escapada al cajón del maipo y el embalse de el yeso

Faltaba poco para terminar el primer viaje a Chile, uno de esos que nunca olvidaré. Tenía un par de días casi enteros para estar en Santiago, pero se me hacía mucho tiempo metida en una ciudad. Tantos días en paisajes abiertos y bellísimos pasan factura. Te vuelves un poco adicta. Por eso me puse a buscar una excursión de ida y vuelta desde Santiago de Chile a algún sitio de naturaleza, a modo de despedida. Y siendo sincera, no tomé las mejores decisiones. La escapada al Cajón del Maipo y el Embalse de El Yeso no es que no sea bonita, pero no elegí bien el día, ni tampoco la agencia. 

Las prisas no son buenas consejeras

Estando en San Pedro de Atacama había decidido no volver al hotelucho de Santiago en la calle Londres, así que busqué una oferta en internet para las dos últimas noches del viaje. Lo encontré, a un precio razonable, en el Barrio Brasil. Reservando la habitación vi que ofertaban excursiones al Cajón del Maipo y el Embalse de El Yeso. Busqué fotos del lugar y me gustó el sitio.

Pensé que el bed&breakfast, al ofrecer este tour, lo hacía porque tenía algún tipo de servicio de guía con coche, algo pequeño y funcional. Qué despistada andaba…

Decidí reservar. Casi sin mirar más, porque el precio me pareció que era adecuado. 

Todo esto en el contexto de que llegaba a Santiago el sábado por la noche, y el lunes por la noche tenía el vuelo a España. Por tanto, el día ideal era hacer la excursión el domingo, aunque podría haber ido el mismo lunes, pero por no quería apurar demasiado. Imagina que ocurre algo, se retrasa la vuelta, y llegas justa al aeropuerto o no llegas a coger el vuelo. 

Pero no caí en que los lunes es el día en que los museos y otras atracciones para turistas cierran. Aquí y en Pekín. Total, que perdí mi oportunidad de visitar el Museo de la Memoria, una de las casas de Pablo Neruda, y alguna cosa más que tenía agendada. Mira que ya me pasó esto en Atenas con el día de la Independencia. Pues nada, no aprendo. En fin. 

Cuando llegué al hotelito, que me gustó mucho, me informaron de que al día siguiente me llevarían al lugar desde donde salía el tour. Y así fue. Y me encontré con un grupo de autobuses para 25-30 personas, en los que nos fueron distribuyendo por idiomas. ¿Toda esa gente iba al mismo sitio? ¿qué me estás contando?!

No sólo toda esa gente. Al ser domingo, y además hacer muy buen tiempo, en Santiago pasa lo que pasa en Madrid un domingo de invierno soleado: mucha gente tira al monte a pasar el día de picnic y esas cosas. Yo esto no lo sabía hasta que llegamos a las inmediaciones del Embalse de El Yeso.

¡Menuda romería! Gente subiendo por la pista de montaña con neveras y bolsas cargadas de comida, todos hablando en voz muy alta, riendo o llamando a gritos a alguno de los suyos. Policías echando para atrás a los coches y mucho jaleo. Justo lo que no buscaba.

gente andando con bolsas de comida por pista de tierra y al fondo gran ladera nevada en el embalse de el yeso

Supongo que por todo esto me ha costado mucho tiempo ponerme al teclado para escribir sobre este lugar. Pero quería hacerlo porque no le voy a negar la belleza y grandiosidad que tiene.  

Principales consejos para hacer una escapada al Cajón del Maipo:

  • Intenta evitar los fines de semana y escoge un tour de pocas personas si no alquilas coche.
  • Lleva agua, algo de comer, buen calzado, crema solar y ropa de abrigo, pues subirás a gran altura.

Si quieres contratar un tour similar te recomiendo la oferta de GetYourGuide y fíjate en que sea para grupos pequeños, que haberlos haylos. Suelen incluir un pequeño picnic con quesos y vino. Te dejo el enlace aquí

Ahora sí, hablemos de lo que puedes ver en una escapada al Cajón del Maipo y el Embalse de El Yeso en un día

El Cajón del Maipo, un valle precioso del que apenas tengo fotos

Salimos de Santiago rumbo a las montañas, a los Andes. A sólo 25 kilómetros comienza el Cajón del Maipo, que es un cañón abierto por el río Maipo. Es muy espectacular. De esos sitios que te dejan la boca abierta con cada curva. 

