eclipse de luna 2018

Decidí acudir a la convocatoria del Planetario de Madrid para observar el eclipse de luna más largo del siglo XXI. Mis padres iban como voluntarios con el telescopio para mostrar la Luna al público, como en otras ocasiones. Yo me armé de trípode, cámara, bocata y tres buenos amigos. Aquí la crónica y fotos.  

El eclipse de luna no empieza con buen pie

Salgo de casa y veo que se están formando nubes en el cielo. ¿Qué me dices? ¿ocultarán la luna?! En fin, vamos allá…

Ignacio Izquierdo, Sara y JAAC de Saltaconmigo y yo nos encontramos en el Planetario. Tras colarnos entre las vallas que marcan el circuito para el público, saludamos a mis padres. Observo con cierta preocupación la cantidad de gente que hay para un lugar relativamente pequeño, con mucho árbol alrededor. No son las mejores condiciones para fotografiar la Luna, que en verano no se eleva mucho en el cielo de estas latitudes…

planetario de Madrid al atardecer con gente con trípodes y cámaras esperando a la luna

Mi padre nos presta el Polaris, un motor que permite seguir a los astros a la velocidad de la Tierra. Como lo oyes. Lo acoplas en el trípode y las estrellas, constelaciones, o la Luna en este caso no saldrán movidas si disparas a velocidad lenta. Nos explica cómo instalarlo y nos vamos a buscar un sitio.

La cantidad de gente que hay es enorme, pero nos hacemos un huequito, tratando de situarnos frente al punto del cielo por el que asomará la Luna cuando supere la barrera de árboles. Y sacamos los trípodes…

Dificultades técnicas

Ay, ay, ay, vas a hacer fotos a la luna y te falta una pieza estratégica del trípode. Así, como te lo cuento. Me encuentro con que no está el tornillo de la zapata, el que sujeta la cámara al trípode. A saber cuándo y dónde se cayó. Mi gozo en un pozo muy profundo.

Suerte que Ignacio y JAAC son el optimismo personificado. Y un par de mentes inquietas que al mejor estilo MacGyver (famosa serie de los años ochenta) afrontan un reto como este. No paran hasta conseguirlo. Bueno, sus mentes y el maletín del doctor Ignacio con sus recursos! Total, que salvaron la papeleta y pude hacer mis propias fotos del eclipse de luna. Gracias, chicos ¡muchas gracias!

sombras de gente recortadas sobre la cúpula del planetario de Madrid en el eclipse de luna 2018

Entretanto, comprobamos también que el motor Polaris no se puede acoplar a nuestros trípodes y cámaras. Cosas de los diamétros de tornillos y roscas varias. Total, que el juguete fue de vuelta al dueño sin haberlo catado.

Gente y más gente

Mientras esperamos a que suba la Luna, el gentío se espesa. Hay que estar muy atento a que no tiren el trípode y la cámara al suelo. Llegamos a especular o temer por la seguridad de las pasarelas o puentes donde se apiñan cientos de personas. Mientras, charlamos de nuestros libros, pelis, y catamos la empanada de chorizo de los SaltaConmigo 😉

Miles de madrileños han venido a este punto para ver el eclipse de luna más largo del siglo XXI. Más tarde me entero de que incluso ha habido atascos en la M-30. Gente y más gente, un tanto desorientados. ¿Por dónde sale la Luna? ¿dónde está la pantalla en la que se proyecta el evento?

Cómo es esta ciudad, cómo se nota que somos muchos los que vivimos aquí.

Confieso que me agobié, mucho. Está muy bien que la gente se mueva y quiera conocer, entender y vivir un evento astronómico de esta envergadura en un centro de ciencia como es el Planetario. De hecho me hace creer en que hay esperanza en la Humanidad. Pero… el sitio se queda pequeño y no soy muy amiga de las muchedumbres.

Menos mal que como vaticinó Ignacio, mucha gente se fue después de captar el eclipse de luna con sus móviles en la primera media hora. Todo se fue tranquilizando pues, e incluso pudimos disfrutar de cierto espacio, que a esas alturas ya me parecía un sueño inalcanzable.

Llega el momento tan esperado: por fin contemplamos el eclipse de luna más largo del siglo XXI

La Luna va subiendo, indiferente a tanta mirada, disparos de cámara y flash. Un consejo: no sirve de nada que dispares con flash, al contrario.

Se muestra roja, como habían prometido en las noticias. No es un rojo que capten bien nuestros ojos. Sí las cámaras y telescopios, que tienen superpoderes en esto de captar la luz. Pero se ve claramente diferente a cualquier luna llena.

Algunos se detienen ante la pantalla de mi cámara mientras reviso lo que he hecho. Me piden hacerle una foto porque la ven mucho mejor que al natural. Esto no sólo no me molesta, sino que me hace gracia. A lo tonto, hacemos la competencia a los telescopios que hay más allá. Y hacer un poquito más feliz a la gente mola, por eso entiendo cuánto le gusta esto a mi padre 🙂

luna de sangre con brillante color naranja

Así está, alzándose en el cielo, hasta que una línea de luz blanca en uno de sus lados indica que ya sale de la sombra que genera la Tierra al situarse entre el Sol y la Luna. Me quedo sobre todo con ese momento. Porque es como que sientes más que el eclipse de luna está ahí. Más que en la totalidad. Y lo estás viendo en directo, mientras sucede.

Toca por cierto bajar el ISO para intentar que no se queme mucho la parte ya blanca, tratando de mantener la exposición de la zona aún eclipsada. Difícil…

¿Y las nubes? Pues ahí están también. Nubes altas que el ojo humano no aprecia bien pero que emborronan un poco la visión y la capacidad de enfoque con la cámara. Pudo haber sido mucho peor.

El sabor de boca final es muy bueno y aquí están mis fotos. Me hacía ilusión enseñártelas y dejarlas por aquí publicadas. Son muy parecidas a muchas, muchas, muchas otras, pero como dice Ignacio, son las mías.

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