Hay destinos que llevan décadas en el imaginario viajero sin que muchos se atrevan a dar el paso. Uzbekistán es uno de ellos. Y es una pena, porque este país de Asia Central esconde algunas de las ciudades más sobrecogedoras que he visto en mi vida: monumentos de azulejos turquesas que brillan bajo el sol del desierto, bazares que huelen a especias y a historia, y una hospitalidad que descoloca por generosa. Si llevas tiempo dándole vueltas y no sabes por dónde empezar, este post es para ti. Te cuento cómo organizar qué ver en Uzbekistán en unos 8 días, con toda la información práctica que necesitas antes de comprar el vuelo.
Uzbekistán: datos prácticos antes de viajar

Cómo llegar a Uzbekistán
Desde España no hay vuelos directos a Uzbekistán. La conexión más habitual pasa por Turquía con Turkish Airlines o Pegasus, haciendo escala en Estambul con destino a Taskent (TAS), la capital, aunque también hay vuelos a Samarcanda. Otras opciones incluyen escala en Dubái con Emirates.
El tiempo de vuelo total ronda las 7-9 horas dependiendo de la escala. Taskent suele ser la entrada más práctica si quieres hacer la ruta de norte a sur (o al revés), pero también puedes entrar por Samarcanda si prefieres empezar por el corazón del viaje, aunque en principio hay menos cantidad de vuelos y puede ser un poco más caro. No obstante, echa un vistazo antes de descartarlo.
Visado para Uzbekistán
Los ciudadanos españoles pueden entrar a Uzbekistán sin visado para estancias de hasta 30 días, gracias a un acuerdo de exención vigente desde 2018.
Eso sí, tu pasaporte debe estar vigente hasta más de 3 meses después de la fecha de salida del país. Además, hay que hacer un registro que normalmente lo gestionan los hoteles al hacer el check-in, pero si vas a acampar, por ejemplo, tendrás que hacerlo online (y pagar la tasa). Lo chequean cuando sales del país.
Como digo siempre, comprueba siempre esta información en fuentes oficiales, antes de tu viaje y con buen margen de tiempo. No te fíes de otros medios como este mismo blog o las redes sociales. ¿Por qué? Porque estas normativas y acuerdos pueden cambiar de la noche a la mañana, y a los creadores de contenido no siempre nos da tiempo a actualizar la información con total puntualidad (no somos robots).
Un buen sitio para empezar es la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el apartado de Recomendaciones de viaje.
Moneda en Uzbekistán
La moneda local es el som uzbeko (UZS). Los billetes tienen denominaciones altas (1 USD equivale a más de 12.000 som), así que prepárate para manejar fajos de billetes muy gordos (echa un monedero grande a la maleta, por cierto).
Lo mejor es llevar euros o dólares en efectivo y cambiarlos en las casas de cambio oficiales, que ofrecen mejores tipos que los bancos.
Las tarjetas de crédito se aceptan en hoteles de cierta categoría y algunos restaurantes, pero el efectivo sigue siendo el rey en mercados, transporte y comercios locales.

Mejor época para visitar Uzbekistán
Al tener un clima continental extremo, las estaciones intermedias son las mejores la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre): temperaturas agradables, luz perfecta para fotografiar y menos calor extremo.
El verano puede ser brutal en el interior, con temperaturas que superan los 40°C en ciudades como Samarcanda y Bukhara, por no hablar de Khiva que está en pleno desierto.
El invierno es frío y seco, con gélidas noches en el desierto, pero tiene su encanto en la casi total ausencia de turistas.
Cómo moverse por Uzbekistán
El tren es el principal y mejor medio de transporte público en Uzbekistán. Desde hace unos cuantos años opera el Afrosiyob, un tren de alta velocidad que conecta Taskent, Samarcanda y Bukhara de forma cómoda, rápida y barata.
Aquí tienes el enlace a la web oficial de los trenes uzbekos. Si viajas en los meses de verano, conviene que reserves los billetes con antelación.
El tramo Taskent-Samarcanda se hace en unas 2 horas, y Samarcanda-Bukhara en poco más de 1,5 horas. Es la opción más recomendable si viajas por tu cuenta.
Para llegar a Khiva, la opción habitual es el tren nocturno desde Bukhara hasta Urgench (3-4 horas) o el vuelo desde Taskent o Bukhara, seguido de un taxi de unos 30-40 minutos hasta la ciudad. También hay autobuses interurbanos (marshrutki) más económicos pero más lentos.
Dentro de las ciudades, los taxis son baratos y abundantes. Puedes usar apps como Yandex Go o negociar directamente con conductores locales. Y en la capital hay un metro que ya de por sí es un sitio que ver, además de ser eficiente.
Una alternativa, sobre todo si sois varias personas, es contratar un traslado privado entre estas ciudades. Los hay que pueden salir muy bien de precio y pueden resultar muy cómodos. Aquí tienes el de Tashkent a Samarcanda.

