vistas de Riópar viejo desde arriba con la iglesia con campanario de dos ventanas y casas de piedra alrededor en la escapada a albacete

Llevaba años queriendo conocer el Nacimiento del Río Mundo. Me habían hablado maravillas de ese rincón de Albacete, provincia de Castilla La Mancha, prácticamente desconocida para mi. Y por fin surgió la ocasión. Una escapada a Albacete con un grupo de amigos. He de empezar diciendo que el nacimiento del Río Mundo me defraudó un poco, pero se compensó con creces con el “descubrimiento” de Riópar Viejo. Venga, te lo cuento en detalle 🙂 


Riópar Viejo, la atalaya perfecta para una escapada a Albacete

Riópar Viejo fue la elección, desde el primer momento, para pasar las dos noches que teníamos planeadas. Gracias a que mis amigos Manu y Teresa lo conocían de anteriores visitas, nos dejamos guiar por su consejo y reservamos algunas de sus casas rurales. 

He dicho «casas», sí, porque éramos un grupo de doce personas y personitas. Había que espabilarse, así que hicimos dicha reserva con unos meses de antelación. Y este es mi primer consejo: si quieres asegurarte plaza en este precioso pueblo, madruga en la reserva!

Riópar Viejo es un pueblo prácticamente deshabitado. Creo que son cuatro las personas que viven allí todo el año. Sin embargo, casi todas sus casas se han reconvertido a alojamientos rurales, las calles están cuidadas y hay un bar-restaurante. La tranquilidad está asegurada, aunque en las mañanas de buen tiempo haya cierta actividad de visitantes que van a pasar un rato. 

puerta de casa en muro de piedra con tejadillo de tejas y plantas enredaderas escapada a albacete
Rincón de Riópar Viejo

¿Qué tiene este pueblo que me encandiló?

Pues siendo tan pequeño es un núcleo compacto de calles y casas de piedra, puertas semicubiertas de enredaderas, una iglesia orgullosa llamada Iglesia del Espíritu Santo, y una fortaleza de origen árabe bastante derruida que se extiende en lo alto de la peña más alta. Dicho así, puede que no resulte muy seductor, pero…

Riópar Viejo (no confundir con Riópar, el pueblo moderno que hay en el valle), se encarama sobre una montaña un poco aislada del resto. Se llega subiendo por una carretera con curvas muy cerradas. Desde allí arriba puedes observar a placer la Sierra de Alcaraz, con sus bosques y peñascos desnudos en las cumbres. Los atardeceres pueden ser muy espectaculares si el tiempo lo permite, los amaneceres otro tanto. 

paisaje de montañas cubiertas de bosque y cumbres de roca escapada a albacete
paisaje de valle con filas de árboles y montañas al fondo cubiertas de bosques con luz de atardecer
paisaje de montañas en varios niveles llenas de bosque y rayos de sol iluminando la zona central

Y más allá de ser un lugar tranquilo y espectacular, guarda unas cuantas curiosidades.

Un pueblo lleno de tumbas

En Riópar Viejo hay dos cementerios. El oficial, junto a la iglesia. Un rectángulo generoso guardado por muros en los que se disponen los nichos.

puerta de madera del cementerio con una hoja abierta por donde se ven los nichos escapada a albacete

El extraoficial está desparramado entre los muros de la fortaleza.

tumbas entre hierbas altas secas y un torreón de la muralla de riopar viejo en albacete

Ahí hay tumbas que van desde la época de los celtíberos, ya que este lugar empezó siendo habitado por ellos, aunque estas no son claramente visibles. Sí las de época moderna, desde finales del siglo XIX y buena parte del XX.

¿Por qué esas tumbas están ahí y no en camposanto? Hay varias teorías. Unos dicen que porque son no creyentes, otros que es que se quedaron sin sitio en el cementerio oficial, otros que aquí están los suicidas, los no bautizados… Ni idea. Sí observé que prácticamente todas las tumbas llevan su cruz, por lo que eso de que no son creyentes como que no me cuadra mucho, y hay tanto ancianos como gente joven.

