Museo Arte Romano Mérida

Por fin he cerrado una de esas asignaturas pendientes que tenía. Visitar Mérida y su patrimonio romano. Empiezo a contarlo por el Museo de Arte Romano de Mérida, que es espectacular.

El Museo de Arte Romano de Mérida es tan bonito en su estructura como por todos los tesoros que contiene

Me podría haber quedado todo el santo día recorriéndolo una y otra vez. Y por supuesto haciendo fotos.

vista del hall principal del museo de arte romano de mérida

Debes saber que la entrada, al menos en los días festivos, es gratuita a partir de las 14 h 🙂
Si no puedes esperar a esa hora, la entrada son 3 €. Se pueden hacer fotos, aunque sin flash, ni trípode.

museo arte romano merida

El arquitecto Moneo recibió este encargo conociendo ya las piezas que lo iban a albergar. Este no es el primer museo de arte romano de la ciudad de Mérida, sino que los restos arqueológicos se han exhibido desde al menos el s. XVIII.

Es cierto que la colección ha ido aumentando poco a poco, hasta que en las excavaciones sistemáticas realizadas entre 1910 y 1936 se llegaron a reunir más de 3.000 piezas.

Hoy en día continúan saliendo tesoros a la luz, y seguramente en las próximas décadas el museo y su contenido cambie. O más bien se amplíe. Pero quiero hacerte notar este dato porque efectivamente la impresión es que el museo está hecho “a medida” de lo que se expone. Buscando el espacio suficiente para admirar cada pieza, y su mejor ubicación.

pasillos con paredes de ladrillos y arcos y una estatua romana museo de arte romano de mérida

Lo que ha hecho Moneo es uno de los trabajos más respetuosos, equilibrados, y preciosos que he visto en la arquitectura moderna. 

Por eso empiezo por hablar de la “caja” que alberga los tesoros romanos encontrados en Mérida y alrededores, que se inauguró en 1986.

Cientos de miles de ladrillos

El edificio está revestido de ladrillo. Por fuera y por dentro revisten todas las paredes. Ladrillos cocidos con una técnica que permitió que se asemejaran a los utilizados por los romanos.

Ladrillos que son todos diferentes unos de otros. De ahí que el museo cambie de apariencia con las luces que entran por las grandes claraboyas del techo. Dan calidez, acogen al visitante y aportan relieve a los mármoles y mosaicos que se muestran.

estatua de hombre reclinado bajo un arco de ladrillo museo de arte romano de mérida

La nave central es impresionante. Con una altura gigantesca, está coronada por una sucesión de arcos muy similares a los que guardan el paso entre el anfiteatro y el teatro romanos. Dos grandes aciertos, pues: ladrillos y arcos.

Los pequeños y grandes tesoros del museo

Las enormes paredes soportan los mosaicos también gigantescos que se han encontrado en las mansiones y casas romanas.

Incluso hay un par de salones completos, con los suelos revestidos de mosaico y las paredes pintadas, muy similares a las de Pompeya.

Hay que reconocer que los romanos eran un tanto barrocos en sus decoraciones. Incluso un pelín horteras, ya que estas pinturas lucían con unos colores muchísimo más brillantes (rabiosos) que hoy en día. El tiempo no pasa en balde, claro.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Probablemente también aquí se hayan encontrado grafitos (como nuestras pintadas) en dichas paredes. Grafitos que hablan de la cotidianeidad, pensamientos y sentimientos de la gente que allí vivía.

Señales que han dado muchísimos datos sobre la vida allí, aunque también han abierto un montón de especulaciones sobre a qué se destinaba cada edificio. Ojalá supiera latín y tuviera la mirada de un arqueólogo para poder distinguirlos y descifrarlos.

Sigamos: realmente hay un buen despliegue de arte romano. Desde las estatuas originales que había en el teatro y en otros tantos edificios hasta los mosaicos.

mosaico con peces y una especie de campana con la esvástica museo de arte romano de mérida

gran mosaico con escena de caza de felino en el museo de arte romano de mérida

mosaico con escena de caza de jabalí en el centro museo de arte romano de mérida

Pasando por las imprescindibles lamparillas de barro, porque la iluminación de las casas dependía de ellas. ¡Consumían cientos y cientos de lamparillas a lo largo de su vida!

Las lápidas donde aún se leen los nombres de los fallecidos y sus retratos o símbolos con los que querían ser recordados. 

placa de tumba en el museo de arte romano de mérida

Pero yo me quedo con las estatuas. Recortadas contra esas paredes de ladrillo, resultan tan bonitas…

busto de un patricio romano mirando al frente museo de arte romano de mérida

estatuas romanas sin cabeza museo de arte romano de mérida

Los retratos, a los que eran tan aficionados los antiguos romanos, nos muestran las modas en los peinados. Las caras bien podían ser de ahora mismo.

Para a pensar: aquí están los restos de vidas anteriores, de hace miles de años. Vidas que en buena parte nos resultan muy familiares porque durante muchos siglos no han variado tanto. Como el trabajo en el campo o la ganadería, así como muchos otros trabajos domésticos. No hablemos de la política.

En realidad, sólo llevamos un par de siglos y pico de cambios reales y profundos. Ahí lo dejo.

La cripta del museo

Este es un espacio subterráneo que surgió al empezar las excavaciones de los cimientos del edificio. Tuvieron que parar las obras, claro.

sótanos del museo de arte romano de mérida

Aquí se encontraron una serie de casas romanas, una necrópolis, una calzada y la continuación de los conductos del acueducto de San Lázaro. No dejes de bajar!! El acceso está nada más entrar, a la izquierda.

detalle de una pared pintada como las de pompeya en museo de arte romano de mérida

ruinas de casas romanas con columnas y una pared con frescos en los sótanos del museo de arte romano de mérida

Y hasta aquí lo que dio de sí la visita a este pedazo de museo, quizá el mejor que  he visitado hasta la fecha!!

¿Quieres seguir leyendo sobre Mérida? No te pierdas estos posts


 

los viajes de ali iati Si quieres más información, pulsa aquí