El mejor seguro de viaje para Uzbekistán
Uzbekistán es un destino fuera de los circuitos habituales europeos, lo que significa que la asistencia médica puede ser limitada según la zona. Es imprescindible contratar un seguro de viaje con cobertura médica amplia antes de salir.
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Para viajar a Uzbekistán te recomiendo su seguro Totaltravel, que tiene una cobertura de salud muy amplia, repatriación o transporte sanitario de heridos y enfermos ilimitada, avión medicalizado, muy buenas coberturas por pérdida de equipaje, etc.
Además puedes añadir, en el momento de la contratación, la cobertura de cancelación y ampliar algunas coberturas como la de accidentes o la de equipaje. Ah, y cubre actividades deportivas amateur, por ejemplo el senderismo.
Que conste que en este mismo blog también promociono IATI Seguros y con ellos puedes beneficiarte de un 5% de descuento, pero para este caso yo elegiría Intermundial por lo que te he comentado.
Una de las mejores inversiones de cualquier viaje es un buen seguro. Si aún no lo has contratado, aquí tienes un descuento. Y si quieres saber qué seguro te conviene más, consulta antes mi guía de Viajar Seguro.
Qué ver en Uzbekistán en 8 días: la ruta completa
Una semana larga es tiempo suficiente para conocer las cuatro ciudades principales de Uzbekistán sin agobios. La ruta clásica va de Tashkent a Samarcanda, de ahí a Bukhara y, si el tiempo alcanza, a Khiva. Aquí te propongo cómo distribuirlo (habría que añadir los días de vuelos internacionales):
Tashkent, la capital que sorprende
Tashkent es la gran desconocida del viaje a Uzbekistán. La mayoría de los viajeros llegan, duermen y salen hacia Samarcanda al día siguiente. Yo misma lo hice así cuando visité el país, aunque ha mejorado bastante desde que la pisé por primera vez.
La capital merece al menos un día completo, y si llegas en domingo, no te pierdas el mercado de Chorsu.
Qué ver en Taskent
El Bazar Chorsu es uno de los mercados cubiertos más fotogénicos de toda Asia Central, con su enorme cúpula azul y el bullicio de vendedores de especias, frutas y panes de tandoor.
A pocos metros, el barrio islámico de Khast Imam alberga la mezquita Khazrati Imam, el mausoleo de Hazrat Imam y la madrasa Barak-Khan, un conjunto sereno y poco masificado que da una idea de cómo es la Uzbekistán que se aleja del circuito turístico.
El metro de Taskent es, en sí mismo, otra atracción como he dicho más arriba: construido en época soviética, cada estación es una obra de arte con mármoles, mosaicos y lámparas de araña. Se puede fotografiar con normalidad desde hace unos años.
Para comer, busca un chaikhana (casa de té) y pide el plov, el plato nacional: arroz con carne, zanahoria, garbanzos y especias cocinado en un kazan enorme. En mi opinión, es un plato a medio camino del cocido madrileño y la paella. Puede sonar raro, pero no suele defraudar. Y en Tashkent encontrarás algunas de las mejores versiones del país.

Samarcanda, el sueño de la Ruta de la Seda
Samarcanda es el nombre que dispara los sueños. Y la realidad, lo juro, no decepciona, aunque tengo que advertirte de que se ha turistizado mucho.
Ya escribí sobre ella con todo el detalle que merece: puedes leer mi relato completo en la Guía de Samarcanda, pero te voy a dar aquí algunas claves.
La ciudad fue durante siglos el corazón del Imperio Timúrida y eso se nota en cada rincón. La plaza Registán, con sus tres madrasas revestidas de mosaicos de azulejos turquesas y dorados, es uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes que he visto en mis viajes. Al amanecer, cuando la luz rasante la tiñe de oro, es de esas imágenes que se te graban para siempre.
Más allá del Registán, hay varios sitios que visitar y que completan el conjunto incluido en la lista Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (con toda la razón):
Samarcanda se merece dos días completos. ¿Quieres hacer una visita guiada por la ciudad para completar tus paseos? También las hay, echa un vistazo a esta oferta.


