Moçamedes, antes Namibe, es considerada la puerta de entrada al desierto del Namib, en el sur de Angola. Se trata de una ciudad muy agradable, con aire nostálgico, arquitectura colonial, y aire marinero. Aquí tienes una guía de qué ver en Moçamedes y más consejos prácticos.
Cómo llegar a Moçamedes (Namibe)
En avión (La opción más rápida)
La forma más común y cómoda de llegar desde la capital, Luanda, es volando al Aeropuerto Welwitschia Mirabilis (MSZ), antes llamado aeropuerto Yuri Gagarin, que está a unos 7 kilómetros de la ciudad. Se trata de un aeropuerto pequeñito pero nuevo, en medio del desierto.

Por carretera desde Luanda
Si decides conducir desde Luanda, la capital, ten en cuenta que son unos 950 kilómetros de distancia.
Es un viaje que requiere de todo un día (aunque Google diga que la haces en 12-13 horas, a mí me dijeron que ni de broma… unas 20-24 horas sería más realista, y esto sin parar a dormir).
También se aconseja que lleves un vehículo 4×4 bien preparado, ya que algunos tramos de la carretera principal pueden estar en condiciones complicadas según la época del año.
Por carretera desde Lubango (La ruta más espectacular)
Si ya estás recorriendo el sur del país, la ruta por carretera desde Lubango es una de las experiencias más chulas de Angola.

No te pierdas mi guía para viajar al sur de Angola, llena de consejos prácticos basados en mi experiencia.

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Un poco de historia
Aunque la región sur estaba habitada originalmente por pueblos nómadas como los Herero y los San, la ciudad actual fue fundada oficialmente por los portugueses en 1840.
A diferencia de otras ciudades coloniales, Moçâmedes recibió una fuerte influencia de colonos procedentes de Brasil y Madeira, quienes buscaban nuevas oportunidades y se adaptaron a las duras condiciones del desierto del Namib.
Históricamente, la ciudad ha girado en torno a los siguientes pilares:

El Cambio de Nombre
Tras la independencia de Angola en 1975, la ciudad fue rebautizada como Namibe en 1985 para borrar el legado colonial.
Sin embargo, en el año 2016, tras un proceso de consulta y revisión histórica, la ciudad recuperó su nombre original: Moçâmedes, aunque Namibe sigue apareciendo en muchos sitios y no tengo claro si sigue siendo el nombre legal.
Qué ver en Moçamedes: los imprescindibles de la ciudad
Antes de hablar de cada uno de los atractivos de Moçamedes, tengo que decir que esta ciudad me gustó mucho.
Me sentí bien en ella desde el primer momento, y no me habría importado pasar algo más de tiempo y profundizar en ella, por ejemplo visitando su afamado puerto de pesca.
Es, además, un sitio muy fotogénico, y de hecho voy a empezar por este aspecto.
Arquitectura colonial
El gran atractivo de Moçamedes reside en su arquitectura colonial, distribuida en calles rectilíneas con edificios pintados de colores, y para descubrirla no hay más que pasear por ellas.
Es fácil orientarse, con el mar a un lado y el desierto al otro, y el diseño de cuadrícula. Además, las calles son bastante amplias y es fácil encontrar elementos que te ayuden a no perderte, ya que casi todas las casas son diferentes.

Moçamedes se diseñó siguiendo una estructura de «Cidade Alta» (Ciudad Alta) y «Baixa» (Ciudad Baja), aprovechando la topografía, para separar las funciones administrativas de las comerciales y portuarias.
Dicen que en Moçamedes se puede ver claramente la evolución del urbanismo colonial portugués, desde una arquitectura funcional y neoclásica del siglo XIX, hasta el Art déco de los años 20 y 30 del siglo XX, y el Movimiento Modernista y Tropical (1950-1970).
Más allá de los detalles “técnicos”, la verdad es que hay muchas calles y edificios que ofrecen estampas muy bonitas. También los comercios, ya que muchos conservan los carteles antiguos.
En ocasiones, parece que estás en una calle de Cuba o de algún otro país caribeño. Y, lo mejor: insisto en que se respira un ambiente relajado y amable.
A los moçamedenses les gusta mucho que les saludes en portugués con un “bon día”, o les des las gracias con un “obrigado/obrigada”.


