Si hay algo que me apasiona de Dublín es su maravillosa política de museos abiertos. Poder entrar a templos de la cultura de primer nivel mundial sin tener que rascarte el bolsillo me parece un auténtico lujo. Y si tuviera que recomendarte una sola parada cultural imprescindible en la capital irlandesa, esa sería, sin dudarlo, el Museo Nacional de Irlanda – Arqueología (National Museum of Ireland – Archaeology).
Por qué visitar el Museo Nacional de Dublin
Situado en un imponente edificio de estilo palladiano en Kildare Street, este museo es un auténtico viaje en el tiempo. Te aseguro que no hace falta ser un friki de la historia para quedarte con la boca abierta ante sus colecciones: desde oro prehistórico que brilla como si lo hubieran fundido ayer, hasta reliquias vikingas y algunos de los misterios arqueológicos más sobrecogedores de Europa.
Ya desde el exterior, el edificio del museo impone. Inaugurado en 1890, destaca por su majestuosa rotonda de entrada, sus columnas de mármol de Connemara y sus espectaculares suelos de mosaico que representan escenas de la mitología clásica. A mí me encantó pararme un rato a contemplar la arquitectura antes de cruzar las salas de exposición; es una obra de arte en sí misma.
En mi caso, lo visité dos veces: al comenzar y al terminar el viaje por Irlanda. Y es que los museos cobran más sentido cuando has estado allí de donde salen sus piezas. Y los sitios de donde salen las piezas cobran más sentido cuando las has visto en un museo, je, je.
Información práctica
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La colección del Museo Nacional de Dublín
Una vez dentro, el museo se organiza de forma muy intuitiva por épocas históricas. Te recomiendo que te lo tomes con calma y te dejes llevar por la curiosidad. Aquí te cuento cuáles son las salas y tesoros que, bajo mi punto de vista, no te puedes perder por nada del mundo, pero antes te pongo un caramelito en la boca:
Me quedo con una pieza, mucho más pequeña de lo que me esperaba, procedente de los yacimientos de Newgrange: es la empuñadura de un bastón de mando o ritual. Pero mejor no te la enseño, vas y la buscas, que en sí mismo puede ser todo un juego 😉😉
El oro prehistórico de Irlanda
La exposición «Ór – Ireland’s Gold» es sencillamente espectacular. Vas a encontrarte con una de las colecciones de oro prehistórico más importantes de toda Europa.
Es increíble pensar cómo los antiguos habitantes de la isla, allá por el año 2200 a.C., eran capaces de modelar la madera y el metal con semejante finura.
Verás inmensos torques (esos collares rígidos que llevaban los guerreros celtas), lúnulas (adornos para el cuello con forma de media luna) y todo tipo de brazaletes que brillan con una intensidad asombrosa bajo las vitrinas.
Mi pieza favorita es el Barco de Broighter, una pequeña y delicada miniatura de un barco de oro con sus remos y mástil que te deja fascinado por su nivel de detalle.
El Tesoro: del cáliz de Ardagh al broche de Tara
En la planta baja también vas a topar con la sala del Tesoro (The Treasury), que alberga las obras maestras de la metalistería celta y medieval cristiana de la isla. Aquí se custodian dos auténticos iconos nacionales de Irlanda:
Exposición Kingshipe and Sacrifice
Reconozco que esta es la parte del museo que más me impactó y me erizó la piel. Se trata de la exposición «Kingship and Sacrifice» (Realeza y Sacrificio), donde se exponen los famosos cuerpos de las turberas (bog bodies).
Debido a las condiciones químicas tan particulares de las turberas irlandesas (ácidas, frías y sin oxígeno), los cuerpos de personas que murieron hace más de 2.000 años se han conservado de una forma casi milagrosa. El proceso de momificación natural ha preservado su piel, sus uñas, sus rasgos faciales e incluso el pelo y el último menú que tomaron antes de morir.
Ver de cerca al Hombre de Clonycavan (con su peinado fijado con gomina prehistórica a base de resina de pino importada del sur de Europa) o al Hombre de Oldcroghan (de quien se conserva un torso y unas manos perfectas con las huellas dactilares intactas) te produce un escalofrío indescriptible.
La arqueología apunta a que la mayoría de ellos eran reyes o nobles que fueron sacrificados ritualmente a los dioses para asegurar las cosechas o el ganado. Es una visita un tanto macabra, sí, pero de un valor histórico y humano brutal que no te va a dejar indiferente.
La Irlanda vikinga
Subiendo a la planta superior, la exposición dedicada a la Irlanda Vikinga te transportará a los siglos IX y X, cuando los hombres del norte fundaron lo que hoy conocemos como la ciudad de Dublín.
La inmensa mayoría de los objetos que verás aquí (espadas de hierro, peines de hueso de ballena, monedas, juguetes de madera y herramientas cotidianas) fueron rescatados durante las famosas excavaciones de Wood Quay en los años setenta. Es una delicia ver cómo era el día a día de estos navegantes y guerreros más allá de los mitos del cine y la televisión.




En conclusión, el Museo Nacional de Dublín (Arqueología) no es solo un plan perfecto para guarecerte de uno de esos típicos días de lluvia irlandesa; es una parada obligatoria para comprender el alma, el arte y las raíces de la Isla Esmeralda. Salir de allí con la cabeza llena de historias de sacrificios en las turberas, de orfebres prehistóricos geniales y de guerreros vikingos es el mejor regalo que te puedes hacer en tu visita a la ciudad. Y encima, ¡completamente gratis! No lo dudes y hazle un hueco en tu itinerario, porque te aseguro que te va a encantar.
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Que bonito es por dentro el museo de Berlin, a mi me gustan todos los museos y este tiene una pinta estupenda.
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Un saludo de Ramón y Belén
Esteeee…. este museo está en Dublín, no en Berlín ;)
Gracias por pasaros y por comentar,
Saludos
¡INCREÍBLE! Con la atención que me llama Irlanda… Qué ganas tengo de ir.
A mí también me recuerda a un antiguo mercado.
Y tienes razón: bueno y breve.
¡Besos! :)
Pues nada, Nerea, ahorra un poquito por el tema alojamiento, comidas y un largo etcétera… (el precio de los vuelos es lo de menos en este viaje, si pillas oferta claro), y para alante, que te encantará!! Es un país de lo más poético, y para una escritora como tú, un paraíso!!
Besos :)
Que arquitectura mas hermosa!!!
Cuando fue a Irlanda estaba cerrado por reformas, pero veo que vale la pena verlo ahora, y si, las piezas cobran importancia cuando vez de donde salen y viceversa! ;)
Gracias por vuestros comentarios!! Vaya Brocc, que fastidio. Me pasó lo mismo con el Museo de Palermo y también prometía, habrá que volver!! :))
Hermoso! Que placer seria poder visitarlo.
Sí que lo es :)