Irlanda Glendalough

Mientras aún resuenan los ecos de los músicos del Temple Bar de Dublín, o de otros tantos pueblos y ciudades donde tocan sus acordes en los pubs umbríos pero acogedores… mientras reviso y “proceso” las fotos del viaje, tratando de seleccionar las que más me gustan pero sabiendo que nunca reflejarán del todo lo visto y sobre todo lo vivido y sentido… He recordado que tenía un blog, je, je, y que no estaría mal que fuera recopilando las ideas que me vienen a la cabeza en estos días sobre Irlanda, esa isla del Atlántico Norte.

Dublin

Como ya comenté en el último post antes de irme de vacaciones éste ha sido el destino “plan B” de las mismas, y francamente ha estado muy bien.
Irlanda bien merece no sólo las 3 semanas que he pasado allí, sino, al menos un par más… aunque en mi caso no podía ser por razones laborales.

Efectivamente, mi compañera de viaje y yo nos hemos dejado cosas “importantes” que ver, pero no queríamos hacer un viaje con prisas, ni con palizas de carretera, ni con esa sensación de ver-llegar-disparar la cámara-salir al siguiente sitio.
Con cierto pesar, observé cómo muchos otros españoles sí lo hacían así. Bueno, cada cual tiene su manera de viajar, pero no es la mía 🙂

Impresiones de Irlanda, una pequeña-gran isla

A lo que iba: Irlanda. Una pequeña-gran isla, por lo visto poco más grande que Andalucía.
La isla esmeralda la llaman, y efectivamente el color verde predomina y no palidece ni bajo los grandes nubarrones que frecuentemente cubren los cielos, aunque en nuestro caso hemos tenido muchísima suerte con el tiempo, y hemos disfrutado del sol no un día ni dos, si no casi todos los días! (aunque fuera a ratos ;))

Kells

Pero no todo es verde. La roca de sus iglesias, abadías y castillos de cuento, amén de los magníficos restos arqueológicos del Neolítico y las edades del Bronce y Hierro

RingofKerry

los colores de las puertas y fachadas de las casas, que quizá buscan romper la monotonía del esmeralda

Wicklow

…la propia estética del personal, especialmente de las féminas, que siguen esa línea de colorido y estampados explosivos, de combinaciones imposibles y a la vez ¿por qué no? posibles.

Kilkenny

Tierra de escritores

Como Samuel Beckett, G.B.Shaw, James Joyce, Oscar Wilde, Oliver Goldsmmith, Jonathan Swift, Patrick Kavanagh, etc.
Tierra con una concentración de Premios Nobel que ya la quisiéramos aquí (méritos no hacemos, eso está claro, y no me refiero a los individuos).

Dublin

Tierra de escenarios cinematográficos

Que además los de allí han decidido que tienen un interés turístico nada desdeñable, especialmente en lugares como el pueblecito de Cong, donde John Ford rodó gran parte de The Quiet Man (El hombre tranquilo). Ya iré situando algunos de estos escenarios ;).
Debe ser que sus paisajes y patrimonio histórico no dejan indiferente a nadie, mucho menos a aquéllos con una sensibilidad artística.

Sitios en los que no me importaría perderme, no señor…

Una temporadita ante la libertad del horizonte, buscando la soledad, en medio de un paisaje melancólico y poético, que invita a quedarse junto a la chimenea leyendo o a salir y disfrutar de las clemencias e inclemencias del tiempo caminando por los solitarios caminos, son la mejor forma de desconectar concéntradote sólo en la belleza que te rodea.
No, no me importaría nada perderme en el Burren, o en los campos de Connemara, o en la Península de Dingle, por ejemplo. 