Museo Municipal
El Museo Municipal fue una agradable sorpresa que no teníamos en nuestros planes. Al estar en la misma calle que nuestro hotel, pasamos por la puerta y vimos la placa que lo anuncia, pero era por la tarde y ya había cerrado.
Al día siguiente, tuvimos más suerte y nos encontramos con la puerta abierta. Parecía que estuviéramos entrando en una casa particular, ya que no había ningún mostrador o control de alguna clase, pero al cabo de unos segundos apareció una mujer.
Muy amable, nos preguntó si queríamos hacer una visita guiada y le dijimos que no. La verdad es que no sabíamos si nos iban a cobrar por ello, y cuánto… y tampoco queríamos entretenernos mucho. Entonces nos dijo que podíamos visitar las tres salas que hay en la planta baja, a nuestro aire y de forma gratuita.
En estas hay una exposición de objetos étnicos y de la época colonial, incluyendo fotografías antiguas y algunos paneles explicativos de Moçamedes y la región.

Mientras estábamos desperdigados entre las vitrinas, la misma mujer volvió y nos invitó a subir a la planta de arriba. Allí, entre largos pasillos, hay varios despachos con funcionarios y una biblioteca que atesora libros muy antiguos. Saludamos a las dos mujeres que estaban trabajando allí y que fueron más que amables, y justo entonces un hombre nos pidió que le acompañáramos a otro lugar dentro del edificio.
Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos subiendo a la torre del edificio, que parece un palomar antiguo. Desde allí arriba se obtiene una panorámica de Moçamedes de 360º y nos enteramos de que estamos en el edificio más antiguo de la ciudad.
No te sé decir qué horarios tienen, pero si vas por Moçamedes, intenta visitarlo. Mejor por la mañana. Y di que sí a la visita guiada, creo que tampoco la cobran. Lo que está claro es que les gusta y quieren mostrar su historia, y que no van muchos turistas por allí.

Mercado municipal
El Mercado municipal es un edificio construido en 1960 que, en principio, no parece bonito, pero como todos los mercados, es una oportunidad para observar la vida local, y por eso fuimos a visitarlo.
Los puestos están distribuidos entre columnas revestidas con placas de mármol hasta media altura, y la señora de un puesto nos dijo que es piedra traída de las canteras de la zona.
La verdad es que estaba muy tranquilo y no sabíamos si es que llegábamos pronto o tarde. Esa señora nos dijo que suele estar como lo encontramos, ya que la actividad de la ciudad no es muy alta. Ni hay mucha población, ni mucho ajetreo en general.
Este mercado está dedicado a las frutas y verduras, mientras que las carnes y los pescados se concentran en otros dos puntos de la ciudad. Según dicha mujer, para evitar que haya muchas moscas y olores. Por cuestiones de higiene, vaya. También nos informó de que el mercado de pescado se despliega los lunes y viernes.

Una anécdota
Recuerdo que, al salir del edificio, nos cruzamos con un joven acompañado de un grupo de chavales. Nosotros nos quedamos parados fuera, hablando de no sé qué, y me di cuenta de que ellos también se habían parado y él nos miraba mucho.
Yo no entendía muy bien por qué nos miraba, hasta que se acercó y nos dijo que es profesor de inglés, que habla cinco idiomas, entre ellos el español (muy bien) y lo ha aprendido porque, en sus palabras, ama el flamenco.
Ese día estaba dando un paseo con sus alumnos, como hacía con frecuencia, porque es de la opinión de que los idiomas se aprenden mejor con los estímulos de la vida cotidiana. Me encantó su iniciativa y desde aquí le mando un saludo 😊
Estación de tren
La estación de tren es otro de los sitios emblemáticos que ver en Moçamedes, aunque no es especialmente espectacular.
Se inauguró hacia 1908, pero su aspecto actual es el fruto de la reconstrucción realizada por China y finalizada en 2011. En realidad, no sólo reconstruyeron el edificio, también toda la línea férrea, ya que quedó bastante destruida por la guerra civil.
Como he señalado más arriba, Moçamedes es uno de los extremos del Caminho de Ferro de Moçâmedes (CFM), una línea de casi 800 kilómetros, de las más grandes de toda África. Pasa por Lubango, entre otros puntos, y termina en la ciudad de Menongue.
El viaje transcurre desde el nivel del mar en el desierto, hasta los casi 1.800 metros de altitud en Lubango, cruzando paisajes desérticos y montañosos impresionantes.
Si tienes mucho tiempo, seguro que la experiencia de viajar en tren es muy chula. Lo malo es que no hay horarios publicados, así que se trata de ir y preguntar, pero hay al menos un servicio a la semana.
Además de entrar a curiosear en la estación, puedes pasear por las vías del tren y cruzarlas para llegar a la playa (después de asegurarte de que no venga un tren, je, je).