Quizá la mejor parte comienza una vez superas el pueblo de San José del Maipo. Fue en él donde hicimos una parada para comprar algo de comer e ir al baño. Nos dieron veinte minutos, así que sólo pude curiosear un poco por la plaza. Una lástima pues no tenía mala pinta. 

iglesia del pueblo santiago del maipo con torre de madera y soportal con arcos
fila de bancos de hierro y madera con árboles intercalados y personas sentadas al sol en la escapada al cajón del maipo
plaza de santiago del maipo con gran árbol y palmera y una fuente redonda de piedra en el centro en un día soleado
poema de Pablo Neruda pintado en una pared que dice "Por qué los árboles esconden el esplendor de sus raíces? ¿por qué los inmensos aviones no se pasean con sus hijos? ¿cuál es el pájaro amarillo que llena el nido de limones?

Y esto es todo lo que vi del Cajón del Maipo, aparte de las vistas por la ventanilla del bus. Por lo visto hay unas cuantas paradas interesantes que te dan para estirar bien el día, o incluso puedes plantearte quedarte a dormir en alguno de sus pueblos y hacer rutas de senderismo. Por ejemplo, el Monumento Natural El Morado, que es un circo glaciar.  No lo conozco, pero aquí te dejo la sugerencia.

El Embalse de El Yeso y la postal de montaña perfecta

Después fuimos directos hasta el Embalse de El Yeso. Ni una parada. Las enormes paredes de roca con picos nevados se sucedían a un lado y otro de la carretera, centelleando contra el cielo azul. Abajo, a una altura considerable, el río Maipo brinca entre rocas. Yo rabiaba por no poder disfrutar de las vistas como tiene que ser. Claro, con un bus grande por esa carretera, la verdad es que no hay mucho chance para hacerlo.

confluencia del río maipo y el yeso. Uno baja manso y el otro rápido, en la escapada al cajón del maipo

Tomando el desvío en el lugar donde se unen el río Yeso y el río Maipo, seguimos ascendiendo hasta llegar a las inmediaciones del embalse. 

El bus aparcó junto a decenas de vehículos en el antiguo campamento de los trabajadores de la presa. Desde ahí hay unos dos kilómetros de pista hasta el embalse propiamente dicho. Nos dieron dos horas y media (¡menos mal!) para ir y volver, cada uno a su ritmo y a su rollo. 

hangares del antiguo campamento de trabajadores con forma semicircular y puertas pintadas de verde y detrás montañas de roca con un poco de nieve en la escapada al cajón del maipo
montaña de roca negra salpicada de nieve en la escapada al cajón del maipo

El Embalse de El Yeso es un sitio de postal perfecta. El lugar donde se ubica se llama Boca del Valle, y está rodeado de grandes picos nevados. Al llegar arriba me encontré con un reflejo perfecto en el agua.

Postal, postal.

Un rato después dicho reflejo ya no estaba porque el sol había subido. Creo que éste fue el detalle de buena fortuna que me deparaba el día…

panorámica del embalse con la montaña nevada reflejándose en el agua en la escapada al cajón del maipo

Me sobraba la ropa. El sol y el esfuerzo de caminar a 3.000 metros de altura fueron los culpables. En el camino alrededor del embalse había pequeños puestos vendiendo empanadas, helados, mote con huesillos, chocolate caliente, café… incluso llaveros e imanes para la nevera. 

Seguí andando hacia el extremo visible del camino, pero no llegué al final porque me daba mal rollo tener que volver corriendo. Fui tonta, me habría dado tiempo y a cambio creo que habría visto el resto del grandioso paisaje. 

En el camino de vuelta me concentré en los picos y el valle que baja hacia el Maipo. Me sorprendió la escasez de nieve y lo exiguo de los glaciares que ya venía observando desde el bus. Estaba empezando el mes de septiembre, es decir, aún era invierno, pero el paisaje acusaba un invierno demasiado seco. 

gran pared de roca con glaciar de hielo blanco y azul y cielo muy azul en la escapada al cajón del maipo
montaña de roca gris con un poquito de nieve en la cumbre y parte de la ladera convirtiéndose en grava en los alrededores del embalse de el yeso
vista del valle con el río el yeso y al fondo montañas altas con un poco de nieve en la escapada al cajón del maipo

La escapada al Cajón del Maipo y el Embalse de El Yeso terminó, en nuestro caso, con una comida en un restaurante junto a la carretera, más abajo. Era un sitio de buffet libre pero la verdad es que estaba muy bien. La comida y las vistas al río se agradecían, así que de esto no me voy a quejar. 

En fin, termino como empecé este artículo: mis últimos días en Chile no fueron muy afortunados en cuanto a la toma de decisiones. Es lo malo de viajar sola, que no tienes a alguien al lado que compense, o por lo menos con quien consolarte en caso de que la decisión “mala” sea conjunta, je, je.  

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