cabuérniga

Esta es una escapada que me sorprendió y fascinó a partes iguales, así que ¿cómo no compartirla? Se trata del Valle de Cabuérniga y el Parque Natural Saja Besaya. Estamos en uno de esos valles de Cantabria recónditos, esplendorosos, en los que perderse dos o tres días merece muchísimo la pena, ya que es como un baño de relax y salud.

Sólo una pequeña pega-advertencia: la zona es cara. Los precios de menú están bastante subiditos y no hablo de cocina sofisticada precisamente. Para comprar y prepararos vosotros la comida, prácticamente hay que ir a Cabezón de la Sal, en la salida norte del valle. Y dicho esto…

paisaje de monte y árboles en el comienzo del parque natural saja besaya

Todo empezó porque gané un concurso en Minube, la comunidad de viajeros donde empecé a escribir de mis viajes en Internet :-), y el premio era ni más ni menos que un fin de semana en el Hotel Reserva del Saja, un hotel con spa en pleno Valle de Cabuérniga.

Lo siguiente fue localizar dicho valle en el mapa, elegir fecha, y poner rumbo hacia una zona de Cantabria que no conocía y que prometía mucho!!! Aquí te dejo la ubicación:

Entrando en el Parque Natural Saja Besaya por el puerto de la Palombera

La antesala del valle, entrando por el sur, es el Puerto de la Palombera, en la CA 280. Los viajeros con los que había contactado no mentían. Esta es una carretera estrecha, con muchas curvas, rodeada de valles muy verdes y en lo alto.

Es fácil que haya niebla, y efectivamente, esta nos esperaba extendiendo su manto de silencio y misterio. Ni un vehículo, y justo al empezar la bajada al valle, un entorno mágico. Bosques de hayas. Verde absoluto. Un camino de ensueño. Cuando volvimos, un par de días después, el cielo estaba despejado y paramos en las cunetas a hacer unas fotos (con cuidadín, eso sí).

paisaje desde lo alto de la montaña con bosque
monte con forma de cono y fila de árboles delante
bosque de hayas verdes en el parque natural saja besaya

Los pueblos de la Reserva de Saja-Nansa

Renedo de Cabuérniga

Ya en el valle, llegamos a Renedo de Cabuérniga, el pueblecito donde está el hotel. ¡El pueblo es un primor!
Prácticamente todas las casas respetan la arquitectura tradicional. Se ven muy cuidadas, con su piedra y maderas, flores en las ventanas, panochas de maíz secándose, y por supuesto rodeadas de los prados del valle.

antiguo carro de madera junto a un muro de piedra con ventanas pequeñas en Renedo
casa tradicional con balcón de madera, mazorcas colgadas en la pared y perro en la puerta
casa de piedra con balcón de madera medio tapado con yeso junto al parque natural saja besaya

Un paisaje de cuento, roto por la carretera comarcal que lo surca. Los pueblos y pedanías se van sucediendo hasta Cabezón de la Sal.

Ruente

En esa ruta destacaría Ruente, pueblo donde hay una oficina de información turística. Se abre al lado de la carretera y allí mismo puedes contemplar uno de sus atractivos: un puente de escasa altura y nueve ojos que parece romano. Es el que ayuda a cruzar La Fuentona, un pequeño río que nace de una cueva unos 300 o 400 metros más adelante, en la montaña.

casa de piedra con hiedra en la pared y murete delante junto al parque natural saja besaya
puente con ojos por donde pasa el agua en Ruente, junto al parque natural saja besaya
fachada de casa de piedra con banco junto a la puerta y tejado a dos aguas

Además hay un paseo que te guía bordeando el caudal, y desde donde puedes contemplar las casonas del pueblo, sus prados y el ganado. Otra pequeña delicia de este valle.

río con árboles en la orilla de troncos inclinados sobre el agua y reflejándose en esta

La estrella de esta escapada es… el Parque Natural Saja Besaya

Por supuesto, la estrella de esta escapada es el Parque Natural Saja Besaya, realmente impresionante. Al menos fuera del verano se abre silencioso y tranquilo al visitante. Nosotras no vimos apenas un alma en las horas que anduvimos por allí. Todo un lujazo de silencio.

bosque de encinas altas muy verdes con troncos envueltos en musgos verdes en el parque natural saja besaya
pequeños rápidos en el río del parque natural saja besaya

Este parque natural está compuesto por bosques frondosos, muy verdes en primavera, quizá verano, y principios del otoño. Después, antes de que llegue la nieve, tornarán a rojos y ocres y serán más espectaculares aún. No es difícil encontrarse con setas y flores de colores intensos.

grandes helechos de color rojo en el bosque de parque natural saja besaya
bosque de hayas con helechos en el suelo en el parque natural saja besaya

Cómo llegar al Parque Natural

Desde la Carretera Autonómica de Reinosa-Cabezón de la Sal (CA-280) hay que tomar el desvío a Ucieda de Arriba. Desde allí, ya sólo hay que seguir la carretera. Cruzarás este pueblo y Ucieda de Abajo, y siguiendo, siguiendo, a unos 4-5 kilómetros de este último, se llega a la entrada del Parque Natural Saja Besaya. Allí puedes dejar el coche y coger alguno de los caminos que están marcados con carteles indicando la longitud de la ruta y el tiempo aproximado.

hongos grandes de color naranja y blanco que crecen en los troncos de los árboles en el parque natural saja besaya

Excursiones cercanas

vistas del valle verde con bosques y pueblos junto al parque natural saja besaya

Uno de esos días decidimos salir del valle y tomar rumbo a la Cueva El Soplao, que no queda lejos y merece muchísimo la pena. No quiero contar mucho, es mejor ir a verla. Sólo decir que tras un corto viaje en un trenecito minero, te encuentras con una fantasía geológica impresionante!!!.

Está prohibido hacer fotos en su interior, pero en la página web se puede atisbar de qué hablo.

El broche de oro: Bárcena Mayor

Nos despedimos del valle y sus sensaciones visitando, antes de volver a Madrid, el pueblo de Bárcena Mayor. Este es el único pueblo que está dentro de la Reserva del Saja (esta engloba el Parque Natural Saja Besaya).

Rodeado de montes y bosques, se dice que es el pueblo más antiguo de Cantabria y quizá de España.

balcones de madera con bosque detrás reserva saja nansa

bárcena Mayor fue declarado conjunto histórico-artístico en 1979. Realmente este pueblo lo merece, aunque insisto en que todos los pueblos montañeses de la zona están muy cuidados.

El coche hay que dejarlo en el parking para visitantes antes de entrar al pueblo. Es pequeño, con varias tiendas de productos típicos como quesos, salchichón de jabalí, mermeladas y miel. No son nada baratos y se mezclan con productos “delicatessen” de otras zonas, como creo ya es una moda en muchos lugares de España, pero no te culparé si caes en la tentación, je, je.

tejados y campanario con reloj reserva saja nansa

Consejo: madruga un poco y podrás disfrutar del pueblo casi vacío. Hacia media mañana llegan los autocares de grupos turísticos.

casas de piedra con bonitos balcones y el monte detrás reserva saja nansa

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