Si estás pasando unos días en Oporto, esto te puede interesar: puedes ir a ver el mar en Foz do Douro, el lugar donde el río Duero desemboca en el Océano Atlántico. Aquí tienes una guía completa y con muchas fotos para que lo visualices bien. Para mí, una de las mejores escapadas que hacer en Oporto, y de sólo unas horas.
Si ya te estás preguntando qué hay que ver en Foz do Douro, te diré que la respuesta es sencilla: básicamente un horizonte ancho, pescadores, un faro muy fotogénico, la espuma de las olas, una playa y brisa marinera.
Además de la meta en sí misma, que es ver cómo el río Duero desemboca en el Atlántico y pasar un rato frente al mar, el camino también tiene sus atractivos. En suma, puede ser un medio día muy bonito.
Cómo llegar a Foz do Douro
La noche antes de ir me entretuve decidiendo cómo llegar a Foz do Douro desde el centro de Oporto, ya que hay varias maneras.
La más barata, gratuita sí o sí, es ir andando.
El ayuntamiento de Oporto habilitó hace unos años un estupendo paseo que recorre la orilla del río Duero hasta su desembocadura. No tiene pérdida y son unos cinco kilómetros, algo bastante abordable.

Otra de las opciones es hacer el camino en un tranvía clásico, de madera. Forma parte de los tranvías que son patrimonio y están dedicados a los turistas que otra cosa, pero no por ello son menos bonitos. Hoy sólo quedan tres líneas de tranvías clásicos que allí llaman directamente Eléctricos.
El tranvía que lleva a Foz do Douro es el número 1 y la parada de inicio está junto a la Iglesia de San Francisco. Fue mi opción para la ida, prometiéndome (y cumpliendo) hacer la vuelta andando.
El billete se compra al subir y solo vale para ese trayecto; también existe uno que cubre dos viajes en el mismo día, algo más barato que dos billetes sencillos. El trayecto en sí, con los vagones de madera originales, es parte de la experiencia. Si quieres saber el precio exacto del día en que viajes, la propia STCP lo tiene siempre actualizado en su web. También puedes utilizar la tarjeta Andante, aunque como yo la tenía vacía y era un domingo temprano, no la utilicé.
También puedes ir en autobús, concretamente en la línea 500, que inicia su recorrido enfrente de la estación de São Bento. Es la opción más económica de las tres —bastante más barata que el tranvía— y tarda unos 15-20 minutos. El billete se paga a bordo; ya se puede pagar con tarjeta o móvil sin contacto, así que no hace falta ir con el importe exacto en efectivo como antes.
Y si te gusta pedalear, también puedes alquilar una bici cerca del puente Don Luis I y hacer el paseo junto al río sobre dos ruedas: una lectora lo recomendaba hace tiempo en los comentarios de este mismo post, y es una opción estupenda para quien prefiera moverse a su aire.
Si quieres más consejos prácticos sobre Oporto, no dejes de consultar mi guía de Oporto para un fin de semana bien aprovechado.
Y te recomiendo que, si ya has decidido ir a Oporto, reserves alojamiento con tiempo. Aquí puedes ver mucha oferta.

Qué ver en el camino a Foz do Douro
Te lo avisé en el inicio de este texto. La costa atlántica y la desembocadura del río Duero son dos poderosas razones para asomarte al mar, pero el trayecto hasta allí debería ser otra de esas razones, así que voy a contar aquí cómo es a partir de mi experiencia.
Miragaia y la Alfândega
Saliendo del centro de Oporto lo primero que verás son las casas del antiguo barrio de pescadores llamado Miragaia porque sus balcones miran a Gaia, al otro lado del río. Balcones con sus vecinas tendiendo ropa o tomando el sol entre azulejos, vírgenes y cables de tranvía.


Aquí había una playa fluvial hasta que se decidió construir la Alfándega o Aduana, y fue un barrio poblado por judíos y armenios, los que hace siglos levantaron la zona económicamente con su comercio. Hoy el barrio parece un poco decaído.


La antigua Alfándega alberga el Museo de Transportes y Comunicaciones, por si te interesa el tema, y un poco más adelante te encontrarás con el Museo do Carro Eléctrico, dedicado al transporte de la ciudad y los primeros tranvías.

Puente de la Arrábida
Más adelante pasarás por debajo del Puente de la Arrábida. No es bonito, pero sí enorme, así que es difícil que no te llame la atención. Aquí me acordé mucho del paseo que me di en Lisboa yendo a Belem y la Factoría X, también un domingo, aunque el río era el Tajo y el puente el del 25 de Abril 😊

El observatorio de aves de camino a Foz
A continuación, a la altura de la parada de tranvía llamada Fluvial, hay un pequeño observatorio de aves. No es más que un pequeño mirador con unos bancos de madera. Delante, en el que quizá es el primer banco de arena que veas en el recorrido, cubierto de algas y algo de vegetación, podrás observar a los cormoranes, gaviotas, patos, garzas y garcetas.