Burren

Irlanda, creo que el primer país intervenido por la UE en esta gran crisis económica o golpe de estado colectivo y cometido por los Mercados (con la inestimable ayuda de nuestros gobernantes).
Intervenido, sí, pero sin grandes alharacas por su parte, como si hubieran aceptado que es lo que se “merecían” después de haber llegado a ser el Tigre Celta haciendo trampas, como todos (Tigre del que aún quedan rastros, como los coches de lujo que siguen siendo muy visibles en las calles y carreteras). Creo que ahora están pensando en destruir una parte de la pila de viviendas nuevas que construyeron en esa época de éxito capitalista. Supongo que para que no bajen los precios.
Desde luego los carteles de casas a la venta y en alquiler están por todas partes!!

Dublin

Y unos precios… que suelen duplicar a los de España. Precios de supermercado, precios de gasolina, de hostelería. Sí, es lo peor de este destino, junto con la gastronomía. Un día me eché a reír, qué iba a hacer, cuando vi una tienda que anunciaba “todo a 2 €”… el equivalente a “todo a 1 €” español. Pues eso.

No sé si por su carácter afable y casi Mediterráneo, o porque ya saben que la vida sube y baja y lo mejor es quedarse con el día a día (esa Gran Hambruna…), el caso es que no se observan caras de crispación, depresión, o voces más altas que las de la conversación alegre y charlatana que tienen. Desde luego su tasa de paro no es ni de lejos como la de España, aunque no sé qué nivel de calidad y sueldos tienen al respecto. Pero aun con todo, sí se observa un buen número de gente pidiendo por la calle en Dublín, no así en los pueblos y ciudades más pequeñas por donde nos hemos movido.

La defensa de los productos irlandeses (alimentación, sobre todo) es permanente en los carteles de reclamo de restaurantes y pequeños comercios, incluso de algunos grandes.

Kilkee

País católico en buena parte, la familia es importante y se observa fácilmente: parejas jóvenes con más de 2 hijos es la norma, y muchas embarazadas; parejas más mayores con sus hijos adolescentes o jóvenes comiendo juntos en armonía (al menos aparente) o haciendo turismo de interior.

El medio ambiente también es importante, como en otros países europeos entre los que no está España. Calles y aceras limpias, parques cuidadísimos, papeleras (aunque a veces escasean, o están tan camufladas que yo no sabía distinguirlas), no sé cuántos contenedores de reciclaje, y la práctica ausencia de bolsas de plástico en los comercios -muy importante-, son signos visibles para el viajero.

Una tierra que no se ha recuperado de la Gran Hambruna y la emigración a EEUU

La pequeña-gran isla que por culpa de la Gran Hambruna se vio diezmada. Hambre que mató y que expulsó forzadamente a gran cantidad de sus gentes. Tantos se fueron, tantos se quedaron al otro lado del océano, que la población nunca se ha recuperado en términos numéricos, ¿y emocionales? Algo tendrá que ver este triste capítulo de la Historia con su carácter, su “saber llevar” los pequeños o grandes dramas, las crisis…

Hoy visitas Irlanda y reconoces su impronta en Norteamérica: la música country, el gusto estético, los jardines curiosamente adornados, la fast food y las enormes raciones junto con las consecuencias de ello en los cuerpos, etc.

Y a su vez, reconoces la impronta de los ingleses aquí! Los jardines, el té, el gusto estético, je, je…

Y a su vez, conoces la cultura ancestral de la isla: la música celta y country siempre presentes, la cultura celta y lo poco que sabemos de ella a través de los restos arqueológicos ya mencionados, las leyendas y mitos que se fueron fraguando para darles una explicación y que hoy forman parte de los reclamos turísticos y los souvenirs.

Una gran y agradable mezcla que se ve envuelta irremediablemente en su naturaleza y su historia.

Y no dejo de acordarme de la escapada a Sicilia, donde tanto me impresionó el mestizaje que encontré y se respiraba. Este es otro buen ejemplo que sigue probando que digan lo que digan los nacionalismos (locales y de Estado) y/o los totalitarismos, estamos hechos de “mil leches”, somos producto o consecuencia de ello, y no es malo sino todo lo contrario! Y tratar de negarlo es… de imbéciles.

Así ha sido, más o menos, Irlanda para mi… ya “sólo” queda contaros los detalles, y enseñaros algunas fotos que dan fe de ello 😉

Dublin

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