su cultura termal. Disfrutar de las aguas cálidas al aire libre es un ritual social diario para los locales. Durante mi ruta por el sur, me alojé en el Hotel Hekla, un alojamiento integrado en plena naturaleza que ejemplifica este estilo de vida.
El hotel cuenta con una bañera de hidromasaje (hot tub) de agua termal en el jardín. Sumergirse en el agua caliente mientras la temperatura exterior roza los cero grados es el verdadero paraíso islandés.
Fue precisamente desde allí, o mejor dicho, desde la ventana de mi habitación, donde viví una de las anécdotas más curiosas del viaje.
La noche estaba encapotada y las previsiones daban un cielo completamente cubierto. Al mirar por el cristal, intuí una extraña forma cambiante entre las nubes. Apoyé la cámara en el alféizar y disparé una foto rápida. En la pantalla pequeña no vi nada verde y me fui a dormir pensando que era una obsesión mía.
Al regresar del viaje y descargar las imágenes en el ordenador, llegó la sorpresa: allí estaba, una tímida aurora boreal tiñendo el cielo cerrado. Una lección de oro para cualquier viajero en Islandia: hay que entrenar el ojo y, ante la duda, ¡dispara la cámara!
Si vas a pasar la noche en la zona, pero tu alojamiento no tiene baño termal, puedes echar un ojo a los baños termales Krauma, en la localidad de Reykholt. Puedes reservar aquí las entradas.




Guía práctica: cómo organizar tu ruta cultural por el sur
Cómo llegar y transporte recomendado
Para recorrer estos puntos del Círculo Dorado y el sur de Islandia a tu propio ritmo, alquilar un coche es totalmente imprescindible. La red de transporte público no llega con frecuencias adecuadas a lugares históricos como Skálholt o granjas del interior.
Viajar con seguro puede parecer un detalle menor hasta que lo necesitas. Si todavía no tienes el tuyo, aquí puedes aprovechar este descuento. Y si quieres saber qué seguro te conviene más, consulta antes mi guía de Viajar Seguro.
Consejos para la visita
Si después de empaparte de cultura quieres añadir una dosis de aventura extrema en la zona, no te pierdas mi guía para hacer un trekking en el glaciar Sólheimajökull.
Lo que seguro te estás preguntando sobre la cultura de Islandia
En definitiva, recorrer el sur de Islandia con los ojos abiertos a su historia transforma por completo el viaje. Conocer el legado indomable de sus caballos, maravillarse ante el ingenio sostenible de sus invernaderos o pisar el suelo cargado de memoria de Skálholt nos ayuda a entender cómo este pueblo ha aprendido no sólo a sobrevivir, sino a abrazar un entorno tan hostil. Y es que, entre rituales de agua caliente y cielos que te regalan auroras boreales, la cultura islandesa se te mete bajo la piel casi sin darte cuenta. ¿Te animas a descubrir esta faceta de la isla? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
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Muy buenas fotos Alicia , el país debe ser sensacional para ir en verano, pero de momento se sale de mi presupuesto :) . Ya me contarás en directo sobre las peculiaridades. Un abrazo
Hola Iván!! gracias!! pues sí, es sensacional, en verano, en primavera… seguro que en invierno también hay no se puede visitar más que el sur por los accesos, pero efectivamente, es caro de narices!! Bueno, seguro que a base de mortadela y campings y couchsurfing no es para tanto :D
ok, a ver si nos vemos y te cuento!!
Un abrazo
¡Que maravilla!
Yo tampoco llego a comprender eso de las razas puras… con lo bonica que es mi perra y, a saber de dónde y de qué clases de perros salió…
La comida en el Hotel Hekla (donde yo también pasé una noche) es una maravilla. Comí el mejor cordero de todo el viaje.
Y de los glaciares qué decir. Era la primera vez que veía uno y para mí fue una experiencia única.
Un saludo ;)
Anda! no recordaba que también habías estado en el Hekla!! realmente Islandia te llena de experiencias únicas en poco tiempo, es genial, lástima que esté siempre "en el ojo del huracán", ja, ja.
Un abrazo, y no te pierdas el siguiente post, este viernes ;)
que espectacular sinceramente demasiado bello este pais… abrazos..
Gracias Antony! Me alegro haber transmitido lo espectacular que es. Islandia es realmente increíble :)
Un abrazo
Alicia