También dicen que aquí se enterraron a unos cuantos caídos en la Guerra Civil española. Tumbas no señaladas, claro.

tumbas pintadas de blanco mirando al pueblo que se extiende más abajo y el valle al fondo

El caso es que pasear entre estas tumbas que no tienen orden ni concierto pero aparecen cuidadas, con sus flores de plástico e incluso algún rosario, es curioso. Las vistas del pueblo son fantásticas, y hay quien dice también que se siente una energía especial. 

dos tumbas juntas con flores de plástico de color blanco y rosa en el borde del alto de riópar viejo con paisaje de árboles detrás

Soy demasiado racional para compartir ese tipo de sentimientos, pero desde luego puedo afirmar que estás en un lugar bello y bastante espectacular. Uno de esos sitios al que no importa ir varias veces. 

Y voy a confesar que hay varias cosas que descuadran, además de la presencia de tumbas dispuestas sin ton ni son. 

Para empezar, es extraño estar en un pueblo que prácticamente no tiene habitantes y sí tantas tumbas. Tumbas que además están cuidadas. Como si los duendes pasaran por allí, no se sabe a qué hora o en qué días, a adecentarlas. ¿Será que la gente de Riópar nuevo se sigue enterrando en Riópar Viejo? 

Por otro lado, la subida al castillo te lleva un par de minutos por un camino de rocas en el que es mejor ir mirando por dónde pisas. También resulta raro. El capricho de las perspectivas hace que pienses que está más lejos, tanto desde abajo como desde arriba. Me ocurrió cada vez que subí y bajé. Cuando llegaba arriba, o abajo, de repente me daba cuenta de que no habían transcurrido más de un par de minutos. Juro que esto no me ha pasado en lugares similares.

En cualquier caso, si eres aficionado a la fotografía, aquí encontrarás un rincón que retratar sí o sí 

La puerta de acceso a la fortaleza-cementerio, las tumbas entre los torreones semicaídos, las vistas del pueblo y el paisaje (me repito, sí)… Y qué decirte si decides ir por la noche. Solamente por esto ya merece la pena alojarte en Riópar Viejo. Por esto y por la tranquilidad que se respira en unas calles que se quedan vacías después del atardecer. 

calle de riópar viejo por la noche con casas de piedra e iluminación en el suelo escapada a albacete

Creo que ha sido la primera vez que he estado haciendo fotos nocturnas en un cementerio.

puerta del cementerio de riópar viejo de metal con cruz y valla de madera en la noche

Y no una, sino dos veces, porque subí las dos noches. Lástima que el tiempo no acompañara y estuviera nublado, porque la contaminación lumínica es mínima y seguro que aquí se disfruta de la Vía Láctea como en pocos sitios. Aun así, algo salió 🙂 

foto nocturna de vista desde la muralla con cementerio oficial e iglesia iluminados escapada a albacete
cuatro tumbas pintadas de blanco con cruz y flores de plástico en la cabecera y murallas del castillo al fondo foto hecha de noche

Si tienes más suerte que yo con el tiempo, no te olvides del trípode y sigue mis consejos para fotografiar estrellas, que no todos los días te encuentras con un buen cielo sin contaminación lumínica. Haz click aquí para acceder al artículo.

La iglesia del Espíritu Santo de Riópar

Por fuera se ve maciza, con un portalón que parece románico, y un campanario ancho. Está renovada y les ha quedado bien.

iglesia de Riópar viejo toda de piedra con su campanario y la muralla árabe detrás bajo cielo azul con nubes y pequeños pinos en primer plano en la escapada a albacete

Para visitar su interior hay que buscar a un paisano que tiene las llaves y además le gusta contar su historia, o responder a tus preguntas. De todas formas, que sepas que tanto el viernes como el sábado vimos que la abría por la tarde, a eso de las seis o las siete de la tarde. 

campanario de la iglesia de Riópar viejo con dos ventanas de frente y una en el costado donde están las campanas

La nave es sencilla, con un gran arco que enmarca el altar, pero tiene un par de curiosidades interesantes, a saber: una pintura que tiene más de 400 años y que representa al santo patrón cuyo nombre no recuerdo, lo siento. Está un tanto destrozada porque se encargó el arreglo de las paredes a un albañil y este empezó a picar el yeso hasta que apareció el mural pintado, pero no paró hasta que alguien se dio cuenta de la importancia histórica del fresco.

pintura al fresco de un santo en colores negros y rojos en la iglesia de riópar viejo

La otra curiosidad de la iglesia es una columna de capitel románico con varias figuras de santos. Sustenta el antiguo coro de madera. Por lo visto tenía un órgano muy bueno cuyas piezas aún están ahí apoyadas en el  piso superior. 