Mirador de la Fortaleza São Francisco de Penedo
Moçamedes cuenta con una fortaleza construida por los portugueses en 1788, igual que Luanda.
Estas construcciones eran imprescindibles para la protección de las costas y los habitantes de la colonia. De hecho, ya mencioné en el post de Ilha dos Tigres que la construcción de este fuerte animó a los pescadores a establecerse allí.
En este caso no se ha hecho museo y está ocupada por los militares, así que no se puede visitar por dentro, pero no pasa nada si subes hasta la entrada para admirar las vistas de la costa desde esta altura, que aunque no sea muy alta, ayuda a tener perspectiva. No tengo ninguna foto decente, por cierto, así que tienes que ir 😉
Iglesia de Santo Adrião
Muy cerca de la fortaleza, cruzando la calle o carretera junto a la costa, está la Iglesia de Santo Adrião, muy visible con su fachada pintada de amarillo suave y beige, y sus dos torres.
Todo un símbolo de la Ciudad Alta, fue inaugurada en 1850, apenas unos años después de la fundación de la ciudad.
Su dedicación a Santo Adrião (San Adrián) no es casual: es el patrón de la ciudad y su festividad ha sido, históricamente, el evento social y religioso más importante para los habitantes de Moçâmedes.
Las fiestas son en septiembre y durante las mismas se celebran procesiones y ferias a las que acuden gentes de toda la provincia de Namibe.
Sus torres servían como punto de referencia para los marinos que se aproximaban a la bahía, y es uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
En principio la puedes encontrar abierta en los horarios de culto.
La Marginal, el paseo de la playa
En dirección norte, desde el fuerte, puedes caminar por el paseo junto a la playa que se conoce como La Marginal.
Es muy agradable, con zonas donde hay bancos y unos curiosos arcos pintados de colores, además de palmeras.
Va muy bien para pasar la tarde, estirar las piernas, tomar una cerveza en algún chiringuito, interactuar con la gente de Moçamedes y disfrutar de la vista del mar.


Dónde dormir y comer en Moçamedes
Nosotros nos alojamos en el Hotel Chik Chik Moçamedes, un tres estrellas muy solvente, con piscina y buen desayuno. Además está en pleno centro colonial y cuenta con un patio para guardar el vehículo, si llevas tu coche.
No obstante, hay unos cuantos alojamientos de distintas categorías en la ciudad, bastante céntricos. Includo hay un camping en la playa.
Para cenar fuimos al Restaurante Suculenta, que a pesar de tener una pinta de discoteca con luces de colores, es un sitio que merece mucho la pena si te gusta la carne a la barbacoa. También hacen pescados a la brasa y otros platos, y el personal se desvive por atenderte bien. Además, es barato.
En otro sitios he leído que hay muchos restaurantes donde comer buen pescado, en especial en la zona de la playa, pero nosotros sólo estuvimos una tarde y una noche, ya que al día siguiente salimos hacia el desierto a media mañana. Pudimos dar otro buen paseo, pero no nos quedamos a comer en la ciudad.

Qué ver en los alrededores: el desierto del Namib y la costa
Moçamedes es, como decía al principio, la puerta al desierto del Namib, y a no muchos kilómetros puedes empezar a disfrutar de este entorno árido y, al mismo tiempo, lleno de curiosidades.

