solitaire namibia

Desembarqué en Madrid hace apenas 5 días, de vuelta de un maravilloso viaje. De los más bonitos que he hecho hasta ahora, y el cuerpo ya me pide escribir unas letras. Unas primeras pinceladas de lo que ha sido esta nueva experiencia. Estas son mis primeras impresiones de la Ruta del Okavango 🙂

La verdad es que tengo un síndrome pos vacacional de los más duros que he vivido, y es que África es mucha África. Tengo muchas cosas que ordenar en mi cabeza. Muchas revisiones que hacer de los recuerdos, anécdotas y sobre todo sentimientos y sensaciones que este viaje me ha proporcionado. Este es sólo un adelanto…

La Ruta del Okavango, donde puedo afirmar que he vivido momentos de absoluta felicidad

Especialmente en las etapas del desierto de Namib. No sé si porque era el principio del viaje, no lo sé. El caso es que he conocido un África distinta a la que conocía hasta ahora.

viendo el amanecer desde lo alto de la duna 45 Ruta del Okavango

Tres intensas semanas de mucha tienda de campaña, frío, eterno polvo en el ambiente y pocas horas de sueño.

Ni la arena, ni el polvo ni la sequedad que agredían mi piel, mis ojos, y mi cámara de fotos pudieron con esa sensación de felicidad.

¿Qué tiene el desierto, qué tienen esos horizontes infinitos y aparentemente vacíos? No lo sé, sólo sé que me encuentro bien allí y que no puedo apartar la mirada de todo lo que me rodea. Ojalá fuera más fácil ir allí, estar allí, viajar por temporadas indefinidas.

un órix pasta con dunas al fondo amanecer en Ruta del Okavango

Un órix pasta tranquilamente junto a la Duna 45

8 razones por las que este viaje ha superado mis expectativas (con creces)

Ha sido un viaje que en parte ya me había imaginado pero que se ha ampliado y cristalizado en una experiencia increíble:

  1. Paisajes espectaculares, increíblemente bellos, donde todas las tonalidades de ocre y amarillo están presentes,
  2. Fauna “en vivo y en directo” como nunca antes la había visto y sobre la que he aprendido mucho, además de admirar su belleza. Me fui pensando en las jirafas, pero he vuelto enamorada de los elefantes ¡no me preguntéis por qué!
  3. Población escasa pero buena gente -los himba, los herero, los habitantes de Botswana y de Zimbawe-.
  4. Amaneceres y atardeceres inolvidables que me han hecho comprender por qué son el referente de otros viajeros.
  5. Nuevas experiencias como subir a una avioneta (o dos, je, je), y a un helicóptero para encontrar otra perspectiva de todo lo anterior.
  6. Cielos oscuros y por eso cuajados de estrellas. Ése firmamento del Hemisferio Sur que es distinto del nuestro.
  7. Duchas bajo las estrellas.
  8. Noches acunadas por los sonidos de las hienas, cebras, chacales, elefantes e hipopótamos que andan cerca.

Todos estos son argumentos poderosísimos para recomendaros esta ruta/viaje, que sin embargo exige un esfuerzo económico más alto que otros destinos. Como suele ocurrir con África.

vía láctea en spitzkoppe en la Ruta del Okavango

Unas pinceladas sobre aspectos “prácticos” y aprendizajes de la ruta

 Namibia y Botswana NO exigen visados a los españoles.

Sí 6 meses de validez de vuestro pasaporte posteriores a la salida del país (ya entenderéis por qué lo subrayo). Zimbawe sí cobra entrada: 30 $ por única entrada, y 45$ por doble entrada al país -es decir, si salís y volvéis a entrar-.

Al menos Namibia y Botswana, y Zimbawe en gran medida son países estables en este momento. Botswana es el que parece tener mejores condiciones de vida, con educación y sanidad gratuitas. Namibia es un país joven con ganas de tirar para adelante. Pero las desigualdades sociales son patentes en todos ellos.

El esfuerzo económico es alto

Los precios son altos, el coste de la vida es alto, tanto en Namibia como en Botswana y en Victoria Falls (Zimbawe).