Faro de Sao Miguel-O-Anjo
Cada vez más cerca del mar, adivinando ya su horizonte entre los espigones que delimitan la desembocadura del río, te toparás con el Faro de Saõ Miguel-O-Anjo, que es un faro-capilla. Es una construcción del siglo XVI y se alza junto a un puerto lleno de barcas de pesca y las onmipresentes gaviotas.


Dos curiosidades:

El Faro de Felgueiras, mi rincón favorito de Foz do Douro
Jardín del Paseo Alegre
Enfilamos el paseo de nuevo. Nos escolta una buena hilera de palmeras altísimas que, al menos en los días soleados, te transportan a otras tierras, otros climas. Marcan el perímetro del Jardín del Paseo Alegre. Qué bonito nombre y qué ajustado al lugar.
En el lado opuesto al río hay casas e iglesias que merecen una mirada y alguna foto, a la ida o a la vuelta.



Ya estamos llegando, ya vemos el mar. Hay un par de barcas o tres echando sus redes (las barcas no, los pescadores que las pilotan, je, je).



Faro de Felgueiras
Y allá, al final de un espigón, está el Faro de Felgueiras. Ofreciendo una postal maravillosa. Las olas chocan con gran violencia contra las rocas y muelles. El día que lo visité debía de haber eso que llaman «mar de fondo», porque la superficie estaba bastante tranquila.

En los días de tormenta las olas se comen parcialmente el faro y seguro que puedes hacer una de esas fotos espectaculares que has visto en internet más de una vez, en la que el agua parece rodear al faro con un estallido. Con mucha precaución, eso sí.

El Faro de Felgueiras se empezó a construir en el año 1790, pero no se terminó hasta casi cien años después. Sólo tiene 10 metros de altura y su planta es hexagonal. Las rocas que hay al oeste se llaman Felgueiras, así que de ahí toma el nombre.
Hoy en día emite una señal sonora, pero no ilumina las noches como antaño.

Si no es un día malo, de tormenta, puedes avanzar hacia él poco a poco, contemplando cómo la espuma del mar pugna por saltar los muretes de alrededor.
Un consejo para cuando estés en el Faro de Foz do Douro: cuando llegues al faro, y sobre todo al murete que lo protege del mar, ten cuidado. El mar llega hasta allí y moja, remoja la piedra que además tiene una capa de verdín, por lo que resbala mucho. Pero aun así, con cuidado, es maravillo asomarse y contemplar los arco iris efímeros que se forman cuando la columna de espuma se deshace. Esto si hace sol, claro.

Playa do Carneiro y Fortaleza de São João Baptista
A la derecha se extiende la playa do Carneiro, salpicada de rocas. En su arena encuentras de todo, desde algunos desperdicios traídos por las mareas (gggrrrrrr), hasta muchas conchas pulidas que harán tus delicias si eres como yo, de las que no pueden evitar buscar tesoros en la orilla del mar.
Allí mismo está también la Fortaleza de San Juan de la Hoz o São João Baptista da Foz, que es de visita gratuita, aunque cierra los fines de semana. Su construcción tiene que ver con los ataques de los piratas en el siglo XVI, aunque las obras comenzaron a mediados del siglo XVII, derribando antes la iglesia que estaba en ese lugar.

Un último consejo: si vas por la mañana y quieres caminar, hazlo así para el trayecto de ida, con el sol de espaldas a ti. Yo dejé la caminata para volver de Foz do Douro a Oporto y me encontré con que fui caminando los 5 kilómetros con el sol de frente todo el tiempo. ¡Fue un poco horrible! Si vas por la tarde, entonces hazlo al revés 😊 Poco más que contar de este paseo tan bonito, tan liberador, tan delicioso, al encuentro del mar.
Si te ha gustado la idea de una escapada corta desde Oporto como esta de Foz do Douro, otra que te recomiendo es Aveiro, con sus canales y sus barcos moliceiros: se hace perfectamente en medio día y es un contraste precioso con el Atlántico de Foz do Douro.
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Hice ese mismo trayecto en bicicleta y es una gozada. Alquilé una bici en una pequeña tienda que hay antes justo del puente Don Luis I por un precio bastante económico y eché a rodar. ¡Maravilloso! Muy buen artículo 🙂
Qué bien!! Y muchas gracias 😊😊
Hola, me gustaría hacerlo en bici también. ¿Hay que reservar?
Gracias por la información y todo lo que comparte!
Aclaro para evitar confusión:
Lo que está ahí es la Fortaleza de San Juan; no el fuerte ( ese está en la isla de Berlengas
Saludos
Hola Lupe!
Muchas gracias por el apunte! En español solemos usar Fortaleza y Fuerte como sinónimos y de ahí la confusión… en cuanto pueda lo actualizo 😊