Lo ideal es ir a Moçamedes y hacer una expedición de mínimo una semana para llegar a Bahía dos Tigres, la Ilha dos Tigres, la Foz de Cunene (desembocadura del río Cunene) y explorar parte del Parque Nacional de Iona. Pero si no tienes tanto tiempo, puedes visitar sitios más cercanos con algo menos de esfuerzo logístico.
Baia dos Flamingos
A unas dos horas y media de conducción desde Moçamedes llegas a este pequeño paraíso en los dominios de la Reserva de Namibe. Eso sí, hay que conocer la ruta, ya que una parte es por pistas que apenas se distinguen en el paisaje desértico.
Allí está el Flamingo Lodge, un alojamiento de tipo rústico, con cabañas que cuentan con ducha y un restaurante con una terraza sobre las rocas que es ideal.

No muy lejos hay cañones de rocas calizas como el Flamingo Canyon, que bien valen una caminata para alucinar con la geología del lugar, y en la región abundan las majestuosas Welwitschia Mirabilis , una planta endémica del desierto del Namib.
En la zona también te puedes encontrar con alguna gacela, burros salvajes y chacales, además de lobos marinos en las playas.
La Welwitschia Mirabilis es considerada como un “fósil viviente” porque es la planta más longeva del planeta. Puede llegar a vivir entre 1.000 y 2.000 años, y se desarrolla sólo en este desierto, en Angola y Namibia.
Hay plantas macho y plantas hembra, que se fecundan gracias a la acción de los insectos. Consigue el agua del rocío nocturno o el de las brumas del mar, atrapándola en sus grandes hojas, así como extendiendo una raíz central que puede llegar a muchos metros bajo tierra.


La Roca Antek y el Arco
Uno de los sitios que no llegué a visitar, pero me hubiera gustado, es la Roca Antek y el Arco. Se trata de un paisaje rocoso, similar al cañón de los Flamingos, donde hay un gran lago al que van los flamencos, aunque es posible que el lago te lo encuentres seco, ya que depende de que llueva.
El Arco es un gran arco de piedra natural que, para los que hemos viajado a Chad o Argelia, seguramente se nos queda pequeño, pero es muy fotogénico y suele ser frecuentado por los turistas locales, además de extranjeros.
Tombua
Un poco más al sur está la ciudad de Tombua o Tombwa, también en la costa y con algunos ejemplos de arquitectura colonial portuguesa, ya que fue y sigue siendo otro punto pesquero importante de esta costa.
Tombua es el último lugar donde abastecerse de combustible y comida si quieres entrar en el Parque Nacional de Iona y llegar a la espectacular Baia dos Tigres, ya en terreno salvaje.
Yo la vi de lejos, así que poco más puedo contarte, pero creo que no hubiera estado mal dar una vuelta por el puerto y sus calles.
Baia e Ilha dos Tigres
La Bahía de los Tigres y la Ilha dos Tigres, ya en el Parque Nacional de Iona, requieren de más logística y tiempo de camino. De hecho, lo habitual es hacer noche en la Baia dos Flamingos y continuar al día siguiente.
Además, no puedes llegar en cualquier momento. Hay que aprovechar las mareas bajas de la luna llena y la luna nueva, que son más pronunciadas, porque es el único momento en el que el mar se retira lo suficiente para dejar espacio entre las altísimas dunas y el agua. Lo suficiente como para poder circular con 4×4 por el Doodsakker.
Si vas por tu cuenta, debes contactar con alguna agencia que haga este tour, y circular con otro coche por seguridad. Pero te aseguro que merece muchísimo la pena porque es un lugar único en el que vas a sentir que estás viviendo una aventura de verdad.
Te recomiendo invertir un par de noches en la Baia dos Tigres y navegar hasta la Ilha dos Tigres.

Lo que seguro te estás preguntando sobre Moçamedes
En resumen, esta es una parada necesaria y muy interesante de cualquier viaje al sur de Angola. Espero que esta guía de qué ver en Moçamedes en un día, te sirva de referencia para explorarla por tu cuenta, y me encantará saberlo si lo cuentas en un comentario 😉
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