No sé cómo la mayoría de la población, pobre, puede hacerlo. Los precios en los omnipresentes supermercados de la cadena Pick n’ Pay de Namibia son igual o más altos que en España. Eso sí, es alucinante lo bien surtidos que están, incluso en lugares bastante remotos.

mujeres himba en el supermercado

Por otra parte, el transporte público brilla por su ausencia y tampoco he observado que el autostop sea una práctica muy extendida. Quizá es porque la densidad de población es bastante baja excepto en Zimbawe. Total, que un vehículo privado se hace necesario si viajáis con un límite temporal.

En cuanto a seguridad, en principio no hay gran problema

Pero como en toda África en las ciudades conviene extremar las precauciones. En Cataratas Victoria hay hasta una policía turística que ya al atardecer se ofrece a acompañarte por los lugares más peligrosos. Los peor iluminados, los menos transitados, el mercado de artesanía. En Swakopmund -Namibia- observamos un vigilante por cada comercio, y había muchos, durante la noche. Es aconsejable no ir solo una vez se pone el sol.

Prepárate para acampar

El alojamiento más accesible y común en la Ruta del Okavango es el camping. Por tanto el material de acampada hay que incluirlo, además de la logística de comidas y demás…

rocas de granito rojo de spitzkoppe

Hay opciones más caras en los propios campings en forma de bungalows con más o menos lujo. En las ciudades hay hoteles y guesthouses.

La mejor época para viajar allí es nuestro verano, su invierno (recordad, estamos en el Hemisferio Sur)

Porque es la época seca y la fauna se concentra en los puntos de agua. Además en el desierto las temperaturas diurnas son soportables -en su verano, no-. Esto implica llevar ropa de pleno invierno.

Bueno, en realidad un poco de todo: ropa térmica y polar, buen saco de dormir (las noches son lo peor), camisetas y pantalones más ligeros para el día porque las temperaturas suben a 25 e incluso 30 grados o más…

No hay que extrañarse de ver animales salvajes

Incluso merodeando entre las tiendas de campaña.

Salir al baño por la noche implica un pequeño ritual de observación atenta con la linterna o el frontal. Ni que decir tiene que hay que mantener una distancia de seguridad respecto a las orillas de los ríos donde hay cocodrilos. Unos cuatro metros, de día y de noche.

Es una sensación muy especial saber que te puedes encontrar por ahí con un elefante, o una hiena, o qué sé yo.

antílopes junto al camping de Sesriem en el desierto del Namib

Hay que aprender a aguzar la vista, u os perderéis mucha fauna. La mayoría se camufla bien en su entorno, pura supervivencia. Hay muchas aves preciosas e interesantísimas.

Este no es un viaje en el que vayáis a ver grandes masas de animales, como cuentan de Tanzania o Kenia, pero su presencia es constante casi desde el momento en que, por ejemplo, sales de Windhoek -capital de Namibia-. Incluso en el desierto.

Importantísimo: saber guardar silencio. Aunque estéis dentro del vehículo con el que os desplazáis. Si no, ahuyentaréis a la mayoría de animalitos y no os dará tiempo a disfrutarlos, o a fotografiarlos.

Los lugares donde es prácticamente garantizado ver “bichos”: los waterhole

Tanto los que están junto a los camping como los que hay en las rutas de los parques nacionales. Son charcas de agua a las que acuden a beber. Algunos son naturales y otros artificiales… ¿por qué artificiales? tiene dos sentidos: poder observar a la fauna (turismo), y garantizar una mínima opción de supervivencia en los años de sequía como la del 2013 en el que no ha caído una gota en la “época de lluvias”. La experiencia de observar un waterhole es preciosa, espectacular.

waterhole de Moringa en Etosha

Kudus y elefantes, cada uno en su sitio, en un waterhole de Etosha

Hay que madrugar si vais en invierno porque los días son más cortos y las distancias largas o cunden poco. No os duela. Podréis ver los maravillosos amaneceres y realmente es un buen ritual para empezar el día. Ahora bien, aunque nos insistieron en que el amanecer es un buen momento para ver animales… no estoy de acuerdo. Es un poco más entrada la mañana cuando la vida parece despertarse y se pone en movimiento.

amanecer en la duna 45 de Namibia Ruta del Okavango

Comeréis, a buen seguro, algunos de los animales que corretean por ahí: kudu, springbok, oryx, cocodrilo, incluso elefante… no os lo perdáis 🙂


 

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