templo bayon Angkor

Seguimos en la calurosa y húmeda selva que alberga los templos de Angkor, esa maravilla arqueológica que comencé a contaros en el anterior post 🙂

Hoy viene “el plato fuerte”, los templos que a mi entender son más espectaculares -de la ínfima parte que llegué a ver ya que esta extensión es realmente enorme-.

Los templos de Angkor: Bayon, un sueño de caras de Buda

Lo visitamos cerca del mediodía y prácticamente no había nadie, por lo que la cosa mejoró mucho en cuanto a desquitarme de esa sensación de “parque temático” que tuve en otros momentos. No obstante, fue la peor hora en calor, ag!!

Este templo es como un bosque de piedra, lleno de torreones, muchos con pequeñas capillas en su interior, donde lo grande grande y que a mi me “enganchó” son las caras de Buda que forman el cuerpo de dichas torres. Los cuatro lados de cada torre tienen un rostro gigantesco de Buda, y cada uno con una expresión diferente.

caras de buda en bayon templos de angkor

Son diferentes, pero mirándolas atentamente todas lograban provocarme una sensación de bienestar, de paz. Un fenómeno que en ningún otro sitio, hasta la fecha, he vuelto a encontrar.

buda de piedra con túnica naranja templos de angkor

Por lo visto, originalmente había más de 200 rostros del “señor compasivo” mirando los puntos cardinales, vigilando y protegiendo al pueblo khmer.

Las caras “me miraban” directamente, y sus labios ligeramente curvados en sonrisa (junto con sus ojos) lograban el poderoso efecto que he comentado más arriba.

En otros niveles del templo (tiene hasta tres), los bajorelieves son exquisitos, pero yo me quedé tan prendada de las caras de Buda que sólo después cobré conciencia real del resto de riquezas del templo.

relieves danzarinas en bayon templos de angkor

Sin lugar a dudas, éste fue el rincón que más me sedujo de todo Angkor, y por el que volvería (a ser posible, firmando por menos calor y humedad, y en condiciones de poca gente… no pido ná!!).

Por cierto, frente a él hay uno de los templos actualmente en uso. En este caso, algunas monjas custodian, cuidan y/o alimentan a la gran estatua de Buda que se alza “bajo palio” y que además puede proporcionarnos algo de sombra, je, je.

monjas junto a gran buda templos de angkor

Y también algunas tiendas e incluso restaurantes donde encontrar con qué rehidratarse. Aquí viven familias humildes, las pocas que habitan el yacimiento, y que se ganan la vida con lo que los turistas consumen.

mujeres y niña con bicicleta templos de angkor

Los templos de Angkor: el Angkor Vat

Creo que es el más famoso. Desde luego es el que aparece sí o sí en las postales y libros de este gran yacimiento.

Es el centro neurálgico de esta enorme ciudad antigua, o al menos es lo que creemos a partir de las ruinas que han quedado.
Con un gran foso a su alrededor por el que sobrevuelan las libélulas y flotan los nenúfares, las larguísimas pasarelas o caminos de piedra que hay que recorrer para llegar al complejo de edificios principales se hacen interminables bajo el fulgurante sol -de nuevo-.

angkor wat

Aquí sí me vi un poco apurada, ya que casi no me quedaba agua ni había ningún sitio para comprarla (a no ser que volviera atrás, y cruzara otra explanada sin sombras hasta los puestos… era una distancia). Llegué a marearme, supongo que porque perdí muchísimo líquido en muy poco tiempo al no parar de sudar a chorros, y recuerdo que pensé que era una situación de lo más absurdo: rodeada de turistas con sus provisiones de agua y sintiéndome tan “sola y desvalida”. Bueno, que me estoy poniendo dramática, juas!! En fin, un ratito sentada a la sombra me vino muy bien ;D
avenida de angkor wat templos de angkor

Consejo: los paraguas vienen bien tanto si llueve como si no, y sobre todo no racaneéis en cuanto a la cantidad de agua con la que enfrentarse a esta maravilla, aunque signifique más peso a la espalda.

Bueno, Angkor Wat es impresionante en tamaño y en el arte que contiene, especialmente las estelas de relieves que recorren las galerías porticadas del edificio principal, al final de la gran pasarela. Estelas que narran los grandes poemas épicos indios: Mahabharata y Ramayana. 
El Mahabharata narra el conflicto entre dioses y demonios, que por supuesto termina con el triunfo de los primeros, faltaría más! 😀
El Ramayana cuenta las hazañas de Rama, una reencarnación del dios Visnu.

Estelas que me recordaron muchísimo a las que hay en Persépolis, en Irán.

relieve de batalla en templos de angkor

Trabajos finísimos y preciosos que se van desgranando en muchas de las paredes del templo y que han dado muchas pistas a los arqueólogos acerca de las diferentes épocas, las vestimentas de hombres y mujeres, etc.

…y todo ello junto con las sombrillas, inciensos y altarcillos que los actuales monjes se dedican a poner, manteniendo vivo este lugar de culto. Probablemente no sería así en el pasado, sino mucho más ostentoso y barroco. Quién sabe.

relieves danzarinas sonriendo templos de angkor

dos monjes con túnicas naranjas en templos de angkor

Llamadme loca, pero sigo viendo los rasgos de antaño en los camboyanos de hoy en día, como los del pequeño ayudante de un monje que se dedicaba a bendecir a todo aquél que lo solicitara, entre los pórticos de este gran templo.

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Pero no, no me gustó encontrarme con un grupo de danzarinas que vestidas como en los relieves del templo, daban un toque de “parque temático” a la vorágine de turistas que llenan el templo.

Y hoy no puedo evitar recordar la historia de aquella danzarina de la que el dictador actual se encaprichó, la “secuestró” como esclava sexual y acabó muriendo… En Camboya siguen pasando muchas cosas que aquí no llegan 🙁

relieves en paredes templo templos de angkor

Acabando la jornada en lo alto de un templo

Finalizo el post con la puesta de sol en el templo al que todo el mundo acude, guiados por sus guías e incluso por los guardias del parque. Por favor, si podéis, evitadlo… creo que es lo peor que se puede hacer. Os dejo una toma del “ambiente” que se vivía en lo alto de aquél templo. En fin, una experiencia más.

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