Museo nacional dublin

Hoy os voy a hablar del Museo Nacional de Dublín, una de las visitas que yo creo imprescindibles en esta ciudad. No soy muy de museos, la verdad, pero no por eso rechazo visitar algunos, y entre los que selecciono, los que tienen que ver con la Arqueología no me los suelo perder. En este caso hice muy bien, pero que muy bien!

De hecho, lo visité dos veces, al comenzar y al terminar el viaje por Irlanda. Y es que los museos cobran más sentido cuando has estado allí de donde salen sus piezas. Y los sitios de donde salen las piezas cobran más sentido cuando las has visto en un museo, je, je.

El Museo Nacional de Dublín guarda una preciosa colección de objetos encontrados en los yacimientos arqueológicos de Irlanda

Empiezo señalando un detalle importante, y más en la cara Irlanda: la visita es gratuita y se pueden hacer fotos. Eso sí, sin flash y por supuesto sin trípode. Ahora sí, vayamos a la visita.

Un edificio camuflado entre otros nos espera. Francamente, la entrada principal con sus columnas no es muy visible desde la calle, hay que estar atentos.

museo nacional de dublin

Una vez dentro nos encontramos primero con un hall circular. El suelo es precioso, espectacular, aunque esté aprovechado para el despliegue de todo el merchandising museístico. Las piezas buenas son muy caras, y el resto morralla, pero en gustos…

Pasamos al espacio principal del museo, realmente bonito en sí mismo. De hecho, no sé qué tiene ése lugar -la sala principal de exposición- pero inmediatamente me sentí bien allí.

Este museo fue proyectado por sir Thomas Newenham Deane, y finalizado en 1890. Me recordaba a una antigua estación de tren, o un antiguo mercado, con sus vigas de hierro forjado en filigranas. 

galería superior del museo nacional de dublin

The Treasury

En esa sala espectacular se extiende, en varias alturas, el Tesoro (Treasury). La mejor colección mundial de objetos de oro de la Edad del Bronce y la Edad de Piedra, además de otras piezas celtas (Edad media) de metal.

Ver las joyas con que se engalanaban los gobernantes de entonces, y en tan buen estado, realmente es alucinante. Como siempre en estos casos, me da por pensar que los artistas actuales no son más que unos “copiones” de aquello que crearon los primeros seres humanos. Los realmente creativos fueron ellos. Esta misma sensación la he tenido también y la tendré en África, donde el Neolítico se confunde con el s. XXI.

collares de oro en el museo nacional de dublin
En sus salas encontraréis también el cáliz de Ardagh (dicen que es el mejor ejemplar de arte celta del mundo), y el broche de Tara. 

La segunda planta está dedicada a la Irlanda vikinga. Y cómo no, como en todo museo arqueológico, hay una sala dedicada al Antiguo Egipto. ¡Madre mía lo que ha salido de Egipto!

cabeza de piedra museo nacional de dublin

En fin, no dejéis de ir y descubrirlo por vosotros mismos. Está muy céntrico y además no es muy grande. Esto también forma parte de su atractivo, al menos para mi. Prefiero lo bueno y breve.

Me quedo con una pieza, mucho más pequeña de lo que me esperaba, procedente de los  yacimientos de Newgrange: es la empuñadura de un bastón de mando o ritual. Pero mejor no os la enseño, mejor vais y la buscáis, que en sí mismo puede ser todo un juego 😉


 

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