Bukhara (o Bujara), la más auténtica
Si Samarcanda es la reina espectacular, Bukhara es la que te roba el corazón sin que te des cuenta. Tiene algo más íntimo, más vivido, más cotidiano. La ciudad vive en sus calles, no solo en sus monumentos, y también le dediqué un post con todos los detalles: Bukhara, la hermana pequeña de Samarcanda.
El centro histórico de Bukhara (otro Patrimonio de la Humanidad) se recorre a pie en un paseo continuo que conecta el Ark (la ciudadela-fortaleza que fue el poder político de la ciudad durante siglos), la mezquita Kalon y su minarete, los bazares cubiertos del siglo XVI donde los mercaderes de la Ruta de la Seda pagaban impuestos, y la madrasa Mir-i-Arab, activa todavía hoy como escuela coránica.
El encanto de Bukhara está también en perderse por sus callejuelas de adobe al atardecer, tomar té en una terraza con vistas al estanque de Lyab-i-Hauz y ver cómo los locales juegan al ajedrez bajo los árboles. Es esa Uzbekistán que parece no haber cambiado en siglos.
Dos días son suficientes para ver lo esencial con calma, aunque podrías quedarte más. También te aconsejo apuntarte a una visita guiada como esta para entender mejor la historia de esta ciudad-oasis.


Khiva (o Jiva), el oasis de adobe y azulejos
Khiva es diferente a todo lo demás. Su casco histórico, Ichan Kala, es una ciudad amurallada de adobe perfectamente conservada (o reconstituida, según se mire) que parece sacada de un cuento de Las mil y una noches. No te pierdas mi post Khiva, un sueño de adobe y azulejos en la Ruta de la Seda, pero aquí tienes el resumen:
El minarete Kalta Minor, azul turquesa y gordo como un barril, es uno de esos monumentos que te hacen reír de alegría nada más verlo. ¡¡Es tan bonito!!
La madrasa Muhammad Amin Khan, el palacio Tash-Hauli y las vistas desde lo alto de las murallas al desierto que se extiende hacia el horizonte, son experiencias que no tienen precio.
Khiva queda algo apartada del resto del circuito (está en el extremo oeste del país, cerca de Turkmenistán), lo que explica que sea menos visitada y tenga esa atmósfera más quieta y soñadora. Te aseguro, no obstante, que vale la pena el esfuerzo de llegar.
Con una noche y un día completo es suficiente para ver lo esencial, aunque dormir dentro de las murallas de Ichan Kala, cuando los turistas de día se marchan y la ciudad queda casi para ti solo, es una experiencia que recordarás mucho tiempo.


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¿Tienes 10-12 días? Añade estas paradas
Si dispones de un poco más de tiempo, Uzbekistán tiene más cartas en la manga:

Uzbekistán + Kirguistán: el viaje de 15 días o 3 semanas definitivo
Para los que tienen más tiempo y ganas de profundizar en Asia Central, combinar Uzbekistán con Kirguistán es una de las rutas más completas y contrastadas que puedes hacer en la región.
La idea es hacer esta ruta uzbeka completa (Taskent-Samarcanda-Bukhara-Khiva) en los primeros 7-8 días, y luego cruzar a Kirguistán, donde el viaje cambia completamente de carácter: de las ciudades monumentales de la Ruta de la Seda a la naturaleza salvaje de la cordillera de Tian Shan, los valles de yurtas y los lagos de montaña como el lago Issyk-Kul o el remoto lago Song-Kol.
La conexión más habitual es volar desde Tashkent a Bishkek (la capital kirguís), con vuelos directos operados por varias aerolíneas de la región. También hay rutas en autobús más lentas pero más económicas.
En el blog tengo contenido sobre Kirguistán fruto de mis dos viajes a este país, que te puede orientar para planificar esa segunda parte del viaje: échale un ojo a la categoría de Kirguistán.
¿Vale la pena viajar a Uzbekistán?
Absolutamente. Uzbekistán es uno de esos destinos que todavía generan la sensación de estar descubriendo algo, de llegar antes de que se masifique del todo.
El turismo está creciendo rápido (el país ha apostado fuerte por abrirse al viajero internacional en los últimos años), pero por ahora el ambiente sigue siendo auténtico, los precios razonables y la experiencia, genuina.
¡No lo pienses más y ve a descubrir qué ver en Uzbekistán!
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