Una fuente más que curiosa

Pasando junto a la iglesia por la calle empedrada, rodeando el cementerio nuevo, tienes el acceso a la fortaleza. Pero si en vez de subir te diriges a la derecha, en dos pasos te encuentras con esta fuente que tiene tres estanques redondos. 

fuente de riópar viejo con tres estanques redondos y una escalinata también redonda salvando el desnivel del suelo escapada a albacete

La piedra de la que mana el agua tiene una forma que ha inspirado su nombre oficioso, que no oficial: la “fuente de la fertilidad”. No es que sea antigua, y el paisano con el que hablamos nos contó que el agua la traen de un manantial que está a 400 metros, si no recuerdo mal, pero es curiosa. Eso sí, lleva buen calzado si quieres bajar hasta su base porque el suelo suele estar mojado y resbala. 

Un poco más allá de la fuente hay un pequeño pasaje que no llega a ser cueva, con una mesa de madera recia que no se sabe para qué es pero ahí está. Detalles de pueblo, je, je.

Cruzando el pasaje comienza un camino que rodea toda la peña sobre la que se alza la fortaleza. Si te gustan las aventurillas, date una vuelta por ahí, aunque con cuidado. 

mesa de madera en la gruta-pasaje de riópar viejo

Naturaleza y tranquilidad

Toda esta visita la puedes hacer en un par de horas, y eso yendo con tranquilidad, pero créeme si te digo que en un par de días puedes pasar grandes ratos en este pueblo. Yendo y viniendo a la fortaleza. Observando a las mariposas y otros insectos, como las mantis religiosas, que hay a tu alrededor. Admirando el paisaje en las diferentes horas del día. 

mariposa muy de cerca libando en flor de cardo de color malva escapada a albacete

Alojamiento en Riópar Viejo

Nosotros nos alojamos en las casas Mirador de Riópar Viejo, junto a la Tasca Pedro. Me gustaron mucho. Tienen cocina equipada, un par de baños, dos habitaciones amplias, salón y terraza. ¡¡Si son más grandes que mi casa!!

De todas formas probablemente el resto de opciones también estén muy bien así que nada, es cuestión de mirar plazas y precios 🙂 

Más allá de esto en Riópar Viejo hay un bar-restaurante y nada más. No olvides llevar tus víveres, que puedes comprar, por ejemplo, en Riópar (nuevo) donde hay varios supermercados.

Nacimiento del Río Mundo 

El sábado por la mañana llegó el momento de ir a este lugar que llevaba tanto tiempo queriendo conocer. La verdad es que no madrugamos, y que al ir con peques decidimos ir por el camino de acceso más corto, dejando los coches en un parking que está a 350 metros de la primera cascada.

Para hacerlo así tienes que pagar 4 € por el coche. Si no quieres, hay otro parking gratuito más adelante. Después tendrás que andar por un camino más largo (unos tres kilómetros de ida y lo mismo de vuelta) pero por lo visto es más feíllo y sólo te permite ver la cascada desde lejos, aunque no sé, no lo he hecho y es posible que al final puedas acceder el camino principal.

Ya desde este parking las enormes paredes de roca calcárea donde nace el Mundo, impresionan. El camino de este acceso discurre junto a un río que, al menos a principios de septiembre (una de las peores épocas seguramente), estaba completamente seco. Seguro que el paisaje y las sensaciones cambian radicalmente si lleva agua. 

grandes paredes de roca se alzan sobre las copas de los árboles en el nacimiento del río mundo escapada a albacete

Empezamos a andar por el sendero subiendo poco a poco. Hay pasamanos para apoyarte y algunos pequeños puentes para que puedas ver los mini saltos de agua que vienen de arriba. Es bonito, pero a principios de septiembre hay poca agua y mucha gente, voces… A mí me pone un poco nerviosa andar así por la naturaleza, la verdad. Sé que es egoísta, pero no lo puedo evitar.

paisaje con montañas al fondo cielo azul con algunas nubes blancas un árbol que se recorta y río escapada a albacete

Decido ensimismarme y hacer fotos tratando de captar el agua con “efecto seda”. Es algo que me ayuda a centrarme en lo que veo, a buscar detalles, observar más todo. 

paisaje con río y cascada al fondo y muchas plantas verdes entre rocas escapada a albacete río mundo
cascada entre vegetación verde en el nacimiento del río mundo

En fin, continuamos subiendo y a pesar del jaleo el paisaje parecía que iba mejorando. Pero al llegar a la primera cascada con poza, donde arrancan los caminos para subir a los miradores que hay a dos alturas, nos enteramos de que están cerrados. Ambos.

Ha habido varios accidentes (desde luego mucha gente no va con el calzado adecuado) y por seguridad están eso, cerrados. Ignoro si los van a abrir en los próximos meses, cuando se reduzca la afluencia de público, pero hoy por hoy están cerrados. Y claro, me supo a poco. 

paredes de roca con algunos arbolillos y la cascada principal del río mundo escapada a albacete
cascada del nacimiento del río mundo cayendo por gran roca y dividiéndose en la parte inferior por otra roca que sobresale

Total, que si se tercia espero volver en una época del año más propicia, y espero tener la suerte de ver el nacimiento del Río Mundo como dios manda, valga el dicho popular.  No digo nada si coincidiera con el reventón, un fenómeno que se sucede después de una época de lluvias abundantes.

detalle de la cascada del río mundo con el agua cayendo en la poza principal en hilillos sobre la roca cubierta de musgo escapada a albacete

Epílogo: de vuelta a Madrid pasamos por Ayna

Antes de venir a la zona consulté varios blogs en busca de información. En uno de ellos se citaban algunos pueblos de la región con cosas interesantes, pero me temo que esas personas no las han visitado, sino que sólo han recopilado algo de información turística. 

El caso es que lo anoté y nos decidimos a pasar por Ayna con la promesa de sus casas colgadas y un lugar donde comer la gastronomía de la zona.

Teníamos unos 50 minutos de camino. El camino desde Riópar hasta Ayna discurre por la Sierra del Agua y la verdad es que la carretera es de lo más escénico.

Ya muy cerca de Ayna las vistas incluso se elevan a la categoría de «espectacular», y la parada en el Mirador del Infierno es imprescindible. Grandes riscos de roca caliza con cuevas enormes se asoman al fondo de un precipicio jalonado por árboles, entre los que brilla el río Mundo. Más adelante, los huertos de la gente de Ayna. Hasta aquí todo muy bien. 

paisaje visto desde arriba de cañón de roca caliza y abajo río con árboles

Pero llegamos a Ayna, uno de los pueblos donde se rodó la película de culto Amanece que no es poco, de Jose Luis Cuerda. Resulta que hay una ruta para conocer los sitios de rodaje y los “Amanecistas” organizan quedadas para recorrerlos. En el blog Yo fui a EGB tienes más información.

Pero… el pueblo de Ayna nos pareció bastante feote. Tiene rincones y detalles, como todos los pueblos, pero no es para tirar cohetes. 

calle de pueblo en cuesta con otra calle que baja en rampa y una casa blanca al fondo con mujer sentada

Y hablando de cohetes… ese domingo era el fin de las fiestas, el pueblo estaba lleno de familiares, la banda tocaba pasodobles en la estrecha plaza donde está la oficina de información turística y un pequeño museo etnológico (cerrados, no sé si por la fiesta o por ser domingo), y no había sitio en ningún restaurante.

banda de música tocando en la plaza de ayna escapada a albacete

Total, que después de un paseo, algunas fotos, intentos de comer en algún sitio, y probar los bollos y tortas de la panadería, tiramos para Albacete y de ahí a Madrid, comiendo ya en la autovía. 

calle de pueblo con casa blanca al fondo escapada a albacete

Fin de una escapada de la que me quedo con Riópar Viejo y sus curiosidades. 

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